Los universitarios cambian las salas de fiesta por las de estudio

Los universitarios cambian las salas de fiesta por las de estudio

La proximidad de las evaluaciones ha llenado este fin de semana las bibliotecas de estudiantes en busca de concentración

JAVIER MORALESGRANADA

Con el periodo de exámenes del primer semestre a tiro de piedra, las salas de estudio nocturno habilitadas por la Universidad de Granada (UGR) han sido a lo largo del fin de semana un hervidero. El ambiente y la comodidad son los argumentos de los universitarios para estudiar fuera de casa, pese a que haya que aguardar por una silla.

"Había que hacer cola para entrar, la gente estaba en el suelo tirada, estudiando, esperando un sitio". Son palabras de Félix Sánchez, que al filo de las 22 horas del sábado reponía fuerzas a las puertas de la sala de estudio del Parque Tecnológico de la Salud (PTS), una de las cinco habilitadas en horario de noche por la UGR.

Sándwiches y café, adquiridos en un supermercado cercano, eran tentempié suficiente para aguantar la madrugada. En esta cena improvisada, el grupo de amigos coincidía en que el comedor del PTS debería abrir los sábados. Consideran que el hogar "es nada más para descansar", por lo que se trasladaron desde plaza Einstein a un espacio de dos plantas que, según los empleados encargados de controlar el acceso, cuenta con más de 300 plazas. Dentro, el alboroto de la tarde ya había dejado paso al sosiego a la hora de la cena, en la que apenas estaba ocupado un tercio de los asientos.

Al otro lado de la ciudad, en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática y de Telecomunicación, situada en el Cerrillo de Maracena, las aulas prefabricadas acogían a una veintena de estudiantes. Miguel Ángel Godoy relataba que, como él y sus compañeros han hecho, "la gente va a cenar y luego vuelve". Ellos llegaron a las tres de la tarde con el objetivo de 'hincar codos' hasta "las cuatro o las cinco de la mañana".

El límite, para los más aplicados, es las seis de la madrugada, cuando las salas deben quedar vacías durante un par de horas para las labores de limpieza. Ya en la madrugada del domingo, Belén, Miguel Ángel y Esteban descansaban en la entrada de la Escuela Técnica de Ingeniería de Edificación, en el campus de Fuentenueva, que ofrecía una imagen similar a las aulas de informática: una treintena de personas se daban cita en las dos aulas abiertas. "Llevamos dos días viniendo, y ahora mismo hay poca gente, porque cuando ya son las doce o así va bajando", comentaban.

Ellos eligieron el edificio de Aparejadores porque "en casa tiendes más a no estudiar, puedes tumbarte, te da más pereza... Pero aquí ves a todo el mundo estudiando". Coincidían en ello, metros más abajo, en la Facultad de Ciencias, Javi y Melani, quienes añaden al argumentario que "se está cómodo, las mesas son grandes, hay buena conexión a Internet, calefacción y buena luz".

En los pupitres de Ciencias no cabía un alfiler, y algo similar ocurría en el aulario de Derecho, que de acuerdo con las estimaciones del personal de vigilancia recibió a lo largo del sábado a cerca de 900 personas. Para Farrah y Ana, la cifra es excesiva: "Deberían abrir más bibliotecas nocturnas. La biosanitaria la han cerrado y nos han hecho una faena". Con respecto a pasar la noche de un sábado entre apuntes, encuentran el enfoque optimista: "En Granada la suerte es que somos todos estudiantes y salimos a la vez".

El periodo oficial de exámenes en la UGR comenzará el 23 de enero y se extenderá hasta el 13 de febrero, fecha en la cual concluye también la apertura de salas de estudio nocturnas. Hasta entonces, los cinco espacios habilitados permanecerán abiertos entre las 22 y las 6 horas del día siguiente de lunes a viernes, y entre las 8 y las 6 horas de la jornada posterior los sábados, domingos y festivos. En el caso de la sala de estudio del PTS, el horario de apertura se ha adelantado a las 20:30 horas tras las protestas de los alumnos.

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