Trump según Granada

Trump según Granada

Hispanos de Puerto Rico, chicas de NYC, guitarristas de Delaware, estudiantes de Maine y Colorado, abren sus corazones en Granada

JAVIER F. BARRERA

Los estudiantes gringos sollozan por los patios del Centro de Lenguas Modernas de la Universidad de Granada. Cristine, la coordinadora de programas, también yanqui, responde al teléfono que está «espantada». Los universitarios responden con indignación a las preguntas de los compañeros de la prensa que buscan sus testimonios para el reportaje de turno sobre la noticia del día, del mes, del año y parece ser que del siglo. También tiene pintas de que nos vamos a hinchar de escuchar country. Pero ellos y ellas tienen miedo.

Un miedo que les nace desde lo más hondo de su ser. Es indescriptible. Todos lloran, se les saltan las lágrimas. Y se abrazan. Los cafés del Realejo, donde se encuentra el Centro de Lenguas Modernas, están llenos de conversaciones. Suenan acentos sureños del Misisipi, cerrados de los lagos de Minnesota o secos tejanos.

Parece ser que si el nacionalismo se cura viajando el trumpismo, también, porque hay un denominador común. Todos son contrarios al presidente electo. Todos sienten vergüenza de su país. Todos navegan en la incertidumbre. Su futuro está en juego. El american way of life, también. Cuando se despertaron por la mañana, el dragón Trump seguía allí. No había desaparecido con la prometida victoria de Hillary Clinton. Y de momento, el sueño americano es una pesadilla.

Es como lo del Brexit, pero al otro lado del Atlántico. Si en el caso británico toda la comunidad inglesa, galesa, irlandesa y escocesa en Granada estaba horrorizada con la decisión soberana y habían votado no en el referéndum, la estudiantada y los profesionales estadounidenses que viven, estudian o trabajan en la ciudad de la Alhambra, también habían optado por la opción demócrata. Es decir, contra Trump.

(Pincha sobre cada ubicación del mapa para saber qué dicen de Trump en Granada)

Las preguntas entonces son sobre quién diablos vota a favor del Brexit y desde ayer, de Trump. Y qué se espera del futuro inmediato. Las respuestas, son descorazonadoras. Su país está partido en dos mitades y ellos se encuentran en Granada, el día en que en su país comienza de nuevo la historia. Y hoy, en la ciudad de la Alhambra, como Boabdil en su día, lloran por Donald Trump lo que no supo defender Hillary Clinton en la carrera hacia la casa Blanca.