«Los contratos en Suecia son, por lo general, indefinidos»

«Los contratos en Suecia son, por lo general, indefinidos»

Jesús Mir, médico de Familia

Rosa Soto
ROSA SOTOGRANADA

Tiene 39 años y lleva cinco ejerciendo como especialista en medicina familiar en una pequeña ciudad de Suecia. «Me fui para huir del SAS, que desde tiempos inmemoriales falta el respeto a pacientes y a los profesionales que lo conforman y sin los cuales el sistema de sanidad pública tal y como lo conocemos habría dejado de existir hace mucho». Jesús Mir lanza esta crítica al comparar las condiciones laborales que tiene ahora con las que tuvo en España, y recalca que no se fue por motivos económicos aunque «se agradece que te paguen lo justo acorde a las competencias y al grado de responsabilidad». Pero hay más razones. «Para empezar, en Suecia los contratos son, en general, indefinidos. Si uno no decide interrumpirlo, acabará la carrera donde la empezó. No eres un número en una lista, no eres el apagafuegos que cubre los cupos de compañeros ausentes o jubilados y los puestos de cierto peso no se eligen a dedo por afinidad política, sino por la supuesta valía». Entre las ventajas como sanitario en Suecia, añade: «La conciliación familiar es sagrada por respeto hacia el personal». Sin embargo, Mir reconoce que le gustaría regresar en algún momento para ejercer en su tierra, pero ve muy difícil «conservar una cuarta parte de las condiciones» actuales. No obstante, asegura que «el nivel profesional que hay en España es altísimo». Para él, el sistema MIR es «difícilmente mejorable» pero se ve empañado por «ridículas e incompetentes medidas de gestión y políticas». Algo similar opina del sistema de salud público, que lo cataloga de «auténtico lujo, si no fuera por los mandatarios que se empeñan en enriquecerse a costa de mermarlo», mientras que tilda de «caótico» el sistema sueco.

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