Avalan la condena de un hombre que usó una cochera de Maracena para cortar 'coca'

El garaje fue descubierto en este municipio del Área Metropolitana./Alfredo Aguilar
El garaje fue descubierto en este municipio del Área Metropolitana. / Alfredo Aguilar

La Audiencia le impuso cuatro años de cárcel y multa de 15.000 euros por dedicarse a traficar con esta droga y el TS ha confirmado el castigo

Yenalia Huertas
YENALIA HUERTASGranada

Una cochera de Maracena. Ese fue el lugar elegido por un traficante granadino para el almacenamiento, preparación, pesaje y mezcla de la droga que vendía a terceros: cocaína. Su clandestino negocio fue finalmente descubierto y la justicia le impuso el año pasado, tras la celebración de un juicio en la Audiencia de Granada, cuatro años de cárcel y multa de 15.000 euros como castigo. La condena acaba de ser confirmada por el Tribunal Supremo (TS), que ha inadmitido su recurso.

IDEAL ha tenido acceso al auto dictado por el alto tribunal, que ratifica una decisión anterior del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), al que el acusado apeló primero sin éxito. En su nuevo recurso, alegaba, entre otros motivos, una posible vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva; se quejaba de que no se hubiera tenido en cuenta su drogadicción como atenuante y sostenía que su condena se había basado sólo en su confesión.

El TS, sin embargo, coincide con el TSJA en que la Audiencia condenó con acierto, pues puso en relación todos los indicios existentes y concluyó que el acusado se dedicaba al oscuro negocio de la droga. El hallazgo de una importante cantidad de billetes en su casa, situada a unos dos kilómetros de la cochera, fue uno de los indicios de peso, «pues no se estima lógico tener tal cantidad de dinero en el interior de una cochera u oculta en un armario», se resalta en el auto. La suma total intervenida fue de 27.700 euros.

Sobre su adicción a las drogas –cocaína y cannabis–, el TS recuerda que la Audiencia no observó que fuera grave ni que afectara a su capacidad para entender la ilicitud del hecho de traficar (tener la condición de adicto no es suficiente para merecer una rebaja en la pena). Tampoco que traficase para conseguir beneficios que le permitieran costear su propio consumo, máxime si se tiene en cuenta que no era un traficante dedicado al menudeo, sino «una persona que tenía toda una infraestructura desarrollada en una cochera, en pleno estado de funcionamiento».

Los hechos

La sentencia emitida en su día por la Audiencia declaró probado que el acusado arrendó –como arrendatario– aquel garaje en 2015 y que desde al menos el mes de enero de 2017 se dedicaba a la venta y distribución de cocaína. Para guardar y tratar la sustancia usaba la referida cochera de Maracena, mientras que para su distribución y transporte empleaba un vehículo Ford Focus.

El hombre llegó a fabricar «una trampilla en la zona de la guantera» para que le sirviera de escondite para la mercancía. Allí ocultaba la sustancia, «efectuando desplazamientos en el mismo vehículo para proveer a diferentes personas de cocaína».

Los investigadores hicieron seguimientos y labores de vigilancia y comprobaron que los días 19 y 24 de enero de 2017 y el 1 de febrero de 2017 el acusado condujo su vehículo «realizando acelerones y frenadas, paradas, giros inesperados, discurriendo por itinerarios inusuales y callejuelas ilógicas en relación con su destino». Iba con él su hijo.

El 22 de febrero de 2017 los agentes se encontraron en el interior de la cochera ocupada por el acusado dos paquetes de cocaína, uno con un peso de 962 gramos y una riqueza del 2,7% –lo que hace un total de 25,97 gramos de cocaína pura– y otro con un peso de 80 gramos y una pureza del 56,4% –por tanto, de 45,12 gramos de cocaína pura–.

Fueron hallados asimismo «otros cuatro paquetes que contenían sustancias utilizadas para la manipulación y corte de la cocaína». Aparte, se intervinieron dos balanzas de precisión, 19.650 euros en metálico, una cuchara y unas tijeras con restos de polvo blanco, un cúter, una prensa con dos gatos hidráulicos, cuatro moldes de varios tamaños y una plancha.

En el registro de la casa donde vivía el acusado con su hijo se halló más dinero. Estaba en el armario de un cuarto, dentro de una bolsa de plástico transparente. Los billetes (161 de 50 euros) habían sido envueltos en plástico de color negro. A juicio del tribunal, provenían «de la venta de droga» .