El chanero que volvió a bailar sobre las tablas tras un ictus
El bailaor de flamenco Adrián Sánchez sufrió un ictus durante un ensayo para la Bienal de Flamenco de Granada; afortunadamente, se ha recuperado sin secuelas
Chanero, amante de la playa y aficionado al esquí. El granadino Adrián Sánchez es mucho más que bailaor, aunque el flamenco es lo que le ha dado sentido a su vida. Poder seguir el compás es, para él, sinónimo de estar vivo. Más ahora que acaba de superar un episodio tan traumático. El pasado 15 de septiembre, mientras ensayaba para la primera Bienal de Flamenco de Granada, sufrió un ictus.
Una pierna adormecida y la boca torcida hacia el lado izquierdo fueron las señales de alerta. Mientras esperaban a que llegara la ambulancia, su guitarrista avisó a su pareja y a su hija de 24 años, que vive en Madrid y viajó de inmediato a Granada. «Nada más que decir la palabra ictus ya es complicado». Adrián es consciente. Da miedo. Pero, tras dos días en la UCI y una semana en planta, lo superó sin secuelas.
«A cada uno le afecta de una manera diferente, pero no sabes cómo va a resultar. A mí me hicieron un cateterismo, me quitaron el coágulo que se había formado en la cabeza y ya está. Ahora solo quiero ponerme en forma y ejercitar las piernas para mantener la fuerza en mi baile», asevera. Siendo aún un crío se apuntó a una escuela. En su familia no había tradición, pero él tenía claro que quería aprender a bailar por sevillanas. No tardaron en decirle que servía para esto.
Siempre lo ha disfrutado, no sabe exactamente por qué. «Son sensaciones». Aunque también le gusta la disciplina, todo hay que decirlo. «Yo soy muy inquieto, si no no me dedicaría al mundo del arte, pero el baile me da tranquilidad, orden con la coreografía», explica. Trabajar, seguir bailando, es su único deseo, además de disfrutar de su familia. Se emociona pensando en ella, en el susto que han vivido.
Ahora está un poco más relajado, pero espera poder volver a ensayar pronto como lo hacía antes. Y no solo eso. Adrián Sánchez está deseando inaugurar la temporada de esquí en Sierra Nevada, una de sus grandes pasiones junto con el snórkel, el paddle surf o cualquier otro deporte que se pueda practicar en la playa, en su Almuñécar del alma, donde como buen granadino pasa los veranos. Aunque hasta el siguiente, tendrá que pegarse unos cuantos bailes.
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