Cárcel para un hombre con orden de alejamiento que fue pillado con su víctima en un bar

Imagen de archivo de una protesta contra la violencia machista en el Ayuntamiento de Granada./ALFREDO AGUILAR
Imagen de archivo de una protesta contra la violencia machista en el Ayuntamiento de Granada. / ALFREDO AGUILAR

Nueve meses de cárcel por quebrantar la prohibición cautelar que se le había impuesto de no acercarse ni comunicarse con ella y, además, ser reincidente

YENALIA HUERTASGranada

El juicio contra Benigno (nombre ficticio) acabó como la gran mayoría, con la fórmula clásica del «visto para sentencia». Tenía una orden de alejamiento de su pareja sentimental y se sentaba en el banquillo por unas supuestas lesiones. La vista se celebró a finales de octubre de 2016 en un juzgado de lo Penal de Granada y ese mismo día, después del juicio, sobre las 16.50 horas, fue sorprendido con ella en la terraza de un bar. Aquel incumplimiento le ha salido caro: nueve meses de cárcel por quebrantar la prohibición cautelar que se le había impuesto de no acercarse ni comunicarse con ella y, además, ser reincidente.

El hombre había recurrido esta condena ante la Audiencia. Pedía su absolución, pues alegaba que en realidad incurrió en un error que le exculparía: pensó que la medida dejaba de estar vigente porque, según afirmaba, el juez le había adelantado que iba a absolverle. Sin embargo, en una sentencia dictada antes del verano, la Audiencia de Granada confirma el castigo que le impuso el juzgado y rechaza sus alegaciones al haber comprobado que el magistrado no anticipó en ningún momento esa absolución.

El tribunal destaca que durante la reproducción del vídeo comprobó que la vista culminó sin «la más mínima palabra, indicación o gesto del juzgador que permitiese al acusado inferir que la medida quedaba levantada o que había decidido absolverle». Resalta que la grabación ha servido para probar justo lo contrario, «que la medida estaba en vigor la tarde de autos y lo estuvo hasta que tres días después se dictó y conoció la sentencia absolutoria que la dejaba sin efecto a partir de ese momento». Ante ello, el tribunal llega a tildar «de mera patraña» la estrategia de defensa de Benigno.

Si la sentencia aprecia la circunstancia agravante de reincidencia es porque, apenas cinco meses antes, el hombre ya había quebrantado el alejamiento y había sido condenado en firme por ello a cuatro meses de cárcel. La Audiencia avala la decisión del juez de condenarle por entender que el acusado «era consciente de que la medida seguía en vigor tras finalizar el juicio (...) y le obligaba, mientras tanto, a mantenerse alejado y sin contacto con su pareja». Así, «si decidió correr el riesgo –añade el tribunal– de que se le descubriera en flagrante quebrantamiento, no podrá ahora fundarse en un infundado e inexistente error para liberarse de su responsabilidad».

El fallo rechaza tanto absolverle como rebajarle la pena a dos meses de prisión a sustituir por multa o trabajos en beneficio de la comunidad.

 

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