El calvario de cada verano ya está aquí

Coches aparcados en la arena de la playa de Poniente de donde el Ayuntamiento los quiere sacar construyendo un parking subterráneo./JAVIER MARTÍN
Coches aparcados en la arena de la playa de Poniente de donde el Ayuntamiento los quiere sacar construyendo un parking subterráneo. / JAVIER MARTÍN

Los ayuntamientos costeros buscan fórmulas para acoger a los miles de vehículos de los fines de semana | Salobreña y Almuñécar ya han resuelto sus problemas de espacio con la zona azul y Motril planea construir un parking bajo el paseo

LAURA UBAGOMOTRIL

En la misma arena, encima de una acera o en cualquier sitio prohibido. La desesperación está servida a la hora de aparcar cada fin de semana de verano en las playas de la Costa Tropical. Visitantes de Granada, de Jaén y los propios autóctonos comparten la aventura de dejar el coche lo más cerca posible del rebalaje para no recorrer mucha distancia cargados con la sombrilla y los enseres playeros.

Desde que a la Costa granadina se llega por autovía, los visitantes no han parado de crecer. Los viernes por la tarde la procesión de coches es en dirección Motril y el domingo, a la caída del sol, recorrer la A-44 con destino Granada capital es una odisea de vehículos parados desde el puente de Rules.

Las playas están masificadas de coches y esto va a más. Desde los ayuntamientos costeros se han ido ideando fórmulas para acoplar tantos vehículos sin mandar a la gente lejos del mar. Se hace lo que se puede, según indican los responsables del tráfico, que, en un domingo de agosto, bajan los brazos porque saben que es imposible acoger a tantos visitantes. Esos días son de caos y de vueltas y más vueltas buscando aparcamiento pegado a la playa en cualquier punto del litoral granadino.

Motril planteará a Costas que el parking es la única forma de sacar los coches de la arena

Almuñécar, primero, y Salobreña, después, rodeados de polémica lograron establecer su zona azul en los paseos marítimos. En principio, parecía una medida muy drástica y de hecho, cuando llegó el gobierno del PP al municipio almuñequero redujo las horas que había establecido el exalcalde Juan Carlos Benavides. Luego fue Salobreña la que se lanzó a que en su paseo marítimo hubiese rotación y desapareciesen los coches tapados con las lonas que estacionaban durante varios meses sin moverse.

El gran problema de aparcamiento en la Costa Tropical se localiza actualmente en Motril. Tanto Poniente como Playa Granada -sus dos playas- se han puesto absolutamente de moda y se ven desbordadas durante todo el verano especialmente los fines de semana donde es fácil encontrarse gran parte del vial con coches mal aparcados a ambos lados de esta calzada.

Además, en Poniente, siguen existiendo dos grandes bolsas de aparcamiento -no oficiales- en la propia arena de la playa como la que está próxima al chiringuito El Espeto y que acumula decenas de coches en la propia playa. A veces caen multas de Costas o de Medio Ambiente, pero otras tantas tienen que hacer la vista gorda porque es una playa que no ofrece otras posibilidades para aparcar.

Hasta 1. 125 plazas de aparcamiento oficiales existen en las playas motrileñas

«Aunque nos planteásemos la zona azul no tendríamos ni dónde ponerla. Los motrileños van a la playa en coche y los visitantes también por lo que la situación se desborda en verano», apunta la teniente de alcalde de Playas y Turismo del Ayuntamiento motrileño, Alicia Crespo. Desde hace algunos veranos, un descampado se ha convertido en aparcamiento en la zona del Hoyo 19 y se llena. Ahora el Consistorio negocia con el propietario del restaurante Katena para que les ceda otro solar para la playa de Poniente.

En Poniente y Playa Granada hay hasta 1. 125 plazas de aparcamiento regladas repartidas en el parking frente a los campings, camino del Pelaíllo, y aparcamientos junto a Villa Astrida, Moriscos y el solar del Hoyo 19 y con todo y con eso... faltan más.

Bajo el paseo

Después de barajar muchas ideas, de replantear una ordenación de la playa diferente, el Ayuntamiento de Motril ha optado por una propuesta arriesgada: un parking subterráneo debajo del paseo marítimo Rey Balduino.

Además, según cuenta la concejala de Playas, Alicia Crespo, los técnicos municipales ya trabajan en la redacción de un proyecto de aparcamiento bajo tierra porque la idea es que lo sufrague Costas. «Ya lo hemos comentado en la dirección provincial y habrá que ir a Madrid con el proyecto. Sabemos que existe esta figura de que Costas pague el aparcamiento subterráneo y ahora, es nuestra única opción».

El Ayuntamiento motrileño presionará al Ministerio para que construya el parking porque actualmente es la «única solución» para sacar los coches de la arena de la playa que, todo el mundo sabe, no es el lugar más idóneo para aparcar. «Pediremos a Costas que nos ayuden a sacar los coches de la arena y creo que lo conseguiremos. A nadie le gusta tener ahí los vehículos. De hecho, sí tenemos bandera azul en Playa Granada y en la playa de Poniente ni nos la podemos plantear mientras los coches estén en la arena y la verdad, nos gustaría contar con ese distintivo en nuestras dos playas», anota Alicia Crespo.

En Almuñécar sigue habiendo problemas puntuales como en Cotobro o La Herradura

La alcaldesa de Salobreña, María Eugenia Rufino, apunta que, en su municipio, no hay grandes problemas de aparcamiento desde que instalaron la zona azul en el paseo. De hecho, se han perdido algunas plazas con la reestructuración de la zona de Salomar y señala que no se han apreciado.

«Hay sitio de sobra porque también tenemos el vial, paralelo al paseo», expresa la alcaldesa Salobreña que está contenta por cómo funciona la zona azul de la playa. «La zona azul ayuda a regular el tráfico y a que haya rotación. Antes el usuario de la vivienda de verano no lo movía y eso era negativo para los negocios», comenta la regidora.

En Almuñécar también se apañan bien ahora con la zona azul y con los parkings de la playa que, en los días más fuertes, están completos. Existen problemas puntuales en zonas como Cotobro o La Herradura donde no hay espacio físico para poder aparcar.