Los guardianes de la seguridad portuaria

Los guardianes de la seguridad portuaria

Cuarenta policías controlan los puntos de acceso y la llegada de mercancías peligrosas en el puerto de Motril | La incorporación a la OPE y el aumento del transporte de mercancías ha obligado a incorporar a 9 agentes fijos

P. G-T

El Puerto encara la recta final de la Operación Paso por el Estrecho, que finaliza el 15 de septiembre, con un gran despliegue de recursos humanos y técnicos para evitar incidencias. Más de 110.000 pasajeros han cruzado desde julio el mar de Alborán a través de la dársena granadina gracias al trabajo, a veces desapercibido, de la Policía Portuaria. Un dispositivo de 40 agentes vigilan y velan por la seguridad de las instalaciones. En las puertas de entrada, en sus coches patrullas o a través de los controles de vídeovigilancia, los policías están al tanto de cualquier actividad que se desarrolle en el puerto. Son el gran hermano que todo lo ve y ni un ratón se mueve sin que ellos lo sepan.

«Somos agentes que deben resguardar el cumplimiento de los reglamentos que establece la autoridad portuaria. Tenemos la misma función administrativa de un policía local y controlamos toda la actividad que llega al puerto», explica Antonio Rosales, responsable del servicio.

El control de la documentación de los pasajeros dentro es tarea de la Policía Nacional y el resguardo fiscal compete a la Guardia Civil y Aduanas. La Policía Portuaria no tiene que identificar pasajeros, ni detectar contrabando entre los muelles, pero vigila cada una de las operaciones que se producen dentro del puerto como el atraque de las embarcaciones, la concesión de autorizaciones o la entrada de mercancías peligrosas. «Tenemos la obligación de colaborar con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Dependemos del ministerio de Fomento. Dentro del recinto portuario la Policía Nacional se encarga de la tripulación que viene en los buques y la Guardia Civil controla la aduana de mercancías. Nosotros supervisamos todo lo que entra y ellos lo que sale», matiza el policía David Vargas

Los agentes son el enlace entre las fuerzas de seguridad del Estado. La Policía Nacional y la Guardia Civil los reclama de apoyo en algunas actuaciones, como el cacheo de pasajeros o dispositivos de vigilancia. Tienen la obligación de actuar si son testigos de un delito, además de retener a los delincuentes e incluso contactar con el CNI, que no tienen presencia en las instalaciones, si fuera necesario. Desde el 11-S su papel es primordial para evitar ataques terroristas. Forman la línea que hay que cruzar en los puntos de acceso y zonas restringidas. Se cercioran de que ningún usuario se despiste, verifican los billetes y sitúan a los pasajeros en la zona de embarque. Además, trasladan a los vehículos a la zona de inspección.

Imagínense coordinar y aparcar más de 300 vehículos al día durante la OPE. Los agentes agilizan los trámites hasta tal punto que los embarques se producen en un tiempo máximo de 3 horas. Un trabajo que han ido perfeccionando desde 2011, año en que Motril empezó a transportar pasajeros al continente africano. Desde entonces ha ido creciendo en afluencia de usuarios y mercancías , razón por la que la presidencia incorporará 9 plazas fijas de agentes.

Mantienen que Motril es uno de los puertos más seguros de España y lucen como si fuera una medalla que desde que empezó la OPE no se ha producido ningún altercado ni robo en su zona. Siempre hay varios agentes en el embarque para dar conocimiento a Cruz Roja o Protección Civil si fuera necesario actuar por motivos de salud de los pasajeros. Y además hablan francés. Es uno de los requisitos que solicita el puerto a los agentes por el bienestar de los pasajeros. «Se les ilumina la cara cuando se dan cuenta de que les comprendes y les respondes en un idioma que conocen porque saben que todo ira bien», concluye la agente Rocío Martín.