El cambio en el mapa de autobuses incluye dos nuevos tramos de carril bus

La línea 4, en pruebas, frente al hospital del PTS. /ALFREDO AGUILAR
La línea 4, en pruebas, frente al hospital del PTS. / ALFREDO AGUILAR

Además, el Ayuntamiento emprenderá reformas en dos puntos del trayecto de la línea 4

Javier Morales
JAVIER MORALES

«¡Que viene el 4 ya!» El autobús azul cruza la avenida de Dílar con la inscripción '4:Zaidín-Chana' iluminada por primera vez sobre el parabrisas, y quienes aguardan en las paradas hacen amago de acercarse a las puertas para subir al vehículo. Los técnicos de Movilidad que viajan a bordo, mediante señas, les advierten de que aún no está operativo: «¡La semana que viene!», vocalizan tras la ventana. La Línea de Alta Capacidad (LAC) apura sus últimos días de recorrido, cuatro años después del viaje inaugural, antes de pasar a llamarse 'línea 4' y estirar su recorrido desde el PTS hasta la sede de Diputación. Algo que ocurrirá el próximo lunes. Además, incluirá dos nuevos tramos de carril bus.

IDEAL recorre junto a los técnicos y la concejala de Movilidad, Raquel Ruz, el último trayecto en pruebas de la nueva línea. Es la principal novedad de la reordenación de las líneas de transporte público de la capital, que quedó aprobada el pasado viernes. Los vehículos de las nuevas líneas y de aquellas que modifican sustancialmente su recorrido ya han pasado examen a sus respectivas rutas.

Habrá que acometer un par de modificaciones para facilitar el tránsito de los buses de la línea 4. En la parada frente a las consultas externas del PTS eliminarán un saliente de la acera, coronado por un árbol, que separa las dos paradas actuales. En la rotonda de la carretera de Málaga suprimirán una valla que impide que el vehículo gire directamente hacia la calle Circunvalación Encina y tenga que dar una vuelta completa a la rotonda. Ninguna de las reformas es urgente, no impiden la circulación, por lo que podrían abordarse una vez estrenado el sistema.

La línea 4, en la rotonda del Lidl.
La línea 4, en la rotonda del Lidl. / ALFREDO AGUILAR

No habrá que 'subir' la altura de las paradas por las que transcurre la línea 4, como sí se hizo con el recorrido de la LAC. La prueba de que ese ajuste no era 'obligatorio' para los vehículos, ejemplifica Ruz, es que cuando la Gran Vía se ha cortado, los buses han transitado y parado sin problema en Camino de Ronda. «Se hizo para mejorar las frecuencias, pero creemos que fue una inversión demasiado grande que no justificaba el ahorro en tiempo (...)Tampoco hay problema para cobrar ni de acceso en rampa», dice.

El trabajo que sí se adelantará entre hoy y mañana es instalar tres nuevas validadoras externas –las máquinas para picar el bonobús– junto a 'las torres' en La Chana, en una de las paradas de Poeta Manuel de Góngora y en Avenida de Dílar 33. Son las nuevas paradas de la línea transversal en las que esperan más demanda. Puntos clave para el objetivo de la reorganización, que, como explica Raquel Ruz, es que el sistema de transporte público de Granada recupere al «millón y medio» de viajeros que dejaron de subirse al bus tras la implantación de la LAC.

En 48 horas

La mayor parte de los cambios han tenido lugar durante el fin de semana. Las paradas estrenan un nuevo modelo de planos, en el que el mapa general estará acompañado por otras infografías con los recorridos de cada una de las líneas. Se ha comenzado por cambiar los planos y pegatinas en las paradas nuevas, mientras que en el resto la sustitución de la señalética podría alargarse durante esta semana. Más tarde –en semanas o incluso meses– taparán con un vinilo rojo las líneas azules de los vehículos de la LAC.

También habrá tiempo para 'pintar' dos carriles bus, uno frente al antiguo hospital de la Salud y otro entre la Avenida de Andalucía, desde la Facultad de Bellas Artes hasta la rotonda del timbre. No descartan, en un futuro, implantar nuevos espacios limitados para los buses. Es una de las cuestiones a analizar. «Habrá dos momentos», dicen los técnicos, uno en estas semanas de verano y otro cuando regrese el aluvión de trabajadores y universitarios tras las vacaciones. Es cuando estudiarán si es necesario hacer ajustes menores en el plan aprobado el viernes.

Por el momento, «todo está todo muy perfilado y ajustado», señala Ruz. Gustavo Luzón, técnico de Transportes Rober, comenta que un proceso así «requiere mucho trabajo», pero que ya están «acostumbrados». Hace cuatro años tuvieron que hacer frente a la llegada de la LAC. «Este plan tiene novedades con respecto al anterior, pero es más simple, porque no vamos a remodelar toda la red, sólo parcialmente. Tenemos la experiencia de la ocasión anterior y lo llevamos más controlado». Por ejemplo, han cambiado los horarios de los vehículos y tendrán que formar a los conductores, puesto que la línea 4 contará con un sistema mixto de cancelación: en algunas paradas se podrá pagar dentro del vehículo y en otras en el exterior.

El autobús atrapa miradas curiosas, hasta el punto de que el conductor retira del panel luminoso su denominación para mostrar un 'Fuera de servicio'. En Poeta Manuel de Góngora, como en la Avenida de Dílar, un buen puñado de pasajeros se acerca a la puerta delantera y se asoma a la espera de que el chófer pulse el botón para permitirles la entrada. Los técnicos y el conductor vuelven a indicar que tendrán que esperar al siguiente bus.

El último recorrido en pruebas de la línea 4. / A. A.

Mientras el 'gusano' azul se mueve por su hábitat, la Gran Vía, Ruz aborda otra de las novedades que se estrenará en paralelo al nuevo mapa: los transbordos 'gratuitos' –según el caso– con el metro. Las posibilidades son múltiples. La edil de Movilidad lo resume así:«El transbordo se hace con la tarjeta verde del Consorcio. La gente tiene que analizar si en su día a día va a hacer transbordo de metro a bus urbano, en ese caso sí les viene mejor tener la tarjeta del consorcio. En el caso de que no vayan a utilizar el metro, siguen con su tarjeta de Rober». Los usuarios de la verde tienen que pasar por algún punto de recarga para actualizar la tarjeta y que pueda hacer el 'salto' bus-metro.

El punto más estrecho de la ruta es el descenso de Sagrada Familia, donde el bus de 20 metros tiene que aminorar la marcha. Sobre la necesidad de aumentar la flota, un problema sobre el que Transportes Rober advirtió hace una semana en un informe remitido a Movilidad, Ruz asegura que lo que realmente dice la empresa es que «los autobuses de este tipo van a estar justos, porque sólo podrían tener uno o dos en reserva, en el caso de que hubiera una avería estaría muy justo». Reforzarán con autobuses articulados rojos. Pero asume que la renovación de los buses es una necesidad: «Hay que hacer inversiones sí o sí. Estamos en una situación límite».

 

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