«El PP ha sido condenado por corrupción y yo he sido absuelto»

Julio Bernardo, ayer en el Ayuntamiento de Granada./PEPE MARÍN
Julio Bernardo, ayer en el Ayuntamiento de Granada. / PEPE MARÍN

El político comunista, exculpado por el Supremo tras una pena de banquillo de casi ocho años por el 'caso Mercamed', acusa al popular Sebastián Pérez de su calvario Julio Bernardo. Jubilado y exvicepresidente de la Diputación

CARLOS MORÁNGRANADA

Julio Bernardo (Granada, 1955) ha sido hasta su jubilación el cartero que trabajaba a mayor altitud de toda España: repartía la correspondencia en Sierra Nevada. Le gustaba ese destino. Sobre todo en verano. El calor estival se fundía antes de llegar a Pradollano y no sabía lo que era sudar.

Julio también se dedicó a la política de forma temporal y ahí sí que sudó y sufrió. Comunista y militante de Izquierda Unida, ocupó la vicepresidencia de la Diputación Provincial. Su gestión fue puesta bajo sospecha por el PP cuando este partido alcanzó gobierno de esa institución por primera y única vez. Y Julio acabó sentado en el banquillo de los acusados por el llamado 'caso Mercamed', relacionado con las contrataciones que se realizaron para una feria empresarial organizada en Tetuán (Marruecos) en mayo de 2011 con cofinanciación de la Unión Europea.

Casi ocho años después, el Tribunal Supremo ha dictado una sentencia que le absuelve de la condena de nueve años y tres meses de inhabilitación que le impuso la Audiencia Provincial (que ya exculpó en su día a otros once imputados, con lo que este asunto ha quedado finalmente en nada).

Julio, que ahora ejerce de abuelo, responsabiliza directamente de ese calvario a Sebastián Pérez, expresidente de la Diputación y máximo dirigente del PP de Granada, y a «sus monaguillos: José Antonio Robles, José Torrente y María Merinda Sádaba», recuerda a algunos de los cargos populares que más le fustigaron. En este sentido, reclama que devuelvan al erario público los «50.000 euros» que, «según las noticias que tengo», emplearon en contratar a un abogado «privado» -ajeno a los servicios jurídicos de la Diputación- para emprender acciones legales contra él. «No siento rencor, pero no olvido», afirma en esta entrevista.

Una curiosidad: el ponente de la sentencia que ha rehabilitado a Julio Bernardo ha sido el magistrado Pablo Llarena, el instructor de la causa contra los políticos independentistas catalanes.

-¿Mantuvo siempre la esperanza de que sería absuelto?

-Siempre he tenido la esperanza de que me absolvieran porque siempre supe que no había nada. Lo único que hice fue resolver unos problemas que fueron surgiendo (en la organización de la feria empresarial en Marruecos) y lo hice de la mejor manera posible. En ningún momento tuve ningún rechazo ni ninguna advertencia de los técnicos.

-¿Cuánto tiempo ha durado su 'pena de banquillo'?

-Siete años y medio.

-¿Y cómo lo han llevado su familia y sus amigos?

-En mi casa estaban peor que yo. Es que a mí empezaron pidiéndome ocho años de cárcel, la inhabilitación, indemnizaciones millonarias...

-No es ningún secreto que la acusación la abanderó el PP...

-El PP empezó a filtrar noticias erróneas a la prensa, que si duplicidad de facturas, que si doble contratación... Luego fue cambiando hacia otras cuestiones, pero lo cierto es que a mí nunca me pidieron ninguna fianza ni nada. Entonces, lo que hizo el Partido Popular fue presentarse como acusación particular a través de la Diputación (los populares estaban entonces en el gobierno de la institución). Contrataron a un abogado privado que, según las noticias que tengo, costó cerca de 50.000 euros, en lugar de llevarlo a los servicios jurídicos de la Diputación. Y ahí empezó todo. Fue una decisión política. Estoy convencido de que todo esto estuvo manejado por el PP. En 2011, empezaron a saltarle los casos de corrupción al PP y necesitaban el 'y tú más', el 'todos son iguales', que son argumentos que, al final, benefician a la derecha.

-¿Le ha pedido disculpas alguien del PP?

-Nadie. Ni me las pedirán.

-¿Les guarda rencor?

-No guardo rencor a nadie, pero no olvido. Hay cosas que no se olvidan. El principal responsable fue Sebastián Pérez, que era el presidente de la Diputación. Y luego tenía sus monaguillos, que eran los que salían: José Antonio Robles, José Torrente y María Merinda Sádaba. Ellos salían a decir lo que él no se atrevía decir. Estamos hablando del PP, un partido condenado por corrupción... y yo he sido absuelto. Decían que el 'caso Mercamed' era el mayor caso de corrupción que había, pues resulta que no existió.

-¿Está feliz?

-Estoy feliz por mi familia y por mis compañeros. Estaba preocupado, pero también es verdad que sabía que esto, en algún momento, llegaría a alguien que se leería la documentación y vería que no había nada. Incluso me hicieron la oferta para que me declarase culpable porque la pena de inhabilitación no me iba a afectar...

-Pero no aceptó.

-No, ¡cómo me iba a declarar culpable!

-Su absolución ha llegado en un momento político particularmente apasionante, ¿qué opinión le merece que el próximo Gobierno de la Junta de Andalucía cuente con el apoyo de la extrema derecha?

-Todo este movimiento de descrédito de la política que protagoniza la derecha, eso de que la política es una porquería y que todos los políticos son iguales, al final, a quien beneficia es a la derecha. Generan malestar y se benefician de él. Han sumado cuando se han dividido. No nos podemos equivocar: los votantes de Vox ya estaban, pero estaban en el Partido Popular. Y los de Ciudadanos, antes de que estuviera Ciudadanos, votaban al Partido Popular o al PSOE. Es posible que haya incluso algún votante de Vox que antes estuviera con nosotros.

 

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