Un caco adolescente trepa hasta un tercer piso y solo roba la alcachofa de la ducha

Un caco adolescente trepa hasta un tercer piso y solo roba la alcachofa de la ducha

El botín, que también incluía la manguera, ascendió a 24 euros, una cifra inferior a los 30 euros que costó reparar los daños que causó al arrancar el 'telefonillo'

Carlos Morán
CARLOS MORÁN

El esfuerzo del caco no se correspondió con el valor del botín que obtuvo: la alcachofa y la manguera de una ducha. En total, un 'beneficio' de 24 euros, una cifra inferior a los 30 euros que costó reparar los daños que causó el ladrón al arrancar el 'telefonillo' del cuarto de baño.

Lo más llamativo de la historia es que el delincuente puso su vida en peligro para obtener tan magra recompensa. No es una exageración. Tuvo que trepar hasta un tercer piso para sustraer la alcachofa del servicio. Es verdad que el caco, un adolescente de 16 años, residía en el segundo, una planta más abajo, pero no por eso la maniobra dejaba de entrañar riesgos. El chaval, al estilo de esos ladrones a los que se compara con Spiderman, escaló por la fachada hasta alcanzar una de las ventanas del apartamento que pretendía desvalijar. Tras saltar al interior de la vivienda, que estaba deshabitada cuando ocurrieron los hechos, se dirigió al aseo y se apoderó «de una manguera de ducha y el 'telefonillo', tasados pericialmente en 24 euros y causando desperfectos tasados en treinta euros», según el relato elaborado por la Fiscalía de Menores de Granada, que fue la institución que investigó el caso.

Sucedió el pasado mes de marzo en una localidad de la provincia de Granada y la justicia ha dicho ahora la última palabra. El chico, que estaba tutelado por la Junta de Andalucía y, en consecuencia, residía en un piso regentado por una organización humanitaria, ha sido condenado a doce meses de internamiento en un centro para menores infractores, «seguido de un segundo periodo de tres meses de libertad vigilada», por haber cometido un delito de robo con fuerza.

En este sentido, la resolución judicial aclara que se produjo la «sustracción» de la alcachofa y la manguera de la ducha después de que el menor accediera a la vivienda en cuestión «tras trepar» por «un muro» y «entrar por una ventana con ánimo de lucro».

Es cierto que lucro hubo poco: 24 euros, pero eso no sirve para reducir la calificación de robo con fuerza.

Sea como fuere, el fallo también ordena que el joven compense económicamente a la víctima junto a su tutor legal, esto es la administración pública. «El artículo 39 de la Ley 5/2000, tras la modificación operada el 5 de diciembre de 2006, establece que en la misma sentencia se resolverá sobre la responsabilidad civil derivada del delito» y, «cuando el responsable de los hechos cometidos sea un menor de 18 años, responderán solidariamente con él de los daños y perjuicios causados, sus padres, tutores, acogedores y guardadores legales o de hecho». Así las cosas, entre el acusado y la Junta de Andalucía deberán abonar a los dueños del apartamento asaltado los 24 euros que costaba el 'telefonillo' de la ducha sustraído y treinta más «por los desperfectos causados» para apropiarse del botín.

Conforme

El adolescente, que tiene abiertos varios expedientes más por otras presuntas acciones delictivas, reconoció su culpa y se mostró conforme con el castigo que solicitaba para él el ministerio público, así que no fue necesario celebrar la vista oral del juicio.

Por ello, no hubo oportunidad de preguntar al muchacho las razones por las que robó la alcahofa de la ducha, un asalto que, se mire por donde se mire, resulta sorprendente. Y más si se tiene en cuenta que el autor tuvo que trepar varios metros por una fachada con el consiguiente peligro de precipitarse al vacío.

No parece lógico tanto arrojo para tan poca cosa.

Lo que es seguro es que, por la cuantía del botín, no pasará a la historia como el golpe del siglo. Pero quizá sí por su rareza.

 

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