Cedan el paso... a las ovejas de la Alhambra

Los animales avanzan en sentido contrario al del bus de Transportes Rober./ANTONIO GONZÁLEZ
Los animales avanzan en sentido contrario al del bus de Transportes Rober. / ANTONIO GONZÁLEZ

Los ovinos caminan tranquilos junto al parking del monumento guiados por su pastor, Paco Plaza, y a la sombra del bus de la línea 13

Javier Morales
JAVIER MORALES

Los madrileños se disponen a uno y otro lado de la calle, como para contemplar la cabalgata de Reyes o la caravana del último título futbolero. Hay niños a hombros de abuelos emocionados, palos selfi listos para el disparo y bocadillos liados en papel de aluminio; pero no esperan a SergioRamos sosteniendo –con mayor o menor acierto– un trofeo, ni a Gaspar acicalado –ídem– para lanzar caramelos. Es la Fiesta de la Trashumancia y aguardan a un rebaño con más de 2.000 ovejas. No hay que ir tan lejos para contemplar tan singular pasarela. En Granada, basta con 'coger' el 13.

Los viajeros que ayer se subieron al bus pudieron fotografiar a los ovinos, la familia 'animal' de Paco Plaza, el pastor de la Alhambra. Y algunos de los presentes inmortalizaron una escena que, quitando las barreras del parking, las modernas autocaravanas y el bus de 'la Rober', podría corresponder a otro siglo: 600 ovejas en tropel a la búsqueda del pasto suficiente para vivir otro día en su privilegiado retiro junto al monumento más visitado de España, ajenas a que hay turistas que desde hace meses 'pelean' por una de las codiciadas entradas a los palacios.

Las ovejas volvieron a la Dehesa del Generalife hace tres años, tras ocho décadas sin pastoreo en estas tierras. En primavera allanan siete kilómetros de senderos casi olvidados para dejar atrás su 'domicilio' habitual, en El Fargue, e instalarse en un corral en las inmediaciones de la Silla del Moro. Todos salen ganando:las ovejas, porque encuentran pasto fresco en nuevos terrenos; la Alhambra, que respira tranquila porque la actividad de los animales ayuda a prevenir incendios en época estival, y hasta los turistas, que capturan con sus móviles un recuerdo poco común. Además, hay un objetivo que va más allá de lo palpable:el de mantener viva la trashumancia en Granada.

Dice Paco Plaza que el paseo que ayer sorprendió a los viajeros del '13', a familias y ciclistas camino del Llano de la Perdiz, es habitual. El rebaño cruza el camino de asfalto para trasladarse desde la Dehesa hasta el entorno del mirador de los Alixares. A vista de satélite se aprecia cómo la carretera 'corta' en dos las hectáreas de olivo en esta zona. Y la naturaleza, ya se sabe, siempre gana.

Según el pastor, los conductores y visitantes no se toman mal la espera: «No se cabrean, todo lo contrario». Y aunque hay quien se acerca demasiado y llega a «estorbar» a las ovejas, la mayoría de los transeúntes –humanos– es respetuosa con la fortuita 'procesión' de Semana Santa.

Las ovejas pasarán otros diez o quince días en su 'resort' de la Alhambra antes de emprender el camino de vuelta. No se sorprenda si en esta Granada limitada a 30 por la contaminación tiene que ceder el paso a un rebaño de 600 ovejas en plena Alhambra.