22 inmigrantes de una de las últimas pateras llegaron a Motril con Sarna

Una sanitaria de Cruz Roja coloca una pulsera roja marcada con una S para identificar a uno de los inmigrantes contagiados de sarna. /Pepe Marín
Una sanitaria de Cruz Roja coloca una pulsera roja marcada con una S para identificar a uno de los inmigrantes contagiados de sarna. / Pepe Marín

Las condiciones inhumanas que soportan en Marruecos antes de embarcar en las pateras provoca casos de esta enfermedad, que no está erradicada en Granada

Mercedes Navarrete
MERCEDES NAVARRETE

En plena emergencia por la oleada de pateras y con el centro del puerto colapsado, el Ayuntamiento de Motril ofrecía el pasado 9 de julio el pabellón de deportes Emilio Hidalgo, de la zona norte de la ciudad, para internar allí a más de cien personas rescatadas del mar. En una de las pateras viajaban siete niños y 34 adultos de origen subsahariano, de los que 22 venían con sarna, según ha podido contrastar IDEAL a través de fuentes sanitarias y de Cruz Roja. Todos recibieron de inmediato el tratamiento médico para combatir esta enfermedad de la piel que provoca un picor intenso y que es contagiosa

Nada más poner un pie en el puerto, los profesionales sanitarios de Cruz Roja realizan un triaje a los inmigrantes y fue en esta revisión inicial donde se detectó el brote de sarna. Los afectados recibieron el tratamiento médico –que consiste en duchas y la aplicación de cremas que contienen principios activos contra el ácaro– y permanecieron recluidos en el pabellón deportivo junto al resto de sus compañeros hasta su puesta en libertad, 72 horas después, bajo la tutela de distintas organizaciones humanitarias.

No es la primera vez que se registran casos de sarna entre los inmigrantes rescatados de las pateras en Granada. Las condiciones inhumanas de falta de higiene y hacinamiento que soportan estas personas en Marruecos, donde malviven un largo tiempo tirados en los montes en el mejor de los casos hasta poder embarcar, propician la aparición de esta enfermedad de la piel, que se contagia por contacto. En los últimos años eran casos aislados pero la llegada de personas que presentan síntomas de escabiosis se han incrementado de manera importante desde el pasado 2017, ya que la Costa granadina está viviendo la mayor oleada de pateras de su historia.

En lo que va de año, el ritmo de rescates ya ha duplicado al del anterior, con más de 3.541 inmigrantes. Todos ellos han pasado por las manos de Cruz Roja y aunque se han tratado casos de sarna –la ONG no revela cuantos, aunque lleva perfectamente el control– jamás ningún profesional ni voluntario de la ERIE (Equipo de Respuesta Inmediata en Emergencias) de Cruz Roja ha resultado contagiado. Es la idea que se afana por transmitir el coordinador de la ERIE, Juan Alcausa, que pide que se evite la alarma.

«Sin miedo»

«Queremos remarcar la seguridad con la que trabajamos. La escabiosis se detecta de forma rápida y los tratamientos son efectivos, no hay miedo a contagios», resume Alcausa, que señala que los tratamientos también se aplican de forma preventiva.

Tanto los profesionales del ERIE de Cruz Roja como los voluntarios son expertos en combinar acogida, humanidad y cercanía con los guantes y demás medidas de prevención con las que cumplen sus protocolos de seguridad. «Tenemos voluntarios de todos los perfiles, también padres con hijos pequeños y esto no les condiciona, trabajamos con profesionalidad y tranquilidad», apunta el coordinador del ERIE.

Los protocolos que sigue la Policía Nacional, además, pasan por la destrucción de toda la ropa que traen los inmigrantes rescatados de las pateras, estén enfermos o no.

La sarna o escabiosis en los humanos es una enfermedad producida por un ácaro (Sarcoptes scabei variedad hominis) que se contagia y, aunque no pone en riesgo a quien la sufre sí presenta síntomas muy molestos, como un intenso picor en todo el cuerpo.

Predilección por los pliegues

El parásito está en la piel y tiene predilección por los pliegues, así que las lesiones aparecen sobre todo entre las manos, las muñecas, debajo del pecho, en la aureola mamaria y los pies. Y pica muchísimo. «Es todavía una enfermedad bastante común en el mundo y relativamente frecuente. Afecta a todo tipo de personas independientemente de sexo, raza o niveles sociales pero está claro que las condiciones de falta higiene y hacinamiento favorecen la infección y propagación», explica la epidemióloga del Área Sanitaria Sur de Granada, Pilar Carrasco.

En Motril la responsable de vigilancia epidemiológica el SAS trabaja de forma coordinada con Cruz Roja en los casos que se han detectado en el puerto y también en los últimos meses, a petición Ayuntamiento, ha mantenido reuniones para aclarar las dudas y temores de vecinos de barrios como La Fabriquilla, donde se encuentra la nave de Los Arcos, que se utilizó en un momento de emergencia para alojar a inmigrantes.

El objetivo es prevenir, con información, que el miedo ante estas enfermedades pueda derivar en brotes de racismo.

Guantes largos y nuevas mascarillas para los policias

El Sindicato Unificado de la Policía Nacional (SUP) sí está preocupado por los casos de sarna que, según asegura, son cada vez más frecuentes en los inmigrantes que llegan a Motril. «Ya no hay patera que no venga con sarna», afirma el portavoz del SUP en Granada, César Calín. El sindicato solicitó a la Jefatura provincial más medidas de seguridad, como guantes más largos para los uniformes de verano que dejan los brazos al aire y nuevas mascarillas de seguridad, que ya se están utilizando. «Por más que separes a los de las pulseras cuando llegan tantos al centro del puerto es inevitable que estén en contacto», afirma. «Somos policias y conocemos los riesgos que tenemos, como profesionales no nos preocupamos por nosotros, pero luego te vas a tu casa y tenemos familia, eso es lo que nos preocupa», concluye.

En este sentido, Carrasco explica que la sarna no es una enfermedad que estuviera erradicada ya en España y que haya vuelto a bordo de las pateras.

«Existe en todo el mundo, no está erradicada en España, ni en Andalucía ni en nuestro entorno, aunque sí totalmente bajo control. Se dan casos aislados y el último brote en Granada fue de 11 casos de una misma familia en 2017 y el origen del contagio fue una persona que venía de Alemania», explica la epidemióloga.

En la provincia se han registrado cinco brotes de sarna en los últimos cinco años, con independencia de los casos de las pateras.

«Contacto estrecho»

Pero ¿están en riesgo los policías que están en contacto con los enfermos, Cruz Roja o incluso las personas que limpian el pabellón deportivo? La epidemióloga asegura que el parásito solo se contagia a través de un «contacto estrecho de la piel o si se comparten sábanas, ropa o toallas».

«La transmisión es de persona a persona, por contacto directo con la piel infectada y a través de relaciones sexuales, ropa o sábanas y toallas donde el parásito vive entre 24 y 36 horas», apunta la experta, que apunta que la enfermedad se suele transmitir en núcleos familiares o instituciones como residencias.

«Estamos más familiarizados con los piojos pero el de la sarna es un parásito que forma parte de mismo grupo», explica de forma gráfica la experta. «El miedo es libre pero debemos contrastarlo, los inmigrantes de las pateras no están provocando un problema de salud en Granada», sentencia.