Cantarriján brinda por el nudismo

Los participantes tuvieron la ocasión de acudir a un taller de yoga/ALFREDO AGUILAR
Los participantes tuvieron la ocasión de acudir a un taller de yoga / ALFREDO AGUILAR

Decenas de personas se reunieron en la playa para dar visibilidad a este colectivo

Rebeca Alcántara
REBECA ALCÁNTARAMotril

La libertad es seguramente la principal demanda del colectivo nudista. Libertad para mostrar su cuerpo, para disfrutar del contacto con la naturaleza sin tener que llevar ropa o para ir a la playa sin que el de la sombrilla de al lado los mire como un 'bicho raro' o como el que comete un delito. No delinquen, eso es lo primero que dejan claro: el nudismo no está prohibido. Aún así, suelen elegir espacios de tradición nudista para evitar situaciones incómodas. Ayer varias decenas de personas se reunieron en Cantarriján para reivindicar que el cuerpo no tiene que ser sinónimo de sexo y que ser nudista es una opción tan válida como cualquier otra.

La asociación amigos de la playa de Cantarriján, que se creó hace alrededor de un año y medio, organizó su segundo encuentro, una cita que nace con vocación de permanencia. El objetivo es visibilizar el nudismo, que deje de ser algo tabú y demostrar que las personas que lo practican no tienen nada de diferente a cualquier otra.

Ayer destacaban que la 'familia nudista' cada vez es mayor y que eso es bueno para el colectivo. Al mismo tiempo pedían apoyo a las administraciones y recordaban que aún están esperando que la Junta de Andalucía acceda a colocar señalización en la que se indique que Cantarriján es un espacio de tradición nudista.

Tienen claro que no van a cesar en su lucha por lograr que ir sin ropa a la playa no sea un problema. Pero es una lucha en la que sobre todo hay diversión y ganas de conocer gente y de compartir buenos momentos. Justo a eso dedicaron ayer la jornada, que arrancó con un concurso de bodypaint.

No era la única actividad organizada para pasar el día. También hubo excursión en kayak y una clase de yoga impartida por Miguel Ángel Martín. Para el final de fiesta no faltó la música y los asistentes también pudieron comer en el único restaurante del litoral andaluz donde está permitido hacerlo sin ropa, la Barraca.

En mitad de la diversión, se coló un recuerdo y una moción. Y es que sólo un par de días antes de la celebración de este encuentro, la familia nudista de Cantarriján perdía a uno sus miembros más antiguos y carismáticos. Los participantes en las actividades no se olvidaron de Paulino y lo recordaron con sus rastas y su copa de vino blanco. Con emoción pero también con alegría y música como, aseguraron, a él le habría gustado.

Paulino siempre reivindicó el derecho de practicar nudismo, de quitarse la ropa para ir a la playa, de disfrutar de la sensación de zambullirse en el mar sin llevar nada encima Y justo eso es lo que hicieron ayer todos los que se reunieron en la arena de esta playa sexitana.

Eso y dejar claro que hay que dejar de sexualizar el cuerpo. Así lo recalcó la vicepresidenta de la asociación, Agar Toro, que reclamó que no se censure el cuerpo y se refirió especialmente al femenino. «Un pezón es un un pezón. Mi cuerpo no es sexo. Dejen de censurar mi cuerpo», aseveró, al tiempo que afirmó que sus peticiones se hacen desde una mente libre y sin prejuicios.

Y es que precisamente esa ausencia de prejuicios es una de las cosas que defienden los nudistas, que consideran que cualquier cuerpo, sea como sea, puede mostrarse sin pudor y sin complejos, tal y como ellos lo hacen.

El encuentro nudista finalizó anoche, pero las reivindicaciones del colectivo continuarán, al menos hasta que ver a un nudista sea tan normal como ver a alguien con bañador. El secretario de la entidad, Pedro Pérez, adelantaba que ya tienen muchas actividades preparadas para los próximos meses. Y es que el nudismo no se acaba cuando termina el verano.

A los textiles que compartían espacio con ellos en la playa de Cantarriján los animaban ayer a acercarse, a conocerlos e incluso a quitarse el bañador y probar la sensación. Ellos lo tienen claro, si te lo quitas una vez, será difícil que te lo vuelvas a poner.

Con humor, buenas vibraciones y ganas de divertirse los nudistas reclaman algo muy sencillo, el derecho a decidir ir sin ropa. No parece que sea una petición imposible, pero a veces lo más sencillo se vuelve demasiado complicado.