El Cristo de la Salud devuelve las visitas que le hacen los devotos todo el año

El Cristo de la Salud y la Virgen del Consuelo abarrotaron la plaza de Los Agustinos en su salida. /JAVIER MARTÍN
El Cristo de la Salud y la Virgen del Consuelo abarrotaron la plaza de Los Agustinos en su salida. / JAVIER MARTÍN

La imagen de Los Agustinos ha salido a la calle sobre las manos de los costaleros y rodeado de decenas de personas que le siguen con una vela encendida

Laura Ubago
LAURA UBAGOMotril

El Cristo de la Salud de Los Agustinos, de Motril, recibe a diario una peregrinación de devotos que le rezan, lo visitan y le muestran su cariño. Como dice el hermano mayor de esta hermandad, Juan Carlos Rodríguez, el Miércoles Santo es el momento en el que Él sale a la calle y devuelve esas visitas y esos gestos bonitos que le brindan sus fieles.

Con la plaza de Los Agustinos abarrotada Motril ha recibido este año al Cristo de la Salud y la Virgen del Consuelo. Él aporta serenidad y Ella es una Dolorosa copiada de una que le prestaba a la cofradía cada año los 'hospitalicos' de Granada. «Lo miras y te transmite paz», dice Juan Carlos, refiriéndose a ese Cristo de la Salud que ha salido 'en volandas', como cada Miércoles Santo.

También en esta ocasión, decenas de personas portando velas, iban detrás del Cristo. Han llegado a ser 500 ciudadanos anónimos que han querido seguir a su Señor de la Salud, con peticiones y agradecimientos. «Nosotros somos unos 100 nazarenos y los vecinos que se suman suelen ser más», expresa el hermano mayor de esta cofradía, una de las más populares de Motril.

Lo bonito del Cristo de la Salud es ver cómo sus costaleros lo llevan sobre las manos. Una y otra, que van cambiando cada 30 segundos o así, o lo que aguantan. Ellos echan unos 20 minutos seguidos y cuando se paran en cada estación, se ponen la cruz en el hombro y llega el relevo. Después descansar entran otra vez. «Es una manera muy sacrificado de llevarlo, al día siguiente están todos destrozados, pero lo bonito es que desde que sale hasta que se encierra no roza el suelo», cuenta Juan Carlos Rodríguez con orgullo.

También está orgulloso de sus costaleras que sacan a la Virgen del Consuelo, con un dedo de margen a los lados y a gatas. Se quedan unas 20 mujeres debajo del paso y lo sacan de rodillas y con el peso a la espalda. De ahí lo bonito de la salida y del encierro de esta imagen.

Un Miércoles Santo más, el Cristo de la Salud y la Virgen del Consuelo han vuelto a remover sentimientos y a ofrecer imágenes bellas por las calles de Motril. Es el Cristo que siempre está arropado por la gente, al que le piden milagros y el que recibe todo el cariño de los motrileños que lo veneran.