El consejo de la experta a las empresas granadinas sobre el Verifactu: «Cuanto más opaco seas más te van a mirar»
La decana del Colegio de Economistas, Silvia Membrive, responde las principales dudas ante la inquietud de pymes y autónomos por la llegada de 'El Gran Hermano' de las facturas
La cuenta atrás con el horizonte para implantar el Reglamento que Regula los Requisitos de los Sistemas Informáticos de Facturación (SIF), conocido como Reglamento Verifactu, ... ha comenzado y las asesorías andan ya de cabeza resolviendo dudas de los miles de autónomos y las pymes granadinas ante la llegada del llamado 'Gran Hermano' de las facturas. La norma establece nuevos requisitos para los sistemas informáticos de facturación usados por empresarios y profesionales, con el objetivo de evitar y detectar prácticas fraudulentas como modificar facturas una vez expedidas o llevar una doble contabilidad a través del llamado software de doble uso. Desde el 1 de enero en el caso de las empresas y del 1 de julio para los autónomos trabajar con un programa no certificado por la Agencia Tributaria puede acarrear una multa de 50.000 euros por año.
La decana del Colegio de Economistas de Granada, Silvia Membrive, resuelve para IDEAL las principales dudas que estos días asaltan a los pequeños empresarios granadinos.
La primera es ¿quiénes están obligados a implantar el sistema?
Verifactu sólo afecta a las empresas y autónomos que ya vienen usando sistemas informáticos de facturación (SIF). No obstante, Membrive puntualiza que un software de facturación ya es, por ejemplo, una caja regitradora. Por ejemplo, un pequeño comercio o peluquería que tenga una caja para registrar las ventas y dar tickets tendría está sujeto al reglamento y tiene que adaptar la caja, si es posible, o adquirir un software adaptado. Sin embargo el nuevo reglamento no obliga a facturar a quien no estaba obligado a facturar (por ejemplo, pequeños comercios minoristas que venden al consumidor final) ni afecta a quienes hacen sus facturas a mano o con programas simples, como Word o Excel sin macros. La propia Agencia Tributaria precisa en su sección de preguntas y respuestas que el reglamento «no afecta a quienes facturen manualmente o utilicen programas que se limiten a generar e imprimir las facturas sin otras funcionalidades adicionales».
El impacto de la norma se va a centrar, por tanto, en los autónomos que usen software de facturación y en pequeños negocios, ya que los que superan los seis millones de facturación ya estaban sujetos al régimen de Suministro Inmediato de Información a Hacienda (SII).
Tampoco están obligados las empresas que figuran en el régimen de Agricultura, Ganadería y Pesca, cuando no deban expedir factura.
«En el caso de un negocio que no está obligado a emitir facturas salvo que el cliente se lo pida, ese frutero puede seguir como antes: haciendo las facturas que le soliciten a mano, o con Word o Excel, pero sin tener un programa de facturación. Eso sí, si el comerciante ya emite facturas (por ejemplo, a clientes profesionales) a través de su caja registradora, tendrá que cambiarla si no está adaptada a verifactu«, resume la decana de los Economistas granadinos, Silvia Membrive.
Los mensajes de aviso de la AEAT, la confusión con la ley de facturación electrónica (que todavía no tiene fecha de entrada en vigor) y también los mensajes confusos que están difundiendo en redes algunas empresas por intereses comerciales están provocando inquietud en algunas empresas.
En este sentido, Membrive lanza un mensaje tranquilizador. «Las obligaciones legales son las mismas, simplemente hay que adaptarse porque antes se hacían cosas como modificar el emisor, la fecha o la cantidad de una factura que ahora no se puede hacer si no es emitiendo una factura rectificativa, de manera que quede constancia de cada cambio», esgrime.
«Todo software se considera un sistema informático de facturación y ha de ser no modificable y tiene que estar adaptado al reglamento Verifactu. Otra cosa es que la subida a Hacienda sea inmediata, lo que genera un código QR sobre la factura, o no sea inmediata. Lo que no se permiten son programas que admitan un mal uso o un doble uso. Esto es lo que pone Hacienda en el punto de mira. Se exige un certificado, contenido en el propio programa, de que cumple con todos los requisitos», incide.
Membrive insiste, por tanto en que no hay que asustarse, las obligaciones son las mismas. «La agencia tributaria quiere cuanta más claridad mejor. No tenemos que asustarnos de nada, es algo que ya estaba pero se le da una forma diferente para un mayor control de Hacienda», reitera.
¿Es el momento, por tanto, para que los negocios que no estén digitalizados lo hagan?
A esta pregunta, Membrive responde que la Agencia Tributaria no está teniendo reparos a la hora de advertir que va a tener el foco puesto en los negocios que no tengan Verifactu. «Mi consejo, por tanto, es si lo haces de forma manual, cuidado. Cuanto más opado seas, más llamas la atención y más te van a mirar».
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