Condenan a un chaval a pagar 1.470 euros por atentar contra tres policías tras robar un zumo en Granada

Condenan a un chaval a pagar 1.470 euros por atentar contra tres policías tras robar un zumo en Granada
PEPE MARÍN

El menor, que además tendrá que colaborar con una oenegé, también agredió al propietario de la tienda de la que sustrajo el jugo

Carlos Morán
CARLOS MORÁNGRANADA

El incidente pudo haberse quedado en un simple hurto, un robo de tres al cuarto, pero acabó catalogado como un atentado contra tres agentes de la autoridad, que son palabras mayores.

Ocurrió en diciembre del año pasado en la capital granadina. Un adolescente entró en un comercio de ultramarinos en compañía de varios jóvenes que no pudieron ser identificados. No iban con buenas intenciones. El ahora condenado se apropió de un zumo de naranja y lo escondió entre sus ropas. Pero el propietario de la tienda vio la maniobra y se fue a por el muchacho. La víctima y el caco forcejearon. El chico quería escapar, pero llegó una patrulla de la Policía Local y no pudo huir. Los agentes de la guardia municipal pidieron al sospechoso que se identificase pero este se negó. También se resistió a entrar en el vehículo policial. Y lo hizo con violencia.

'Parte médico'

El 'parte médico' derivado del suceso fue el siguiente: El tendero y tres policías sufrieron lesiones que tardaron en curar entre cuatro y 21 días (uno de los agentes se vio obligado estar de baja durante dos semanas).

La Fiscalía de Menores de Granada acusó al adolescente de un delito leve de hurto, otros tres de lesiones (también leves) y, lo más serio, un delito de atentado contra agentes de la autoridad.

El caso ha ido ahora a juicio y el propio procesado reconoció antes del inicio de la vista que, efectivamente, era culpable de los cargos que el ministerio público había formulado contra él. En este sentido, admitió que desobedeció y acometió a los guardias municipales «cuando estos estaban realizando sus funciones».

Por ello, tendrá que colaborar con una organización no gubernamental durante 70 horas y deberá indemnizar con 1.050 euros al policía que salió peor parado; 120 más, a otro de los agentes perjudicados y 300, al dueño del comerció del que intentó llevarse un magro botín consistente en un zumo de naranja. En total, ha de abonar 1.470 euros a sus víctimas.

Pese a la aparatosidad y gravedad de los hechos, lo cierto es que el acusado no era un chaval particularmente problemático ni consumía drogas, factores que la justicia de Menores tiene en cuenta a la hora de imponer las penas. Además renunció a litigar y aceptó su responsabilidad, una conducta que también ayuda a mitigar la condena.

El delito de atentado está pensado para castigar a quienes agredan «a la autoridad, a sus agentes o funcionarios públicos, o empleen fuerza contra ellos». Y tiene la consideración de 'funcionario público' «todo el que por disposición inmediata de la ley, o por elección, o nombramiento (...), se encuentra incorporado a la administración pública, mediante un vínculo basado en la prestación de servicios», especifica la resolución judicial.

 

Fotos

Vídeos