historias de inmigrantes

«Me apaño con mi inglés del instituto para entenderlos»

Laura Ubago
LAURA UBAGOGranada

La Policía Nacional ha decidido que los agentes no deben hacer declaraciones hablando de pateras e IDEAL ha recogido este testimonio que se debe mantener en el anonimato para reflejar la labor de todos esos agentes -de Motril y de Granada- que trabajan con pateras y que llevan a cabo una labor humanitaria que va más allá que custodiarlos las 72 horas que están detenidos.

Jose -tiene otro nombre pero no quiere que lo identifiquen- indica que está siendo un verano duro. Es agente de la UPR en Granada y él y sus compañeros están echando horas en Motril con las pateras, ya sea en el puerto o en el pabellón que se ha habilitado varias veces para acoger a los inmigrantes.

«Esta faceta del trabajo despierta tu lado humanitario, que necesitan ayuda... se la das. He visto a compañeros ir a comprar potitos de su bolsillo porque no han visto conveniente darles un bocadillo a niños pequeños», cuenta este policía que reconoce que estar estos días de altas temperaturas en el pabellón de Motril ha sido duro.

«Hablo mucho con ellos, me hacen preguntas porque no saben qué va a pasarles... son una maravilla, siempre que pueden ayudar, lo hacen. La relación policía-inmigrante es 'yo te ayudo, tú me ayudas'», dice este agente, que cuenta cómo los chavales se prestan a descargar las furgonetas cuando llega la comida o que colaboran montando camas.

«Me apaño con mi inglés de instituto... y eso que me quedaba», bromea para añadir que ha inflado guantes para los niños y ha hecho dibujos con los críos para que se les pasara el tiempo de manera más amena.

Ahora están quemados porque echan muchas horas y porque el trabajo custodiando a 150 personas en un pabellón conlleva una gran responsabilidad pero dice este policía que la labor con las pateras es gratificante por esa buena relación que se establece entre ambas partes.

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