Guerra al botellón en Granada

Guerra al botellón en Granada

El Ayuntamiento cierra el 'botellódromo' y hará que los propietarios de pisos alquilados sean los responsables de las fiestas de los estudiantes

COLPISA | A. BURGOSgranada

El 'botellódromo' de Granada ya es historia. Nueve años después de su polémica apertura, el espacio de la ciudad andaluza donde los jóvenes se citaban para beber fue ayer clausurado y vallado. Las protestas de los vecinos, la suciedad y los abusos que los asistentes a la borrachera colectiva causaban en el mobiliario urbano y las calles fueron la gota que colmó el vaso. El Ayuntamiento ha cortado por lo sano y ha puesto así fin a la permisividad para que los jóvenes trasladaran la fiesta a la calle.

El alcalde Francisco Cuenca (PSOE) destaca que el cierre acaba con una etapa en la que la ciudad ofrecía una «identidad nefasta», cuando en realidad debería ser conocida por su oferta «cultura, dinámica y universitaria».

El espacio del 'botellódromo' no quedará vacío. En colaboración con asociaciones y organizaciones como el Granada Club de Fútbol, el Consistorio granadino estrena hoy en estos 9.000 metros cuadrados una agenda de ocio abierta a las sugerencias ciudadanas. La explanada será escenario, de 21:00 a 1:00 horas, de partidos de fútbol, baloncesto o bádminton y de un circuito de patinaje con demostraciones, entre otras propuestas lúdicas.

Donde antes aparcaban los coches con los maleteros y las puertas abiertas, convertidos en auténticos muebles-bar, ahora se instalará un camión de sonido, un set de entrevistas y una pantalla a través de la que se podrán seguir las diferentes propuestas, un dispositivo enfocado a fomentar las actividades deportivas saludables y el consumo responsable.

Pero la guerra contra el botellón no quedará ahí. El equipo de gobierno municipal vigilará que las fiestas no se trasladen a otros espacios públicos de la ciudad o a los pisos de alquiler. Para ello, modificará la Ordenanza de la Convivencia, de manera que los propietarios de pisos alquilados aparezcan como responsables civiles subsidiarios ante cualquier perjuicio con el objetivo de evitar que el cierre del 'botellódromo' dé lugar a molestias por beber en edificios.

Por lo pronto, 25 agentes de la Policía Local vigilarán que el recinto de 'botellódromo' no vuelva a ser ocupado, pero también se supervisarán otros puntos de la capital del reino nazarí.