El cura de Motril arrestado en Venezuela por presuntos abusos espera juicio para este mes

Información del diario digital venezolano Panorama sobre el cura de Motril. /IDEAL
Información del diario digital venezolano Panorama sobre el cura de Motril. / IDEAL

Sus abogados aportarán pruebas científicas para tratar de demostrar que no mantuvo relaciones con la menor y pedir la absolución de este sacerdote motrileño

Laura Ubago
LAURA UBAGOMotril

El sacerdote motrileño Iván Merino (35 años) está arrestado en una cárcel de Venezuela desde que el 24 de noviembre fuese detenido en Maracaibo por presuntos abusos sexuales a una niña de doce años. Tiene momentos. A veces está animado y otras, decae, según cuenta su hermano mayor, José Raúl Merino, que es abogado penalista en Motril.

«Mi hermano está siendo atendido bien, sus condiciones físicas son aceptables y la gente de Venezuela se ha volcado con él y lo están ayudando. Está teniendo apoyo moral y logístico y también está siendo atendido por la embajada española allí», expresa José Raúl Merino, desde Motril.

Iván tiene abogados en Venezuela y su familia está satisfecha con su modo de trabajar. «Sus abogados están dejándose la piel en unas condiciones difíciles y lo están defendiendo muy bien», apunta el letrado, hermano del cura preso.

Es tal el apoyo que tiene el cura motrileño, según cuenta su hermano, que gente de la parroquia y de la comunidad se han organizado para llevarle la comida a la cárcel, ya que allí «no te la facilitan, no hay comedor», expone el hermano del sacerdote arrestado.

José Raúl indica que ya se ha realizado la instrucción y que su hermano está a la espera de juicio. «Allí van las cosas rápido, seguramente sea a finales de este mes de febrero», expresa el abogado que dijo que se intentó pedir la libertad mientras se espera al juicio y que esto fue denegado.

La acusación la realiza la Fiscalía y los abogados de Iván Merino intentarán recabar todas las pruebas posibles para conseguir su absolución. «Probaremos la inocencia del cura», dicen estos letrados en una noticia recogida por el periódico digital venezolano Panorama. «Sus abogados aportarán pruebas científicas para tratar de probar su inocencia», expresa su hermano que dice que no se pueden revelar más datos de la estrategia procesal que seguirán los letrados venezolanos. «Los sacerdotes, la parroquia, la gente se está portando muy bien con mi hermano», apunta contento José Raúl Merino.

En el diario digital Panorama declara su abogado Gustavo Pirela que «no todo lo que se ha dicho públicamente en contra del defendido se corresponde con la verdad procesal». El letrado añade que se lograron, gracias a la investigación, traer pruebas de carácter científico «que deben ser debatidas y deben ir a la controversia del juicio como tal, y el juez decidirá en su momento». Para Pirela, según cuenta a este diario digital «hay contradicciones muy claras que tienen que ver con circunstancias de modo, lugar y tiempo, donde los denunciantes ubican a nuestro defendidos en la supuesta comisión de estos hechos».

En un proceso paralelo, los abogados de Iván Merino tratan de demostrar que «fue coaccionado» en su declaración en sede policial, de la que divulgaron un vídeo en el que el sacerdote motrileño –perteneciente a la orden de los Misioneros Agustinos Recoletos– decía que se «había encariñado de la niña de 12 años» y «ella de él también».

Los defensores condenaron –en sus declaraciones al diario Panorama– que con la divulgación de ese vídeo «se violaron hasta las más mínimas garantías del proceso». Los abogados denunciaron que aquel día de la declaración no tuvieron acceso a Merino, y que cuando se encontraron con su cliente, el vídeo ya había sido publicado. «No se le puede dar credibilidad a una confesión obtenida bajo coacción», exponen.

El periódico local Panorama informó en su día que detuvieron a Merino después de que fuera encontrado dentro de su vehículo realizando presuntos abusos sexuales a la niña de 12 años. El también medio local Versión Final detalló que la Fiscalía 35 del estado Zulia imputó al individuo y que el Tribunal 1 de Control de Violencia contra la Mujer lo mandó a prisión preventiva.

Tanto Merino como su familia motrileña esperan que llegue el juicio para que el sacerdote se pueda defender a través de sus abogados venezolanos «feligreses de la parroquia María Inmaculada, de El Naranjal, que estaba a cargo del sacerdote» de Motril, según publica el diario local.

Ahora sus abogados en Venezuela tendrán que probar su inocencia en el juicio que tendrá lugar, probablemente, a finales de este mes de febrero.