La carencia de mano de obra retrasa la cosecha en las 200.000 hectáreas de olivar granadino

Aceituneros tiran de unos fardos en una explotación situada a las afueras de Iznalloz./JORGE PASTOR
Aceituneros tiran de unos fardos en una explotación situada a las afueras de Iznalloz. / JORGE PASTOR

Según estimaciones de organizaciones agrarias como Asaja, la cosecha debería ir un 10% más avanzada si no faltaran jornaleros

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

La aceituna ha llegado ya a su ecuador. Si damos por válidas las estimaciones formuladas por la Consejería de Agricultura de la Junta, los molinos habrán molturado ya unas 72.000 toneladas de aceite de oliva en Granada. Faltan otras 72.000. Y es que, sin que caiga ni una sola gota de agua desde hace más de un mes, los tajos sólo han parado el día de Navidad y el de Año Nuevo. Punto pelota. Un ritmo elevado que podría ser todavía mayor si los olivareros no se hubieran encontrado con un 'viejo' problema. Muchas cuadrillas están 'cojas'. Falta mano de obra, un contratiempo que también está afectando a otras provincias aceituneras como Jaén o Córdoba. Según las estimaciones que realiza Asaja, si hubiera gente suficiente, como el año pasado, por ejemplo, la recolección no estaría ahora mismo al cincuenta por ciento en Granada, sino al sesenta por ciento. Un diez por ciento más. Esto no significa que se vaya a quedar fruto en los árboles, sino que se necesitará una semana más de vareo. En este punto conviene recordar que, dando por buenos los datos del aforo, esta campaña se cerrará con 143.0000 toneladas en Granada, lo que significa un incremento interanual del sesenta por ciento.

La primera consecuencia de que haya más trabajo y menos trabajadores es que éstos superarán con creces los treinta y cinco jornales que abren la puerta al subsidio agrario, unos 420 euros mensuales durante un periodo de seis meses. Pero hay otras consecuencias no tan positivas. Este déficit de jornaleros puede condicionar en el futuro las tres grandes temporadas agrícolas que hay en Granada: la de hortalizas bajo plástico en la Costa Tropical, la olivarera y también la del espárrago. Hay preocupación entre las organizaciones agrarias. Algunas cooperativas ya han dado un paso adelante. Agroláchar ha llegado a un acuerdo con una asociación de inmigrantes para impartir unos cursos y asegurarse cincuenta o sesenta personas que garanticen el funcionamiento de sus cadenas de manipulado y envasado. Nada puede fallar cuando se trata de un producto fresco.

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El secretario general de Asaja Granada, Manuel del Pino, asegura que la labor está saliendo adelante gracias a temporeros extranjeros, fundamentalmente búlgaros, polacos y rumanos, sudamericanos –muchos de ellos ya con residencia habitual en Granada– y en menor medida ciudadanos magrebíes y originarios del centro de África. «Son los grandes contingentes que están ayudando a cosechar», comenta Manuel del Pino, quien recalca que desde Asaja siempre se insiste a sus asociados que todas las contrataciones estén en regla y se hagan conforme a la ley. «El que no lo haga se arriesgan a que le visite la Inspección de Trabajo y le pueda caer una sanción de seis mil euros como mínimo», advierte del Pino.

Respecto a las zonas donde los aceituneros están teniendo más complicaciones para contratar, Manuel del Pino refiere que este condicionante está afectando a todo el territorio granadino, «ya que hablamos de un cultivo muy extendido, que ocupa unas 200.000 hectáreas en prácticamente todas las comarcas de Granada». En ese sentido, el dirigente de Asaja señala que, debido a que estamos ante cifras de producción récord, hay poca movilidad en los peones, que tienen faena durante meses, incluso, en una misma explotación. Esta falta de movilidad entre municipios también es un 'handicap' a la hora de encontrar el personal que se precisa para 'peinar' una finca de arriba a abajo. De ahí que muchos oleicultores estén optando por la solución más cómoda de contar con empresas especializadas en recolectar.

Sectores más atractivos

El secretario general de UPA en Granada, Nicolás Chica, considera que otro factor clave para entender por qué cuesta tanto reforzar las plantillas en el campo es la mejora de la economía y que haya otros sectores más atractivos y que imantan más fuerza laboral que la agricultura, como puede ser la construcción, que poco a poco da señales de recuperación, y también la industria. Más allá de lo que está sucediendo ahora con la aceituna, los freseros de Huelva ya han tenido que acudir a la Comisión de Inmigración para que autorice un contingente de terceros países. Se necesitan manos.

El escenario sería mucho más preocupante si las condiciones meteorológicas no estuvieran acompañando. Desde principios de diciembre hasta hoy sólo ha habido un día en que los pluviómetros se movieron. Fue el día trece. Unos seis litros por metro cuadrado. Como el grado de humedad era tan bajo, los suelos tardaron en secarse unas pocas horas. La actividad estaba completamente normalizada a la jornada siguiente. No ha habido interrupciones más allá de los festivos, cuando lo normal es que durante estos cuatro meses haya unas tres semanas de interrupciones por agua o nieve. Los pronósticos apuntan a que hará mucho frío, pero hasta mediados de la semana que viene no se espera ninguna borrasca –conviene tomar con mucha cautela los pronósticos a más de tres días vista–. Hasta entonces se habrá avanzado ya prácticamente hasta el setenta por ciento. De hecho, muchas pequeñas y medianas plantaciones ya estarán prácticamente finiquitadas. En las grandes no 'darán de mano' hasta bien entrado marzo. La ausencia de precipitaciones preocupa. Los árboles las necesitan para que ciclo biológico se desarrolle con normalidad. De ello depende que haya más o menos 'oro verde' el año que viene.

Granada tiene mucho que decir en el potente sector oleícola nacional –España es, con gran diferencia, el principal productor mundial con una previsión de 1,5 millones de toneladas este año–. Granada es la tercera provincia que más volumen aporta (142.712 toneladas). Por delante sólo se sitúan Jaén (685.000 toneladas) y Córdoba (280.006). Para que se hagan una idea, Granada fabrica más zumo de aceituna que países como Túnez, donde habrá 120.000 toneladas esta temporada, según el Consejo Oleícola Internacional (COI), o Portugal, con 130.000 toneladas. Y prácticamente iguala con Marruecos (145.000 toneladas), donde el gobierno está llevando a cabo ambiciosos planes de expansión de este cultivo, con un marcado carácter social. En el caso de Granada, unas 23.000 familias tienen en los olivos una fuente de renta principal o secundaria, a lo que hay que sumar otros 11.000 hogares jornaleros.