Antonio Manuel busca donante de médula

Antonio Manuel busca donante de médula

Este niño de seis años residente en Atarfe necesita un trasplante para superar una recaída de leucemia

JAVIER MORALES

Es un pequeño "feliz, un niño contento". La historia de Antonio Manuel, relatada por su madre, Cristina Borrego, vivió un punto de inflexión hace 21 meses, a la vuelta de las vacaciones. "Empezó con moratones, cansancio Le dolía el estómago, tenía mal aspecto. Pensábamos que había sido fruto del verano, de la playa y la piscina", recuerda ella. Pero al llegar al hospital entendieron que poco tenía que ver su planteamiento con la realidad, una leucemia linfoblástica aguda infantil de nivel intermedio.

Bajo este nombre subyace un cáncer que provoca que la médula ósea produzca demasiados linfocitos (glóbulos blancos) inmaduros. Es una enfermedad, el cáncer más común en etapa infantil, que afecta a la sangre y la médula ósea. Los linfocitos que se generan en el núcleo de los huesos de Antonio Manuel no combaten bien las infecciones. Además, cuando aumentan las células de leucemia en la sangre y la médula ósea, hay menos lugar para los glóbulos y plaquetas sanas.

En su última analítica rutinaria, los doctores detectaron que había disminuido el número de plaquetas -responsables taponar las hemorragias- e intuyeron que algo iba mal. Las pruebas posteriores reflejaron un aumento de las células inmaduras. Una punción de médula confirmó el diagnóstico: una recaída fuerte. Iba de libro, súper bien. Todas las oncólogas estaban contentas, relata Cristina. Pero el pasado lunes tuvo que ingresar junto a sus padres en el hospital, donde permanece en una habitación acondicionada para evitar infecciones. Recibe dosis fuertes de quimioterapia y corticoides. Pero de acuerdo con los médicos, su mejoría depende ahora de un trasplante de médula ósea.

El martes, cuando amaneció en el hospital materno-infantil de Granada, dijo que le había tocado la lotería. En la semana que lleva ingresado en el sanatorio, lo único que ha echado de menos son los desayunos junto a sus dos hermanos pequeños. Ellos, que de vez en cuando se acercan al hospital para jugar con Antonio Manuel, podrían ser la clave de su recuperación.

El trasplante de médula ósea requiere una compatibilidad genética precisa. El 70% de los pacientes que precisan un trasplante no dispone de un donante compatible entre sus familiares. Cristina y David fijan sus esperanzas, y las de su hijo, en el porcentaje restante. Nos hicieron la prueba de compatibilidad genética el jueves, y nos la darán en 15 días o en un mes, explica la madre. Para agilizar la búsqueda, en caso de que la médula ósea de los hermanos no sea finalmente transplantable, la familia y amigos de esta pareja residente a medio camino entre Atarfe y Albolote se han volcado para dar difusión al caso de Antonio Manuel.

Piden que la gente se anime a donar médula. Seis meses, o más, según cómo vaya la quimioterapia y cómo el cuerpo se vaya limpiando, es el plazo que se marcan para lograr el objetivo. Necesitamos un donante, si no es para él, para otra persona que lo esté esperando. Hay que ser solidario, hay que concienciarse.

Cristina se muestra optimista en todo momento. Su sonrisa sólo se difumina para dejar paso a alguna lágrima cuando rememora el instante en que les comunicaron la recaída, cuando habla sobre los efectos secundarios de la medicación. Tiene claro que el único final posible para esta historia es lograr esa médula compatible. Vecinos de Pinos Puente, Atarfe, Albolote y hasta Cáceres, donde viven algunos familiares de David, ya se han puesto manos a la obra para analizar su sangre.

Procedimiento para el trasplante

La médula ósea es un tejido fundamental. En él se generan las células que pueblan nuestra sangre y las que conforman el sistema inmunitario, que nos protege contra enfermedades.

El trasplante consiste en la sustitución de todas las células inmaduras, a causa de la leucemia, por las de un donante sano. Para ello, es suficiente con trasplantar una pequeña cantidad de células progenitoras por vía intravenosa, como si se tratara de una transfusión sanguínea. Ésta se extrae con una jeringuilla de la parte posterior del hueso de la cadera del donante y luego se inyecta al paciente.

A las dos o tres semanas, las células madre transferidas comienzan producir células sanas que se expanden completamente por el organismo del enfermo. El único riesgo es el de la anestesia y el único efecto secundario es el dolor en la zona de la extracción, que desaparece a los pocos días.

La fundación internacional Josep Carreras es la encargada de gestionar el registro de donantes de médula ósea. Pueden acceder a él personas de entre 18 y 55 años que no sufran enfermedades cardiovasculares, renales, pulmonares, hepáticas o hematológicas. En Granada, la inscripción que requiere una muestra de sangre y rellenar un formulario se puede completar en el Centro de Transfusión, situado en la calle Dr. Mesa Moles, junto a la plaza de toros.