«El eje ganador es el Granada-Motril y el que no lo vea cometerá un error histórico»

«El eje ganador es el Granada-Motril y el que no lo vea cometerá un error histórico»

Francisco Álvarez de la Chica celebra sus dos años al frente del Puerto con el hito de la línea de Tánger y nuevas oportunidades para crecer en el horizonte

MERCEDES NAVARRETE

Llegó a esta tierra en abril de 2014 y ya es todo un motrileño de pro. A Francisco Álvarez de la Chica, que acaba de cumplir dos años como presidente de la Autoridad Portuaria de Motril, se le ve feliz en la Costa y no duda en ponerse la camiseta para defender los intereses de esta comarca que, en su opinión, van de la mano de los de Granada y viceversa. Ahora que la capital busca alianzas estratégicas con otras capitales andaluzas, el presidente del Puerto de Granada -que no es solo de Motril, al igual que el aeropuerto no es de Chauchina- llama la atención para que se explote el verdadero «eje ganador», el Granada-Motril.

Se estrenó con la crisis de la línea de Melilla por ayudas estatales a Málaga y Almería y dos años después la falta de inspectores hizo peligrar la de Tánger ¿están ya a salvo y bien atadas estas líneas?

En el mundo empresarial ya nada es para toda la vida. Nosotros lo que tenemos que hacer es crear buenas condiciones para que las empresas confíen. Si sales más en las páginas de sucesos que en las páginas económicas, las empresas huyen y nosotros hemos procurado salir donde las informaciones son positivas. Es verdad que nos encontramos con ese albedrío tan injusto que era no contar con ayudas para la línea de Melilla. Yo confío en que el Gobierno que salga de estas elecciones o de las siguientes no cometa el error que ha cometido el actual y que no haga una nueva discriminación. Aun así tiene mucho mérito que sin ser una línea que recibe esas ayudas y siendo este puerto el más pequeño de los que tiene trayectos con Melilla sea el que más pasajeros y mercancías mueve. Es una lección para los que defienden con la boca el libre mercado y con la mano firman decretos de ayudas estatales.

¿Ha echado de menos más respaldo para el Puerto de Motril en estos momentos?

Sí. Es curioso, cuando uno se baja de la alta velocidad de la política te das cuenta de muchas cosas y vi cómo la Costa, Motril y el Puerto, especialmente, se miraban de reojo desde Granada. Me parecía increíble leer a diario los esfuerzos que se hacían para potenciar el aeropuerto mientras se estaba perdiendo una línea, que transportaba diez veces más pasajeros que cualquier línea del aeropuerto de Granada y no tenía ni la más mínima complicidad de instituciones como el Ayuntamiento de Granada, cuya ciudad es la que más pasajeros tiene en esa línea, por los estudiantes que van a Melilla, cuyos servicios son de la UGR. La gente dice con normalidad que esquía o coge el avión en Granada, aunque ni la Sierra ni el aeropuerto estén en la capital, mientras que lo de que el puerto esté en Motril es una especie de avería geográfica... que no gusta, y a eso hay que darle la vuelta. Para eso hace falta voluntad pero también ideas.

¿El PSOE hace oposición al Gobierno y política desde el Puerto?

La política se hace desde todos los sitios. Cuando te levantas y le das al botón de la luz, ya hay una decisión política. Política sí hacemos, lo que no hemos hecho es bandidaje, ni intentar aplicar la ley del embudo y decir los míos son buenos y los otros no. Eso no lo entiende la gente ni sería bueno para el puerto. Cuando llegué había un gobierno del PP en Motril con quien tuve excelentes relaciones al igual que ahora las tengo con PSOE y PA.

¿Y con el Gobierno central?

Tuvimos un problema serio con las líneas, que no pudimos entender, pero después, al ser su contrario, tengo que reconocer que se han portado muy bien. De una actitud defensiva han cambiado y Puertos del Estado ha ayudado mucho y ha defendido al puerto de Motril.

Motril parece estar de moda. Tras Armas y FRS, Balèaria acaba de poner sus ojos en el puerto, ¿va a crecer la familia?

Sí, yo creo que están ayudando mucho las comunicaciones y el boca a boca. Y sobre todo que seamos un puerto amable con quien viene a establecerse donde las relaciones son muy fáciles. Están apareciendo nuevos horizontes de negocio. Nunca habíamos pensado que seríamos punto de referencia con la zona occidental de Marruecos, la región de Tánger con más de dos millones de habitantes. Que tengamos presencia allí y que compañías se planteen unirnos con esa zona es muy importante, no solo desde el punto de vista de las mercancías sino de empresas que van a encontrar la posibilidad de acercarse a allí y una cantidad de ciudadanos que por muchas razones pueden ver en Granada y en la Costa un motivo para venir a hacer turismo de una manera confortable y barata.

¿Operará Balèaria desde Motril?

Las compañía son muy celosas en estos casos. La línea de Tánger lleva poco tiempo y mi preocupación es ver si va a haber capacidad de demanda para tanta oferta. Armas es la primogénita, la primera que vino y la que más ha apostado por estar aquí y más experiencia tiene. FRS es una gran compañía, muy seria, que nos ha abierto un gran mercado. Y Balèaria es la primera de España y que esté con nosotros sería muy valioso. Pero no queremos que ninguna se vea perjudicada y mucho menos las que están ya establecidas.

Después de tantos años de espera, la Costa por fin tiene autovía, ¿en qué lo nota el Puerto?

Lo notamos en muchas cosas. Mire, en España hay unas cuantas zonas que tienen una configuración especial, una sería Oviedo-Gijón, otra Murcia-Cartagena y la Granada-Motril. Son zonas muy pobladas de interior, muy próximas al litoral, todas a menos de una hora de la costa. En el caso de Granada estamos hablando de un entorno de 600.000 habitantes en el Área Metropolitana y más de cien mil en la Costa. Casi el 70% de la población vive entre el Área Metropolitana, la capital y la Costa. Y la autovía ha venido a resolver una comunicación espacial y situarnos en menos de media hora. Eso abre unas posibilidades extraordinarias. Ese corredor, el eje Granada-Motril, es un eje ganador. Porque hay un espacio para la implantación de empresas, para poder vivir y disponer de lo que todo ser humano quiere tener cerca: el mar y el buen clima y unos servicios públicos. ¿Qué pone cada uno? Granada pone algo ganador, su historia, su capacidad de haber aglutinado una Universidad con 500 años y 60.000 alumnos, un ámbito industrial potente que se ha ido consolidando en torno a grandes empresas o la producción industrial científica del Campus de la Salud. Y nosotros en la Costa tenemos algo que no se puede comprar: el mejor clima de Europa. Eso y unas posibilidades de crecimiento en torno al turismo y al suelo industrial hacen que ese eje en las próximas dos décadas sea un eje ganador y si los responsables públicos de hoy no lo ven, habrán cometido un error histórico.

¿Y qué se podría hacer para explotar ese eje?

Hay que tomar decisiones y trabajar ya en armonía. Me gusta que se unan los alcaldes andaluces para ayudar y colaborar una capital con otra pero sería torpe que Granada no viera las oportunidades que tiene para crecer y desarrollarse en torno a lo que tiene más cerca, que es la Costa. Los granadinos tenemos que superar que la Costa es el lugar para refrescarse en verano y tomarse un espeto. Es mucho más que eso y hace falta que se den cuenta los que tienen que tomar las decisiones. Y ese es el gran reto que tenemos encima de la mesa. Aquí se puede crecer mucho y bien, aprender de donde se ha acertado. No es malo copiar, lo que hay es que copiar a los sitios que lo han hecho bien. Yo pediría a las instituciones, ayuntamientos, organizaciones supramunicipales y también a las económicas que se pongan a trabajar para acrecentar los lazos de verdad y ver cómo generar sinergias para desarrollar este eje en el que todos los ciudadanos podrían vivir y trabajar en 60 kilómetros.

¿Es Granada quien no ha querido mirar a la Costa o al revés?

Las dos cosas. Desde aquí a veces se ha mirado con recelo. Esta es una tierra agradecida por el destino, gracias a ello es posible que la gente no haya tenido nunca necesidad de tener tanto arrojo y Granada ha mirado con demasiada superioridad al entorno. Incluso a otros territorios como el caso de Málaga... y hoy tiene motivos Málaga para mirarnos de forma recíproca.

¿Cuáles son los objetivos del puerto y su margen para crecer?

Uno de los grandes retos es que se concluyan los trámites medioambientales del plan director y poder reordenar lo que fue la dársena histórica del puerto con la dársena de las Azucenas que está separada por el pesquero, lo que nos da muchos problemas. Queremos cerrar esa operación, que lógicamente requeriría inversión privada y que sería la gran operación que uniría el puerto con la ciudad. Abriríamos una nueva dársena que uniría puerto deportivo y pesquero con una zona comercial. Además tenemos un tesoro, las 40 hectáreas de zona de actividades logísticas para la que estamos tramitando ya peticiones de empresas y las más de 100 hectáreas entre la N-340 y el puerto, lo que nos da el acopio del suelo industrial más importante de los puertos del Mediterráneo. Necesitamos que los trámites acaben para atraer grandes empresas. Todo eso incrementará los tráficos. Además tenemos que seguir consolidándonos en un ámbito estratégico, las mercancías rodadas y el tráfico de pasajeros. Ya se está terminando la nueva terminal. El mayor calado nos permitirá también aumentar el tráfico de graneles e incrementar productos típicos de este puerto, como los abonos. También está el reto de consolidar tráficos como las palas eólicas- hemos movido más de dos mil desde 2011- y todo lo que tiene que ver con el sector turístico de cruceros, aunque la oportunidad turística más importante tendrá que ver con la que llega en las líneas regulares.

¿Sigue vendiendo mejor Málaga la Alhambra que Granada? ¿Qué se puede hacer para remontar el desplome de los cruceros?

A veces nosotros estamos en una actitud psicológica que no ayuda mucho. Yo pretendo vender mejor las cuevas de Nerja que Málaga, porque estoy más cerca. Nadie que se baje aquí de un barco, ningún inglés o sueco va pensando donde está la raya que separa Granada de Málaga, ni le interesa. El turista va a ver las pirámides de Guiza, por ejemplo. ¿Alguien sabe donde está Guiza y de qué departamento depende aquello? Las pirámides están en Egipto, y el Taj Majal en La India, nadie sabe en qué provincia. Ahora, lo que tenemos que hacer es explicar bien, por qué es mejor que un barco venga aquí si su destino es la Alhambra. Porque aquí va a ganar tiempo. Y porque si un barco viene a Motril el crucero puede vender dos excursiones, la Alhambra y Málaga. Y las compañías con lo que ganan dinero es con las excursiones.

¿Hace falta más apoyo de las administraciones para vender Granada como destino de cruceros?

La llegada de cruceros es consecuencia de invertir. Si otros invierten más que tú, te van ganando. ¿Cuántos folletos se han hecho para los cruceristas? Ninguno hasta hace un año. Ahora Turismo Andaluz se ha dado cuenta de que este un sector que requiere un tratamiento especial. No es un turista que deja mucho dinero pero es interesante porque es prescriptor del destino. Yo creo que estamos trabajando bien, hay sensibilidad por parte del Patronato de Turismo, la Junta y la Mancomunidad y ahora se trata de que lo que tenemos aquí se sepa. Hay que acometer inversión y traer a los que toman las decisiones para que vean lo que hay.

A nivel personal, ¿le quedan aspiraciones políticas o el puerto es un buen lugar para quedarse?

Siempre digo que cuando me vine a Motril cometí un error, ese error es no haberme venido antes (ríe). Aquí se está muy bien, estoy muy contento de cómo la gente me ha recibido y con el equipo del puerto. A la política le di muchas cosas. Ahora puedo ayudar a pensar. Y a mi tierra y a mi gente con la experiencia que he acumulado. A los que vienen detrás hay que entregarles los trastos bien para que se pongan delante. Para eso, sí estoy. Y tengo mi profesión y si hay que retomarla lo haré con mucho gusto, la educación siempre es un sitio extraordinario. Las ambiciones que yo tengo son que mi país vaya bien y que allí donde yo esté pueda ayudar a que vaya mejor. Me debo a la gente.