Los cinco jóvenes más brillantes de Granada

Los cinco estudiantes granadinos en la rotativa del periódico IDEAL/ALFREDO AGUILAR
Los cinco estudiantes granadinos en la rotativa del periódico IDEAL / ALFREDO AGUILAR

Andrea Marín, Ana Dueñas, Javier Espejo, Celia Ruiz e Isabel Castillo, matrícula de honor en la ESO

ROSA SOTOGranada

Un 10. Esta es la nota media que obtuvieron cinco jóvenes granadinos al finalizar la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y por la que la Junta de Andalucía les otorgó el Premio Extraordinario de la ESO por el curso 2017/2018.

Tienen entre 16 y 17 años y actualmente cursan el primer año de diferentes modalidades de bachillerato. Estos cinco alumnos brillantes son Andrea Marín Ruano y Ana Dueñas García, ambas estudiantes del CDP Juan XXIII-Cartuja, en Granada; Javier Espejo Pérez, del CDP La Purísima, en Santa Fe; Celia Ruiz Siles, del IES Cerro de los Infantes, en Pinos Puente; e Isabel Castillo Pérez, del IES Luis Bueno Crespo, en Armilla.

Los cinco adolescentes visitaron la redacción y la rotativa de IDEAL acompañados por sus padres y profesores. Durante la visita, conocieron de cerca la labor que desarrollan todos los profesionales de este medio y aprendieron el funcionamiento de la rotativa, pero lo más importante de la jornada fue cuando compartieron su testimonio y dieron a conocer sus inquietudes académicas, personales y profesionales. Estos cinco estudiantes rompen con la imagen del joven 'ni ni' (ni estudia, ni trabaja) y representan más bien al joven 'sí sí' (sí estudia y, aunque quizá todavía no trabajen, sí que se interesan por el arte, la cultura, la ciencia y su entorno).

Padres y profesores remarcaron la importancia de visibilizar este tipo de perfiles jóvenes en los medios de comunicación, tras considerar que parte de las noticias relativas a estudiantes son de carácter negativo. Hicieron hincapié en la necesidad de aunar esfuerzos entre familias y centros educativos para mejorar la educación de los más jóvenes porque «no sólo se forman como profesionales, también como personas y ciudadanos».

Celia Ruiz Siles «Hay que fomentar la motivación de todos los alumnos»

Celia Ruiz Siles cursa primero de bachiller de la modalidad de ciencias de la salud en el IES Cerro de los Infantes, en Pinos Puente, y aún no se ha hecho a la idea de que es una de las ganadoras de este premio. Reconoce que a veces le cuesta cuadrar agenda, pero dice que todo es cuestión de definir bien las prioridades. Sin embargo, no es un problema a la hora de compaginar sus estudios con sus aficiones, entre las que destaca escribir, leer, ver series y hacer teatro. «El teatro me ayuda a conocer gente, a perder la vergüenza, a empatizar y mejorar como persona, es una gran ayuda», afirma con entereza. Para mejorar la educación considera que «hay que fomentar más la motivación y la experimentación en los alumnos» y dejar de lado la competitividad.

Andrea Marín Ruano «Todo lo que se persigue, al final siempre se consigue»

A día de hoy estudia primer curso del bachiller tecnológico en el instituto Juan XXIII-Cartuja de Granada y la noticia de que era una de los 46 andaluces y una de los cinco granadinos ganadores del Premio Extraordinario de la Junta por su expediente académico de la ESO la cogió totalmente desprevenida. «No me lo esperaba, porque aunque estudiaba mucho, sabía que había muchos candidatos, todos ellos muy buenos», dice con modestia. Tras horas de estudio, Andrea asegura que el esfuerzo y la insistencia son claves para alcanzar cualquier meta: «Todo lo que se persigue con dedicación, al final siempre se consigue». Lo mejor de todo es que lo ha podido compaginar sin problemas los estudios con sus clases de baile e inglés en su tiempo libre.

Isabel Castillo Pérez «El temario es tan extenso que incluso los profes se agobian»

«No me esperaba ser una de las premiadas», afirma Isabel Castillo Pérez, quien estudia actualmente el bachiller de ciencias de la salud en el instituto Fray Luis de Granada, aunque la ESO de 10 la cursó en el IES Luis Bueno Crespo, en Armilla. Isabel asegura que «a veces es complicado organizarse», pero siempre encuentra tiempo para practicar aikido, un arte marcial japonés, y cantar y tocar la guitarra, sobre todo ahora que piensa formar un grupo de música con amigos. Todavía no sabe qué carrera escogerá, pero al tratarse alguna de la rama biosanitaria o tecnológica, la nota de corte ronda el 12,5 sobre 14 puntos. ¿El problema? «El temario es tan extenso que incluso los profesores se agobian para poder darlo todo a tiempo», admite esta adolescente.

Ana Dueñas García «Este reconocimiento recompensa todo el tiempo de estudio»

Ana Dueñas García también es estudiante del CDP Juan XXIII-Cartuja de Granada y una estudiante modelo a la que el premio la cogió por sorpresa y ahora asegura que todo esfuerzo tiene su recompensa. Su día a día es sencillo y a pesar de los malabares de horarios en el instituto y un largo listado de deberes de diferentes asignaturas, siempre encuentra tiempo para hacer todo lo que le gusta. Baile, inglés, ir al cine o leer son algunas de las actividades más habituales en su agenda. Todo es cuestión de saber organ izarse. «Si te preparas bien, la Selectividad la pasas sin problemas. Supongo que cuando llegue el momento estaré algo nerviosa. Todavía no me preocupo en exceso», señala esta estudiante que dice no tener claro qué estudiará en un futuro no muy lejano.

Javier Espejo Pérez «La Selectividad está lejos, pero trataré de sacar la mejor nota»

Javier Espejo Pérez es alumno del CDP La Purísima, en Santa Fe, y también cursa el bachiller de ciencias de la salud. El premio otorgado por la Junta es para él un gran reconocimiento después de cuatro años de esfuerzo donde no han faltado los buenos ratos con amigos, en los que la música le ha acompañado en todo momento. Este joven, enamorado del Albaicín y de los paseos por el centro histórico de Granada, se define como aficionado a la fotografía, cree que hay tiempo para todo: «La Selectividad aún está lejos, pero trataré de sacar la mejor nota para llegar a mi meta, Medicina». Este joven, al igual que las demás, asegura que no habría llegado hasta aquí sin el apoyo incondicional de padres y profesores, que «siempre han estado ahí».