Una menor agrede a la exnovia de su pareja en Granada y difunde la paliza a través del móvil

Una menor agrede a la exnovia de su pareja en Granada y difunde la paliza a través del móvil

Ha sido condenada junto a otra adolescente y un chico, que reconocieron que grabaron el ataque entre risas

C. MORÁNGRANADA.

La costumbre de grabar y difundir en la red las fechorías que cometen se ha asentado definitivamente entre los delincuentes infantiles y juveniles (lo cual no quiere decir que los adultos no lo hagan). Esa conducta, propia del exhibicionismo consustancial a Internet, sirve, sobre todo, para multiplicar los efectos de la infracciones y, por ende, incrementar el sufrimiento de las víctimas. Si se registra con un teléfono móvil el momento en que una persona abofetea a otra y se sube a las redes sociales, el golpe pasa a convertirse en un espectáculo de masas. Es el sino de los tiempos. Lo que no se graba, sea bueno o malo, no existe. Lo que sucede es que esta práctica es delictiva, algo que, a tenor de lo que se ve a diario en la red, parece que la ciudadanía, o buena parte de ella, desconoce. Pues bien, el Código Penal castiga «la difusión, revelación o cesión a terceros de datos, hechos o imágenes captadas ilegalmente».

La buena noticia es que este hábito ayuda a que las fuerzas de seguridad resuelvan más rápidamente los crímenes.

Lo que sigue es uno de esos episodios que acaban en el amplificador infinito de Internet. Ocurrió en mayo del año pasado y ya ha quedado zanjado con una condena firme, es decir, que no cabe recurso ante ninguna instancia superior. La sentencia no puede ser modificada porque los acusados admitieron su culpa y ni siquiera fue necesario celebrar la vista oral del juicio. En esos casos, el fallo es definitivo. Los procesados eran dos chicas y un chaval, todos ellos menores de edad cuando se produjo el incidente que acabó en los tribunales. La víctima fue otra joven que tampoco había cumplido los 18 años. Los cuatro se conocían.

El vídeo no tardó en ser difundido en Internet; la víctima sufrió heridas leves y ansiedad

La principal acusada mantenía una relación con el exnovio de la perjudicada. Y seguramente ese fue el desencadenante del suceso. Al ver a la antigua pareja de su chico, la adolescente se fue a por ella profiriendo insultos. Instantes después, le tiró del pelo, le propinó patadas en la cabeza y le metió los dedos en los ojos, según la descripción de los hechos que elaboró la Fiscalía de Menores de Granada.

Mientras tanto, los acompañantes de la agresora grababan con un teléfono móvil la violenta escena sin parar de reír. El vídeo no tardó en ser difundido en Internet. La víctima sufrió heridas leves y ansiedad.

Amenazas por denunciar

La cosa no quedó ahí. Cuando la autora de la paliza supo que la afectada la había denunciado, llegó a amenazarla de nuevo a través del móvil, lo que le causó un estado de nerviosismo que la obligó a acudir al médico.

Sin embargo, cuando concluyó la investigación y llegó la fecha del juicio, la principal inculpada decidió no seguir adelante con el litigio y asumió su responsabilidad. Aceptó haber cometido un delito de lesiones, otro de descubrimiento y revelación de secretos (por la difusión de las imágenes de la paliza) y un tercero contra la administración de justicia (por haber coaccionado a la víctima). En este sentido, el juez le impuso una medida correctora (una condena) de 18 meses de libertad vigilada, un tiempo durante el cual estará constantemente controlada por educadores dependientes del juzgado para que cumpla una serie de objetivos formativos y sociales: por ejemplo, la justicia vigilará sus compañías.

Además, deberá indemnizar a la agredida por las lesiones y a Salud, por la asistencia que prestó a la herida. Durante los 18 meses que permanecerá en libertad vigilada no podrá acercarse a la damnificada a menos de 300 metros.

En cuanto a los otros dos implicados, el castigo es más leve. Ambos deberán realizar una tarea socio-educativa durante nueves meses que consistirá, entre otras cosas, en aprender a controlar sus impulsos. Al igual que la otra joven, los dos reconocieron los hechos y han sido condenados por cometer un delito de lesiones y otro de revelación de secreto.