La aceituna dará este año 1,8 millones de jornales tras estimarse un incremento de cosecha del 57%

Jornaleros recogiendo aceituna ayer en una explotación de Deifontes/JORGE PASTOR
Jornaleros recogiendo aceituna ayer en una explotación de Deifontes / JORGE PASTOR

Aunque la recogida se generalizará en diciembre, ya hay tajos en explotaciones que buscan vírgenes extra de calidad 'premium'

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Las secuelas de uno de los años hidrológicos más propicios de las últimas décadas, con una media superior a los setecientos litros por metro cuadrado en el conjunto de la provincia, es que los pantanos están más llenos y las cosechas también son más abundantes. La aceituna, cuya recolección se generalizará en Granada para el puente de la Inmaculada –este año la maduración viene con un poco de retraso–, es un buen ejemplo de ello. El primer aforo, publicado recientemente por la Consejería de Agricultura, apunta a un incremento de la producción superior al 57% respecto a hace un año, hasta alcanzar las 142.712 toneladas, a priori la tercera campaña más alta de la historia –en 2012 se computó el récord de 150.898 toneladas y en 2014 se superaron las 147.000–. La primera consecuencia ya está dicha. Habrá mucho más 'oro líquido', con todas las lecturas que ello conlleva desde el punto de vista de los mercados. Y también habrá mucho más trabajo, sin lugar a dudas una magnífica noticia para las decenas de municipios granadinos cuya economía depende de las 193.000 hectáreas plantadas de olivos. Se estima que entre noviembre y marzo se ofertarán 959.000 jornales de recogida y 852.000 para otro tipo de labores –entre ellas la molturación–. En total, más de 1,8 millones de jornadas que, a diferencia de lo ocurrido el año pasado, deberían garantizar que los temporeros alcancen esas treinta y cinco peonadas que abren la puerta al cobro del subsidio agrario –algo más de 420 euros mensuales durante un intervalo de seis meses–.

Mucho que decir

Y es que si llueve como tiene que llover y no se producen fuertes heladas, Granada tiene mucho que decir en el potente sector oleícola nacional –España es, con gran diferencia, el principal productor mundial con una previsión de 1,5 millones de toneladas este año–. Granada es la tercera provincia que más volumen aporta (142.712 toneladas). Por delante sólo se sitúan Jaén (685.000 toneladas) y Córdoba (280.006). Para que se hagan una idea, Granada fabrica más zumo de aceituna que países con una fuerte implantación de la oleicultura como Túnez, donde habrán 120.000 toneladas esta temporada, según el Consejo Oleícola Internacional (COI), o Portugal, con 130.000 toneladas. Y prácticamente iguala con Marruecos (145.000 toneladas), donde el gobierno está llevando a cabo ambiciosos planes de expansión de este cultivo, con un marcado carácter social. En el caso de Granada, unas 23.000 familias tienen en este sector una fuente de renta principal o secundaria de renta, a lo que hay que sumar otros 11.000 hogares jornaleros. Si los olivares dan frutos, hay más dinero circulando por los pueblos, lo que favorece en última instancia a otras actividades terciarias como puede ser el comercio o la hostelería. Estas navidades serán buenas.

La principal preocupación ahora es si el hecho de que haya más aceite disponible, puede tener una incidencia negativa en los precios. Y en este punto hay que hacer valoraciones mucho más globales. El COI calcula que el conjunto de los países productores generarán 3,06 millones de toneladas, lo que significa una disminución interanual cercana la ocho por ciento. Éste es el quid de la cuestión. España, Andalucía y Granada producirán más, pero Italia, Grecia y Portugal, por ejemplo, producirán menos. Estamos, en consecuencia, ante una coyuntura propicia porque los grandes compradores y los importadores tendrán que suministrarse antes o después en España en la medida que se mantengan las magnitudes de demanda (2,95 millones de toneladas en todo el mundo). Ahora mismo el virgen extra se está despachando en las almazaras y cooperativas a razón de 2,8 euros por kilogramo, mientras que el virgen y lampante están saliendo a 2,4 y 2,3 euros, respectivamente. Con estos parámetros sí le salen las cuentas a los aceituneros.

Pero retornemos a Granada. La expectativa es que el cien por cien de las explotaciones estén vareando para la primera quincena del mes que viene. A partir de ahí, unos tres meses de faena, que serán más o menos en la medida que haya más o menos precipitaciones y las cuadrillas tengan que quedarse en casa uno o varios días. Hasta que escampe. Esto es lo que manda la tradición.Pero desde hace unas semanas ya hay olivicultores bregando. Es lo que se denomina 'cosecha temprana'. Los aprovechamientos grasos son, en teoría inferiores, pero el producto que se obtiene es de primerísima categoría –muchos de ellos de premio– y con unas cotizaciones más altas.

En el Cortijo de los Almendros, que abarca 215 hectáreas de olivar ecológico entre los términos municipales de Albolote, Deifontes e Iznalloz (30.000 árboles), llevan ya varias semanas recogiendo y molturando. Nunca más de veinticuatro horas entre que se toma el fruto de la rama y entra en el molino. Sólo así se puede aspirar a la excelencia. Antonio López-Barajas, el titular de esta plantación con cientos de olivos centenarios –algunos con más de 400 años–, está muy contento tanto por la cantidad como por la calidad del aceite de oliva que está obteniendo. «Sale de color verde esmeralda», dice López-Barajas, quien explica que su producción es básicamente picual, con el amargor y el picor característicos de esta variedad –se consideran atributos positivos– y con aromas a almendra, hierba o plátano.

López-Barajas explica que, a pesar de adelantar la cosecha, los rendimientos no se ven afectados porque realmente lo que se pierde es agua, «pero la cantidad de aceite es la misma ahora que dentro de un mes». También considera que recolectando antes se da mucho más tiempo de descanso al olivo, que se recupera mejor y que está menos expuesto a las vecerías o periodos improductivos. López-Barajas, propietario del 33% de Campopineda, considera que se mejoraría la proyección internacional de los aceites de la tierra si en vez de haber dos denominaciones de origen, Montes Orientales y Poniente, hubiera sólo una: 'Aceites de oliva de Granada'.

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