«Si he sido capaz de matarme a mí, imagínate lo que puedo hacer contigo»

«Si he sido capaz de matarme a mí, imagínate lo que puedo hacer contigo»
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La Audiencia ratifica la condena de 15 meses de cárcel impuesta a un granadino que, tras haber estado ingresado por un intento de suicidio, amenazó a su mujer

Yenalia Huertas
YENALIA HUERTASGranada

Tras haber estado ingresado en un hospital por un intento de suicidio, un granadino lanzó a su mujer la siguiente amenaza: «Si he sido capaz de matarme a mí, imagínate lo que puedo hacer contigo». No le ha salido gratis: la pena de 15 meses de prisión que le impuso un juez de la capital el 16 de abril del año pasado ha acabado siendo confirmada por la Audiencia de Granada, que también ha ratificado la medida de alejamiento acordada.

El órgano que enjuició a este hombre fue el Juzgado de lo Penal 4 de la capital, que consideró probado que cometió dos delitos de amenazas leves en el ámbito familiar, tanto por aquel mensaje intimidatorio como por otro que debió inquietar sobremanera a su esposa durante un viaje en el coche familiar. La frase fue: «Puedo poner el vehículo con todos dentro a 200 kilómetros hora y dar un volantazo».

El magistrado de Penal 4 prohibió al acusado tener o portar armas y acercarse a su ex a menos de 200 metros durante dos años por cada delito, si bien lo absolvió de los otros delitos que le habían llevado al banquillo: maltrato psíquico habitual, maltrato familiar, coacciones, lesiones psíquicas y delitos leves de vejaciones.

El acusado alegó que padecía un trastorno mental para pedir su libre absolución

De la sentencia de la Audiencia, consultada por IDEAL, se desprende que el hombre pertenece a las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado, pues, aunque en los hechos probados no se precisa su profesión, la Audiencia se refiere a él en varios momentos como «el agente» y llega a mencionar su «pistola reglamentaria» y otros detalles sobre su anterior destino en los hechos que no han dado por acreditados.

Trastorno

El asunto aterrizó a finales de julio en la Audiencia de Granada a raíz de un recurso de apelación que interpuso el hombre contra su condena. Su defensa pedía la libre absolución y se quejaba de que el juez no hubiera tenido en cuenta que su cliente presenta un «desarrollo paranoide» diagnosticado. Entendía que debió aplicarse la eximente completa de «anomalía o alteración psíquica», pues el procesado padece «ideas delirantes persistentes» relacionadas con su «ámbito laboral».

Sin embargo, el tribunal de la Sección Segunda desestima el recurso y coincide con el juez de lo Penal en que «el trastorno en cuestión no tiene mayor incidencia en la imputabilidad del agente que la propia de la mera atenuante de sus responsabilidad». De ahí que la extensión de las penas que el juez le impuso (nueve meses y un día por el primer delito leve y seis meses por el segundo) no fueran las más altas dentro de la horquilla del castigo que ese delito conlleva.

Sobre la amenaza tras el intento de suicidio del acusado, en la que se hace «alusión a un cuchillo», la Audiencia recoge que tuvo como escenario el que fuera por aquel entonces domicilio de la pareja, en un pueblo de Granada. Ocurrió un día «indeterminado» de junio de 2016 y en el curso de una discusión. «No se trató, como se alega, de una simple disgresión verbal sino de la exhibición a la denunciante de un utensilio de tal clase, acompañada de la frase de contenido intimidatorio que se reproduce en el relato de hechos». En este punto, el tribunal resalta que el efecto que esa conducta produjo en la víctima «no fue el de provocar, sino el de amedrentarla mediante el anuncio de un mal que, aunque tuviese como destinatario al propio agente, según se pretende hacer ver, no por eso deja de tener el contenido perturbador para la destinataria». El otro episodio, el del coche y el «volantazo» fue el 24 de junio de 2016. Meses después, en octubre, estando aún casados, el hombre «provocó destrozos en el mobiliario del domicilio familiar».