Condenan a un menor que captó y amenazó a otros chicos para que le ayudasen a vender 'maría' en Granada

Condenan a un menor que captó y amenazó a otros chicos para que le ayudasen a vender 'maría' en Granada
ANDRÉS CRISTALDO / EPA

El adolescente, que reconoció su culpa, llegó a intimidar a uno de sus 'subordinados' con un cuchillo para que no lo delatase

C. MORÁNGRANADA

La buena noticia es que el chaval está evolucionando en la dirección correcta y ha dejado de ser el hampón que intimidaba a otros menores para que le ayudasen a vender marihuana, un narcotraficante precoz que llegó a ponerle un cuchillo en el cuello a un 'subordinado' para que no lo delatase.

La prueba de que ha renegado de aquella conducta es que asumió su culpa sin necesidad de que se celebrase la vista oral. Aceptó la condena que solicitó para él la Fiscalía de Menores de Granada por la comisión de delito de tráfico de drogas y otro continuado de amenazas: 18 meses de libertad vigilada, un tiempo durante el que estará constantemente controlado por educadores que dependen del juzgado.

En este sentido, si incumple las normas y no alcanza los objetivos fijados para certificar su reinserción -la justicia supervisará su rendimiento escolar, sus amistades, su comportamiento en casa, sus hábitos, etc.-, los monitores darán cuenta de ello al juez de inmediato. Si eso ocurriese, el muchacho podría ser acusado de desobediencia y, lo más probable, es que tendría que ingresar en un centro de internamiento para menos infractores, el castigo más duro que prevé la ley para las personas de entre catorce y 17 años.

Pero lo cierto es que va bien, según la información que facilitaron los equipos técnicos de los juzgados de Menores al ministerio público y al magistrado. Ahora tendrá otros 18 meses para perseverar.

Cuando complete la medida, quedará atrás un pasado turbulento, una época en la que el acusado se metió en líos más propios de delincuentes adultos muy 'entrenados' que de un menor de edad.

Todo sucedió en la capital granadina. Según la investigación de la fiscalía que concluyó con la decisión de sentar al chaval en el banquillo, este trabó amistad con otros menores y, se entiende que para ganarse su confianza, les invitó a fumar marihuana, beber alcohol y consumir otras sustancias estupefacientes «no identificadas», describía el documento elaborado por el ministerio público.

Después de captar a varios chicos, dio un paso más: las dosis de cannabis ya no serían gratuitas; si querían seguir consumiendo 'maría' tendrían que echar una mano al 'jefe' para que el negocio creciera. En concreto, ordenó a sus 'subordinados' que le guardasen la droga para sortear un hipotético seguimiento de las fuerzas de seguridad.

En otras palabras, que si aparecía la Policía, el 'marrón' se lo 'comerían' sus ayudantes y él quedaría libre de sospechas.

'Subcontratar' el trapicheo

Según el relato de la fiscalía -que el joven reconoció como cierto-, también exigió a los menores a los que había convertido en sus colaboradores que vendieran la 'maría', es decir, que quiso crear una especie de red de narcotráfico. Sin embargo, las pesquisas policiales y del ministerio público no hallaron evidencias de que esa estrategia de 'subcontratar' el trapicheo llegase a funcionar.

Otro detalle muy llamativo de este caso es que el 'jefe' amenazaba constantemente al resto de los adolescentes para que no se fueran de la lengua. La fiscalía llegó a decir en su alegato que los 'subordinados' estaban «aterrorizados». El ahora condenado les advertía de que, si contaban lo que estaba pasando, se ganarían una paliza.

Con todo, el incidente más serio se produjo cuando el acusado intimidó con un cuchillo a uno de los menores a los que tenía sometidos. Según el ministerio público, le colocó el arma blanca en el cuello.

Lo que empezó con 'degustaciones' gratuitas de alcohol y drogas se transformó pronto en un verdadero régimen de terror.

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