Así se hacen los letreros de las calles de Granada: un trabajo puramente artesanal

'Los Arrayanes', una conocida empresa de cerámica granadina, nos desvela el secreto de los rótulos que ves a diario cuando paseas por la ciudad

Diego Callejón
DIEGO CALLEJÓNGRANADA

Los turistas que caminan por el centro de Granada alzan la vista para fijarse en los rótulos con los nombres de las calles, con el fin de orientarse y encontrar su destino. Por su parte, los granadinos de a pie solemos fijarnos en estos letreros cuando visitamos zonas que no solemos frecuentar tan a menudo. Para unos y otros, estos elementos callejeros son fundamentales, y por ello ahondamos en su fabricación en esta sección de '¿Cómo se hace?' referida a productos puramente granadinos.

El secreto detrás del letrero que señaliza el nombre de tu calle lo tiene Cerámica Los Arrayanes, una empresa nacida en Granada en 1988 que se curtió en el tradicional taller de don Agustín Morales Alguacil, 'Cerámica Árabe San Isidro'.

Víctor, uno de los dueños de 'Los Arrayanes', explica que el encargo de hacer los letreros de las calles llegó «hace unos seis o siete años», cuando una subcontrata del Ayuntamiento de Granada contactó con ellos para encomendarles esta tarea.

En aquel entonces, Cerámica Los Arrayanes se puso manos a la obra y realizó decenas de rótulos con los nombres de todas las calles granadinas. Aquel encargo les sirvió para trabajar para otras localidades, como Armilla, localidad a la que también le ha hecho sus actuales letreros. Además, hacen este tipo de obras para encargos particulares de «cortijos o casas» que quieren rotularse imitando el callejero nazarí.

¿Cómo se hacen?

El trabajo de los rótulos de las calles de Granada es «puramente artesanal», según reconoce Víctor: «lo hacemos todo a mano, tanto el barro para la decoración como la pintura».

El proceso consiste en moldear el barro con la forma deseada y, posteriormente, dejarlo secar unos minutos a temperatura ambiente. «Es importante que el barro se seque antes de entrar al horno, porque si no revienta dentro», explican desde 'Los Arrayanes'.

A continuación, el letrero se introduce en el horno para una primera cocción. Posteriormente, se le da otra cocción «de unos quince minutos» para que quede listo para ser pintado.

Finalmente, los letreros se pintan a mano, realizando un primer esbozo puntuado con la forma, otro a pincel repasando lo anterior y uno final para añadirle el color. «Lo hacemos todo aquí en el taller, donde tenemos los hornos, los moldes, el barro y todo lo necesario», finaliza Víctor.

 

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