La Protectora de Animales y Plantas cierra temporalmente por «saturación» de mascotas

Un grupo de voluntarios trabaja en el refugio situado en la carretera de Fuente Vaqueros./
Un grupo de voluntarios trabaja en el refugio situado en la carretera de Fuente Vaqueros.

Por primera vez en 70 años, el refugio se ha visto obligado a cerrar al público unos días ante el repunte de abandonos en las últimas semanas

JAVIER MORALES

La Protectora de Animales y Plantas de Granada ha decidido dejar de lado durante cuatro jornadas la atención presencial al público para dedicar todos sus esfuerzos a cuidar de los animales alojados y 'desatascar' una lista de espera que ha crecido en las últimas semanas. «Siempre hay rachas de saturación de animales, pero este año se ha adelantado un poco», afirma la responsable de esta sociedad, Corinna Willhoft.

Según ella, se trata de la primera ocasión, desde que comenzara a funcionar en 1945, en que se ha visto obligada a cerrar sus puertas durante unos días: desde el pasado jueves hasta el próximo domingo. Si todo va bien, el lunes volverá la rutina a este refugio que da cobijo a un centenar de perros y gatos.

«Son los abandonos típicos de la gente que se va de vacaciones y no se quiere hacer cargo de los animales», argumenta Willhoft, «este año ha sido una cosa imprevista de camadas: en todos los refugios de Granada no paramos de esterilizar». Tal y como explica la portavoz de este refugio, «cada año vamos a más». ¿El motivo? Los «caprichos» de los más pequeños por las comuniones o la Navidad: «No piensan que un animal vive 10 ó 15 años».

A los meses se dan cuenta de que se puede poner malo, de que hay que educarlo, de que hace sus necesidades. Muchas mascotas llegan a la Protectora incluso con problemas de comportamiento, «salvajes totales», ya que no han estado acostumbrados a salir a la calle, a convivir con personas u otros animales. Hay quien abandona a su suerte al que presuponían como 'nuevo amigo' en un patio o balcón. «Ahora tenemos una racha de perros mayores, con seis, siete o nueve años. Da mucha pena, porque son animales buenísimos, incluso de raza», relata Corinna Willhoft.

Es de agradecer, afirma, que quienes se ponen en contacto con este u otros refugios para dejar allí a su mascota esperen durante unos días o semanas para que haya movimiento en las listas de espera. De acuerdo con sus cifras, a diario suelen llegar unas diez mascotas. No obstante, «de adopciones, está muy parado», asegura.

Muchos de los requerimientos proceden incluso desde Alemania. Pero de Granada, quizás llega una persona cada diez días a adoptar un animal, que se entrega con su microchip y documentación, a diferencia de lo que muchos adoptantes piensan: «Algunos no son conscientes de que se llevan seres vivos».

En palabras de la responsable de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas, la situación en otros centros de la provincia es similar. En este refugio situado en la carretera de las Islas camino de Fuente Vaqueros han preferido garantizar el tratamiento a los animales ya acogidos y retener la lista de espera o derivar a otros espacios. Pero cuando avisa, le trasladan también el abarrotamiento que sufren.

La asociación Refugio de Sierra Nevada ha ocultado incluso los teléfonos que ofrece a través de su página web: «Por culpa de la gran cantidad de llamadas para abandonar animales y la imposibilidad de atender tanta demanda nos hemos visto obligados a retirar los teléfonos de contacto. Le seguiremos atendiendo a través del correo electrónico».

Ante estas circunstancias, Willhoft hace un llamamiento a la adopción. Espacios como la asociación Amigos de los Animales de Granada ofrecen opciones como el apadrinamiento, «otra forma de tener un animalito en tu vida y de ayudar a otros muchos». Esta idea consiste en ayudar, a distancia, con la manutención y asistencia veterinaria a través de una cuota de diez euros mensuales.

«Nuestros recursos son limitados, desgraciadamente, cada vez son más los que abandonan a su suerte a sus mascotas, sin más consideración, y atender a los que hemos podido acoger requiere un gran coste», dicen en su página web. Otra de las soluciones que ofrecen los refugios es la acogida temporal en hogares hasta que los animales encuentren su 'hueco' en los refugios o en hogares de adopción.

El abandono, advierten los refugios, en ningún caso es una opción a sopesar. Quienes no pueden o no quieren hacerse cargo de su animal durante las vacaciones tienen a su disposición los denominados 'hoteles' o residencias caninas. Sin embargo, la mejor de los soluciones, resalta Willhoft, es más sencilla: sopesar todas las opciones antes de comprar un ser vivo.