El Ayuntamiento ha desalojado ya 42 casas de Cármenes del Mar por riesgo de derrumbe

Vista de la urbanización Cármenes del Mar de La Herradura, llena de casas con vallas, las de la izquierda están desalojadas y la de la derecha derrumbada. /
Vista de la urbanización Cármenes del Mar de La Herradura, llena de casas con vallas, las de la izquierda están desalojadas y la de la derecha derrumbada.

Vecinos y gobierno sexitano piden a la Junta que se adelante al desastre y acometa las obras básicas de 4,5 millones que contendrían la ladera

MERCEDES NAVARRETE

En el Ayuntamiento de Almuñécar miran con un ojo al cielo pidiendo que llueva por la grave sequía que padecen los subtropicales de sus valles... pero con el otro ojo miran preocupados en dirección a los Cármenes del Mar de La Herradura, conscientes de que como llueva bien fuerte las casas de esta urbanización en ruinas, pueden acabar en el mar. El equipo de gobierno sexitano, que encabeza Trinidad Herrera (PP), pero sobre todo los vecinos que todavía habitan las 416 viviendas, distribuidas en seis urbanizaciones, viven con el corazón en un puño ahora que la temporada de lluvias está a la vuelta de la esquina.

La subida del nivel freático favorece los deslizamientos de la ladera sobre la que se asientan las viviendas y todos saben -por triste experiencia- que las lluvias resultan letales para toda la urbanización, aquejada de graves defectos constructivos por los que ya han sido condenados en Primera Instancia los técnicos y la empresa constructora.

Según informa el área de Urbanismo del Ayuntamiento de Almuñécar, en la actualidad son ya 42 las viviendas precintadas o en proceso de desalojo por no reunir las condiciones mínimas de seguridad o habitabilidad. En algunos casos incluso han tenido que solicitar auxilio judicial para intentar echar a los vecinos que siguen ocupando las viviendas.

Pelotazo

Los Cármenes del Mar son el máximo exponente de los pelotazos urbanísticos que marcaron una época. La urbanización se vendió entre los años 2000 y 2001 y las primeras rajas no tardaron en aparecer. En 2007 la urbanización ya era una ruina. Las viviendas más espectaculares, las seis 'especiales' ubicadas en la zona más alta, fueron las primeras en derrumbarse por los deslizamientos y de forma progresiva las sucesivas inspecciones que acometen los técnicos municipales han ido declarando más viviendas en ruinas. En el último año 2015 fueron 24 las precintadas mientras que este año 2016, la ausencia de lluvias podría haber contribuido a contener los deslizamientos ya que por el momento no se ha sumado ningún precinto. Pero el peligro sigue ahí y la situación empeora cada día que pasa, ya que no se ha ejecutado ninguna obra para contener los deslizamientos.

Una lengua afecta a las zonas comunes de la urbanización, a los viales y a las viviendas, que parecen haber soportado un terremoto. Los propios vecinos de la urbanización financiaron un proyecto básico de medidas cautelares, realizado por prestigiosos peritos, que recoge diez obras básicas para frenar la ladera y contener el avance de los destrozos, con un presupuesto de 4,5 millones de euros. El problema ahora es quien los paga.

En noviembre de 2014, el Juzgado de Primera instancia e Instrucción número 12 de Granada condenó de forma solidaria a todos los que participaron en la cadena de construcción -desde la promotora Cerro Gordo hasta las empresas encargadas de los estudios técnicos- a reparar las urbanización.

Pero tanto la constructora, que se declaró en concurso de acreedores, como los demás condenados, han recurrido a la Audiencia Provincial, por lo que la sentencia aún no es firme. La pregunta del millón por tanto es, ¿quién contiene la ladera mientras se resuelve el proceso judicial?

La respuesta, por el momento, y para desesperación de los vecinos, es nadie. El pasado mes de febrero, el Parlamento andaluz aprobó una Proposición No de Ley en la que se urgía al Gobierno andaluz a acometer los arreglos de emergencia en la urbanización. A esa PNL se aferran tanto los vecinos afectados como el gobierno de Almuñécar para reclamar a la Junta que sea ella quien tome la iniciativa y actúe poniendo en marcha las obras básicas que pueden contener el desastre. En opinión del teniente alcalde de La Herradura, Juanjo Ruiz Joya, es la administración autonómica la que debería coordinar las actuaciones que se escapan a las posibilidades económicas del Ayuntamiento.

Asustado

«El Parlamento andaluz aprobó la proposición no de Ley pero la Junta no ha movido un dedo desde entonces. Yo estoy asustado y parece que la Junta no se está tomando esto en serio, la solución es difícil, desde luego, pero la administración autonómica tiene los medios para que la ladera se pueda contener», valora el teniente alcalde de La Herradura.

Fue el Partido Popular el que llevó al Parlamento la Proposición No de Ley, que contó con los votos favorables de Ciudadanos y Podemos, mientras que el PSOE votó en contra. Tanto Cs como Podemos introdujeron enmiendas a la moción que contemplaban la petición de soluciones habitacionales para los vecinos desalojadas y la creación de una mesa técnica y otra política en la participen representantes del Ayuntamiento de Almuñécar, la Junta de Andalucía y el Gobierno central. La mesa técnica se reunió en una ocasión y la política en ninguna. También los propietarios de viviendas de Cármenes del Mar creen que es el momento de que la declaración aprobada por el Parlamento andaluz se traduzca en iniciativas concretas que permitan la estabilización de los terrenos y garanticen la seguridad de las familias residentes.

«El Ayuntamiento no tiene medios, por eso rogamos a la Junta que tome la iniciativa y que haga algo, que acelere el proceso para frenar la ladera y después que repercuta las facturas en los condenados porque lo que no tenemos es tiempo», apunta con impotencia Ricardo López, portavoz de los propietarios. El teniente de alcalde de La Herradura, insiste en su preocupación y angustia ante la posibilidad de que los Cármenes del Mar se sume al historial de desgracias producidas por las trombas de agua: «Todo el mundo sabe cómo llueve en septiembre por la Costa».