Una caravana se queda atascada en el Realejo al chocar contra un balcón

Una caravana se queda atascada en el Realejo al chocar contra un balcón

Los turistas que la conducían no vieron los avisos de prohibido el paso a camiones que había al principio de la calle

SERGIO GONZÁLEZ HUESO

Una caravana se quedó ayer completamente atrancada en lo ancho de la calle Cuarto Real de Santo Domingo, en pleno barrio del Realejo. Según testigos presenciales, algo antes de las 22 horas y tras escuchar un ruido, vieron alertados cómo se había atascado este vehículo, conducido por una pareja de turistas alemanes que, perdidos, chocaron con uno de los balcones que existen a baja altura en esta arteria. Rápidamente se armó un «barullo», como cuenta Alejandro Corral. Los vecinos rodearon la rulot y llamaron a la Policía Local, que acudió al lugar con el objetivo de normalizar la situación. El atranque había provocado además un tapón de coches, por lo que al llegar la policía se procedió a cortar la calle. Ocupantes de los vehículos bloqueados por culpa de la curiosa situación, dueños del vehículo siniestrado, vecinos y agentes comenzaron a darle vueltas al asunto con el fin de sacar a la rulot de donde se había metido.

AA VV Realejo

Tras casi una hora después se dio con la solución, que no fue otra que desinflar las ruedas del vehículo para que de esta forma perdiera altura y así liberarse del balcón con el que había topado. Una vez hecho, la caravana aprovechó el corte de la calle para dar marcha atrás y volver por donde había venido.

Los vecinos lamentan que no se respeten las señales de prohibido el paso a vehículos de grandes dimensiones que hay en esta y otras calles angostas en los barrios históricos de Granada. «En muchas ocasiones es un problema de que van mirando el sistema de geolocalización que llevan en el coche y nada más. Y luego pues falla y pasan estas cosas», apunta el presidente de la asociación de vecinos del Realejo, Alejandro Corral.

La policía identificó a los turistas, que serán multados. Asimismo, se van a analizar los daños provocados en el balcón de una vivienda en la que por suerte no había nadie. «Y menos mal, porque tampoco podrían haber salido de casa», apostilla el representante vecinal.