Una asociación diferente en Granada para que los niños hagan amigos

Una de las actividades de la asociación Aderes en Granada./RAMÓN L. PÉREZ
Una de las actividades de la asociación Aderes en Granada. / RAMÓN L. PÉREZ

Aderes, una entidad impulsada por neuropsicólogas, organiza talleres de música o manga y ayuda a los asistentes a aprender a pensar y a mejorar las relaciones

ÁNGELES PEÑALVER

Los niños y adolescentes con trastornos o dificultades neuropsicológicas y los menores totalmente sanos necesitan estar juntos. Hacer talleres de equitación, danza, teatro, artes plásticas, dibujo manga o radio disfrutando de la diversidad en una convivencia plural e integradora. Eso es sano para todos. Eso concluyeron Carolina Laynez, psicóloga infantil del hospital Clínico, y su compañera María Jesús Lazcano, quienes tras años pasando consulta supieron los tratamientos de sus pacientes no serían completos hasta que estos no tuvieran amigos de verdad y compañeros de camino de todo tipo. Se pusieron manos a la obra y así nació hace diez años en Granada Aderes, una Asociación para el Desarrollo de las Relaciones Sociales.

Aderes –explica su coordinadora, la neuropsicóloga Cayetana Correa– da lo que no hay en este momento social: tiempo y escucha. Los niños deciden qué se hace en los talleres y se les escucha, facilitando así que la palabra fluya y que la subjetividad de cada uno de ellos sea lo que guíe el taller. «No buscamos un producto, no es importante hacer un baile en el taller de danza o hacer una exposición en el de arte... Lo importante es construir un vínculo entre los participantes a partir de un tema que les interese».

114 socios

La entidad cuenta con 114 socios, 42 niños en talleres, 8 monitores y otros tantos voluntarios para las salidas, para el teatro o para aprender a pensar, por ejemplo. La asociación ha unido a profesionales de la psicología y el psicoanálisis, padres, madres y familias que no se agrupan por ideas o características comunes: «Sino que precisamente, tenemos que vérnoslas con los otros diferentes. Por eso, en Aderes participan niños con y sin dificultades clínicas en torno al deseo de hacer amigos».

A lo largo de su historia sus medallas son, por ejemplo, que Adán, un joven con síndrome de Asperger, se insertara en un combo de jazz como guitarrista y ofreciera su primer concierto junto a su profesor, el maestro Kiko Aguado, y otros intérpretes sin discapacidad.

Los padres y madres de Aderes son muy activos y han organizado muchas actividades extras, además de los talleres, con la colaboración de la asociación Picapinos, de la Sociedad Española de Ornitología, organización pionera en la conservación de la naturaleza y la biodiversidad en España. Junto a ellos, la gran familia de Aderes organizó hace poco una sesión culinaria para hacer queso y mermelada y una salida a Prado Negro. Y, entre otras cosas, hicieron un taller de cestas de mimbre. «Para el último trimestre vamos a tener un taller de camisetas y una salida a Nigüelas», apostilla Cayetana Correa.

El individuo importa

Lo normal en Aderes, en su sede de calle San Antón, es funcionar en talleres de grupo pequeño (de 5 a 8 integrantes máximo) para poder tratar las cuestiones más personales. En cada sesión hay un monitor, un psicólogo y un estudiante en prácticas en talleres más complejos.

«Actualmente tenemos un taller de Aprender a Pensar, en él estamos coordinados con el hospital Clínico, con la doctora Laynez. En él entrenamos la función ejecutiva: la capacidad de proyectar y organizar actividades. Eso implica dominar la atención, memoria, flexibilidad... entre otros. Contamos con profesionales de varias universidades españolas. Al final evaluaremos los resultados. Es un ejemplo de cómo un hallazgo científico y su aplicación no está reñido con la escucha, la subjetividad y este modo particular que tenemos en Aderes de atender a la diferencia», insiste su coordinadora.

El colofón final de la temporada –como cada año– será el campamento de verano, seguramente en Huerto Alegre. «Una cuestión que quiero destacar es que tras la insistencia social y política en vendernos la igualdad, Aderes apuesta por la diferencia, el modo de encajar no es modificarnos o tratarnos hasta ser ‘normales’, tampoco es crear elaborados sistemas que pretendan que algo encaje, sino vivir en relación a nuestro desencaje, a nuestra subjetividad, a nuestro modo particular de entender las cosas y que eso nos permita mirar y ser mirados desde perspectivas y ángulos no excluyentes», sostienen sus creadoras.

Este año en el que cumplen una década como abanderadas de la desigualdad, una de sus monitoras, la psicóloga Pilar Muñoz, ha ganado la primera fase del concurso Talento de la UGR con su proyecto Vegrana, una empresa especializada en agricultura y ganadería que nace de la insatisfacción ante la falta de recursos laborales para personas en riesgo de exclusión social. Pilar ha ideado un espacio con un Centro Especial de Empleo, una Comunidad Terapéutica y un Centro de Inserción a la Comunidad en busca de una inclusión en todos ámbitos biopsicosociales y laborales de la vida de una persona.

Para brindar por la inclusión y por la diferencia, Aderes celebrará el 28 de abril una fiesta-aniversario en el Carmen de los Mártires.

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