El agujero negro de las cuevas

Un cartel en San MIguel Alto deja clara la postura de los moradores de las cuevas./GONZÁLEZ MOLERO
Un cartel en San MIguel Alto deja clara la postura de los moradores de las cuevas. / GONZÁLEZ MOLERO

El movimiento social detrás de la okupación complica los intentos de solucionar el problema. El Centro Social Okupado del Camino de Ronda albergó una asamblea para organizar la resistencia ante los posibles desalojos

Javier F. Barrera
JAVIER F. BARRERAGranada

Tres intentos fallidos de desalojo en una década y una orden municipal vigente que obliga a los dueños de las cuevas de la Alhambra a expulsar a los okupas y que todavía no se ha cumplido revelan la dificultad que entraña solucionar los problemas que generan estos asentamientos. No es solo el embrollo judicial que supone desalojar a unos inquilinos de unas viviendas muy particulares.

Unas moradas que no cumplen ninguno de los requerimientos que sí tienen los pisos o chalets, por ejemplo. Aquí no hay IBIni licencia de primera ocupación, no hay servicio de recogida de basura y tampoco hay electricidad o suministro de agua. Es una forma de vida diferente y es, precisamente, lo que atrae a los moradores para vivir en sus cuevas.

Su ubicación es parte del laberíntico lío que supone arreglar este problema que afecta ya a varias zonas completas de la ciudad de Granada como San Miguel Alto en el Albaicín, los barrancos del Sacromonte y del Abogado, y las cuevas y campamentos dispersos a lo largo de la ladera del Darro en torno a la Fuente del Avellano y el pinar de Monflor.

Estas cuevas se encuentren en terrenos cuyos propietarios pueden ser el Gobierno español, la Junta de Andalucía, el Patronato de la Alhambra y el Generalife, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Bankia o personas particulares, pero estas cuevas no tienen ni papeles, ni permisos. Ni tampoco dueños. Pero sí inquilinos.

Hay otro factor que termina por determinar la complejidad de los problemas que generan las cuevas y que tienen sumido a las administraciones como la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Granada; y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en un agujero negro del que parece que no pueden escapar. De momento.

Se trata del movimiento que sostiene este tipo de vida en las cuevas, muy activo, que ya ha celebrado una asamblea en el centro social okupado del Camino de Ronda para organizar la resistencia contra los desalojos.

Conviene recordar primeramente que la opción de los desalojos ya ha sido intentada hasta tres veces por el Ayuntamiento de Granada, todas en ellas durante el mandato del equipo de gobierno del Partido Popular. Concretamente han sido tres en algo más una década, ya que la primera intervención policial fue en enero de 2007. La crónica de aquél jueves día 11 decía: «Las órdenes no se han hecho esperar. Los 'okupas' de algunas de las cuevas de San Miguel Alto, han sido los primeros en recibir las órdenes de abandonar las cuevas que habitan, de forma ilegal, en esa zona de la ciudad».

«La Policía Local, continuaba, con un gran despliegue de fuerzas en previsión de altercados con los pobladores, entregó las notificaciones en las que se comunica la obligación de abandonar la cueva en un plazo máximo de 48 horas, en cumplimiento de un decreto firmado por el alcalde que pretende acabar con los problemas de salubridad y de seguridad de las propias cuevas y que no se produzcan derrumbes que podrían poner en peligro toda la ladera. De, ayer, ya se encontró a un 'okupa' muerto, posiblemente por accidente, en el interior de una de ellas».

Fue una larga operación de seguridad y limpieza, con agentes con material antidisturbios, excavadoras y técnicos municipales que, hoy en 2018, se comprueba que no sirvió para nada.

Precintar y tapiar

La operación se prolongó durante dos semanas y el día 25 de enero de 2007 todavía medio centenar de agentes, entre Policía Local y Nacional, continuaba con la misión de precintar y tapiar las cuevas del cerro de San Miguel Alto para que no volvieran a ser ocupadas tras los desalojos. En un día llegaron a tapiar doce cuevas, Yla operación se saldó con órdenes de desalojo del lugar para 37 'okupas', que siguen morando hoy en San Miguel Alto.

En diciembre de 2013 ocurrió el segundo desalojo, que se quedó en un mero intento. Ese año el país se encontraba inmerso completamente en la crisis económica, que también tenía hondas repercusiones sociales. El movimiento Stop Desahucios hizo suyas las reivindicaciones de los 'okupas' y se personaron en el cerro de San Miguel para obstaculizar el desalojo por parte de la Policía.

Y lo lograron. IDEAL lo contó así: «Los moradores de las cuevas de San Miguel convirtieron entonces en una fiesta reivindicativa la tentativa de desalojo. Patrullas de la Policía patrullaron el cerro pero no llegaron a intervenir. Se concentraron más de dos centenares de personas desde el amanecer para impedir el desalojo, que se pospuso. Los convocantes anunciaron por Twitter que era 250 los congregados. También anunciaron que había patrullas de la Policía Local pero que nadie se había puesto en comunicación con ellos para comenzar los desalojos previstos. Entre los congregados, miembros de la activa plataforma Stop Desahucios y el portavoz del grupo municipal de Izquierda Unida, Francisco Puentedura».

Al año siguiente, un 2o de marzo de 2014 y por sorpresa, lo que permitió desactivar el movimiento social de apoyo a las cuevas, se volvió a desalojar en San Miguel por la fuerza. Lo que se denominó la primera fase de la recuperación del cerro de San Miguel acabó con ocho cuevas desalojadas. El Ayuntamiento ordenó que se rellenaran de arena para evitar que fueran ocupadas y anunció una intervención similar en otras veinte cuevas más que se encontraban en situación límite. Tras la operación policial, por la tarde, todos volvieron a sus cuevas. Y así, una vez más, hasta hoy.

«Las cuevas viven»

«Las cuevas viven. Las cuevas se quedan», es ahora el lema que hn escogido el movimiento de apoyo social ante el anuncio del Ayuntamiento de Granada de ordenar el desalojo de medio centenar de cuevas en la Fuente del Avellano. Además, el llamamiento lo hacen extensivo a todas las zonas de la ciudad donde hay este tipo de viviendas.

El cartel editado para la convocatoria y que se está compartiendo profusamente a través de las redes sociales, confirma el portavoz de la Policía Local, dice lo siguiente:«Se hace un llamamiento a toda la gente que quiera participar en la movilización por la preservación de las cuevas de Granada». Y añade:«Para organizarnos y evitar la ejecución de los desalojos y derrumbamientos de cuevas en la ladera del Darro, Fuente del Avellano, pinar de Monflor, barranco Bermejo, San Miguel Alto y barranco del Abogado».

La orden municipal para que los dueños de los terrenos de las cuevas de la Fuente del Avellano cumple su plazo esta semana, y en el Ayuntamiento informan que están dispeustos a ejecutarla de forma subsidiaria, al tiempo que recuerdan que «hemos reactivado el plan de las cuevas de San Miguel, de forma que la junta municipal de distrito del Albaicín ha creado un equipo de trabajo para ordenar la zona de una manera definitiva.

El concejal de Urbanismo, Miguel Fernández Madrid, ha creadou na comisión con un grupo de expertos para reactivar la reorganización de la zona tanto urbanística como socialmente, especialmente, porque vuelve a ser un punto candente que genera quejas en los vecinos del barrio. Y las genera todos los días.