Los chiringuitos náuticos salvan el verano con una autorización temporal

Los chiringuitos náuticos salvan el verano con una autorización temporal
Javier Martín

Tras cuatro años sin licencia, los propietarios legalizan su situación y adquieren un permiso para varar los barcos a cambio de tapiar los establecimientos | Piden a la Junta una solución permanente

PILAR GARCÍA-TREVIJANOAlmuñécar

Los tres chiringuitos náuticos continúan con su cadena de alegatos para mantener su actividad en Almuñécar y no tener que marcharse con sus barcos a otra parte. La lucha alcanza su cuarto año y la pelota sigue en el tejado de dos administraciones (Demarcación de Costas y la Junta de Andalucía), después de que en septiembre de 2016 la delegación de Medio Ambiente no renovara el permiso a los tres establecimientos de Almuñécar y la Herradura por no querer moverse de sus ubicaciones, en medio de las playas y en las que algunos llevan más de 30 años.

La delegación respaldó su decisión en que no tenía más margen de actuación ante la Ley de Costas y el reglamento de 2014, que obligaba a ubicar este tipo de instalaciones en los extremos de las playas. Los negocios rechazaron una prórroga para desplazarse a otros puntos del litoral porque entendieron que su desacuerdo se aclararía. Interpusieron un recurso para salvar su situación y desde entonces mantienen un arduo proceso de negociación con las administraciones que no termina de dar sus frutos. Sin embargo, han conseguido pactar una tregua temporal con una autorización que legaliza la situación de sus propietarios.

Los afectados cuentan a este periódico que hace un mes arrancaron a la delegación un permiso de cuatro años para la zona de varada de los veleros y catamaranes. Para ello, los dueños han tenido que tapiar la caseta de obra e inutilizarla. A cambio Costas les ha dejado un punto de venta de tickets y de atención al usuario de unos seis metros cuadrados. Sus antiguas casetas, más espaciosas, le permitían atender al cliente y guardar el material. En cambio ahora deben desplazar todos los artilugios desde la arena a un almacén. Uno de los propietarios espera la resolución a la solicitud de un permiso para trasladarse a un extremo de la playa, decisión que no le satisface del todo. «Las actividades de vela no pueden salir de un extremo de la playa porque las rocas y las condiciones de este municipio no lo permiten. Han hecho una ley sentados en una oficina y no ven cómo nos afecta. Pasamos 10 meses del año trabajando aquí. Ahora atendemos a los clientes en seis metros cuadrados y transportamos el material con un remolque a diario».

«Sólo se promueven los chiringuitos al uso y no una oferta de ocio permanente», denuncia. Los afectados han mantenido varios encuentros con el delegado de Turismo y espera que lleguen a buen puerto. Negociaciones en las que intermedia el Ayuntamiento y cuyo concejal responsable de Playas, Daniel Barbero, asegura que «todas las vías de resolución están sobre la mesa». Por su parte, Francisco Trujillo, presidente de la Asociación de Chiringuitos, manifiesta que «estamos a la espera de que en el transcurso de esta temporada se arregle definitivamente toda la problemática. A día de hoy están legalizadas bajo una autorización temporal, pero buscamos afianzarlas con una licencia permanente», concluye.

Informes «desfavorables»

Costas se desmarca del asunto y echa el balón en el tejado de la Junta para que siga jugando el partido. «Las concesiones de instalaciones fijas dedicadas a Actividades Náuticas lo debe resolver la Junta de Andalucía», expresó a IDEAL. Por último, la Junta alega que las concesiones que tenían estas instalaciones náuticas finalizaron en 2007 y que denegaron la solicitud posterior por no adecuarse a lo contemplado en la Ley de Costas.

La Junta explica que existen Informes desfavorables del Ministerio para la Transición Ecológica, dentro de los procedimientos iniciados a partir de la solicitud de las nuevas concesiones. Además, ante un recurso interpuesto por uno de los solicitantes, existe una sentencia judicial, en la que se ratifica la resolución denegatoria de las licencias. Sin embargo, las partes implicadas continúan manteniendo reuniones para llegar a un punto de acuerdo y resolver la situación de los propietarios afectados.