Desnudos en un spa por la playa de Cantarriján

Los miembros de la asociación Amigos de Cantarriján disfrutaron ayer de una jornada de spa en un hotel de Almuñécar. /Javier Martín
Los miembros de la asociación Amigos de Cantarriján disfrutaron ayer de una jornada de spa en un hotel de Almuñécar. / Javier Martín

La asociación Amigos de Cantarriján organiza una quedada para hacer familia y defender la playa nudista sexitana, que quieren que se señalice

Laura Ubago
LAURA UBAGOAlmuñécar

Eran vecinos de sombrilla y, hace ahora un año, formaron una asociación para defender su playa. Su paraíso se llama Cantarriján, tiene el agua cristalina, un par de chiringuitos y está en el límite con Málaga, enclavada en el paraje natural de Maro-Cerro Gordo. En 1982 figuraba en el Gobierno Civil de Granada como una playa nudista y así ha sido toda la vida. Sin embargo, tradicionalmente han ido ganando terreno los bañadores y se ha convertido en un espacio textil-piel que quieren recuperar los nudistas.

Por eso crearon la asociación, para que vuelva el nudismo de los 80 y 90 con fuerza y para que la playa sea nudista y esté señalizada como tal. Para bajar a la playa hay que pagar un microbús, que vale dos euros, y que realiza el descenso hasta la arena. Una vez allí, no hay vuelta atrás y hay gente que baja con el desconocimiento de que es una playa nudista. «Hemos visto a familias pedir que le devuelvan el dinero de la lanzadera al ver que era nudista», explica Pedro Pérez, miembro de la directiva de la asociación.

Jamás ha habido conflictos ásperos. Sí cuchicheos o escenas que les han hecho sentir incómodos. Ellos sienten que es su playa, que quieren cuidarla y abrirla a todo el que esté dispuesto a disfrutar allí del nudismo. Siempre con respeto y sin sectarismos.

«Nosotros no vamos a una playa normal a ponernos desnudos... ese mismo respeto pedimos nosotros en Cantarriján», expresan los integrantes de esta asociación que piensan que en su playa el bañador sobra.

«El nudismo es una filosofía de vida relacionado con la libertad», define Pedro Pérez. Y remata Alejando: «estamos encantados de que llegue gente nueva, siempre es una alegría ver culos blancos (ríen). Hay quien empieza en esto del nudismo en una noche de borrachera y luego se hace nudista», cuentan estos representantes de los Amigos de Cantarriján.

Ayer tenían una quedada muy especial. Primero visitaron El Majuelo y el Castillo de Almuñécar, acompañados por el guía Carlos Ferrón, y después del almuerzo disfrutaron de una jornada de spa desnudos para relajarse y charlar que es lo que les gusta a los miembros de esta gran familia que acaban de formar.

«¿Qué por qué vamos al spa?...», Pedro no entendía muy bien la pregunta porque para ellos ir desnudos es igual que ir con bikini o bañador. Sonreía y contaba lo bonito del nudismo. «Aquí no hay clases sociales, somos todos iguales y creo que en una playa nudista es donde más se mira a los ojos», expresaba feliz de poder pasar un día junto a sus compañeros de vivencias.

En esta asociación al desnudo son unos guerrilleros. Son de Málaga, de Granada, de Madrid... y quieren plantar la bandera naturista en la playa de Cantarriján. En realidad, tan solo quieren que se señalice que es un espacio nudista en la zona donde se coge la lanzadera para evitar confusiones y para reivindicar que en ese espacio, sobran los bañadores.

«Los nudistas somos un turismo de calidad, muy respetuosos con el medio ambiente, que cuidamos la playa como si fuese nuestra», defiende Pedro Pérez que no entiende por qué la Junta se ha negado a que coloquen esa cartelería definiendo qué tipo de playa es.

Ahora tienen que esperar a que la Consejería de Medio Ambiente responda a las alegaciones presentadas, que se basan en la normativa que regula la red de espacios naturales protegidos de Andalucía. Desde la entidad entienden que al contrario de lo que considera la Junta, la colocación de esta información sí estaría vinculada a un uso público.

La instalación de este cartel no es lo único que habían solicitado desde la entidad Amigos de la Playa de Cantarriján, que también habían pedido el balizamiento de la zona y consideran que también sería necesario contar con un servicio de socorrismo y una mejora de los accesos para hacer esta playa más accesible a personas que tengan movilidad reducida.

Y ayer se relajaron después de tanta beligerancia en el spa de un conocido hotel de Almuñécar, donde charlaban animados como amigos que son.

«Nos encanta estar desnudos. Las asambleas las hacemos sin ropa... un día fui a una con un pareo y me alegró mucho poder quitármelo», cuenta una malagueña de esta asociación con gracia... naturalmente.

Pedro y Alejandro insisten en el respeto que tiene la asociación a todas las opciones y que el nudismo es algo que no mira nada y que acepta todo. Eso sí, estos dos nudistas convencidos hacen una advertencia para aquellos que decidan quitarse el bañador por primera vez, en Cantarriján, en un spa, en una ruta senderista, como ya organizaron, o en los chiringuitos si les dejaran. El que advierte no es 'traidor'. «El nudismo es tremendamente adictivo».

 

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