La Marea Amarilla es ya una piña

La protesta de la Marea Amarilla entró ayer en las obras del AVE y escenificó el derribo de lo que denominan «el muro de la vergüenza»./
La protesta de la Marea Amarilla entró ayer en las obras del AVE y escenificó el derribo de lo que denominan «el muro de la vergüenza».

El apoyo de la Diputación y la presencia en la protesta del alcalde da alas al movimiento por el soterramiento del AVE

JAVIER F. BARRERA

La Marea es ya Amarilla color piña: unida, respaldada y optimista. Se han venido arriba. Si el presidente de la Diputación de Granada, José Entrena (PSOE), se reunió este lunes con los representantes de las asociaciones de vecinos y plataformas integradas en la Marea Amarilla, y les expresó su apoyo para conseguir que Granada cuente con una línea de alta velocidad de calidad, como la que tienen Córdoba, Málaga, Sevilla o Antequera; ayer por la tarde, entre los manifestantes, con camisa clara, sin corbata y chaqueta al hombro, el alcalde Paco Cuenca, nacido y criado y educado en La Chana, marchaba como uno más, como antes, pero ahora con vara de mando. Un poco más atrás, Miguel Ángel Fernández Madrid, ahora concejal de Urbanismo, también participaba en la protesta reivindicativa. «Cómo ha cambiado el cuento», decía no sin gracia una vecina, 'histórica' del movimiento vecinal de La Chana.

No eran los únicos. Estaba Paco Puentedura, edil de IU; y Marta Gutiérrez, de 'Vamos, Granada'. Falta todavía que se personen los concejales de Ciudadanos y del Partido Popular pero, de momento, hasta los sindicatos UGT y CC OO gritan a coro con la Marea Amarilla.

Este respaldo ha dado alas a este conjunto de colectivos, que manifestaron ayer a través de sus portavoces «estar dispuestos a todo». Incluso, anunciaron la posibilidad de marchar «hasta las propias puertas del Ministerio de Fomento, en Madrid, para que sepa la ministra Ana Pastor que no vamos a dejar de luchar nunca por nuestras reivindicaciones».

También decidieron, al finalizar la manifestación y una vez disuelta, bajar hasta la propia obra. Fue una tarea sumamente sencilla, ya que en todo un lateral no hay ningún tipo de valla que lo impida y, en la propia obra, tampoco hay seguridad que lo prohíba. «Solo pagan los seguros de accidente de los técnicos», explicó una manifestante. Así que, dicho y hecho, la ya asamblea ciudadana bajó hasta las obras e informó que «si tenemos que venirnos con las tiendas de campaña, pues que nos venimos», en una anuncio de futuras movilizaciones y medidas de presión.

También, todos a una, escenificaron sus deseos y reivindicaciones apoyados sobre el muro en construcción. «Vamos a derribar este muro de la vergüenza sí o sí», y se apoyaron en él con las manos haciendo fuerza. De momento, no lo consiguieron, pero como declaración de intenciones, tiene su aquél. Cuando nació la protesta en La Chana, hace ya cinco largos años, estaban solos. Ahora, su protesta tiene eco.

«Es un insulto»

El alcalde, Paco Cuenca, desde las filas de la manifestación comentaba que «esta obra es un insulto para Granada». Sobre sus gestiones, afirmó que «llevo llamando dos semanas a Adif -la responsable de las obras-, y espero que me den cita para la semana que viene sin falta».

Al igual que el alcalde de Granada, el presidente de la Diputación mostraba este mismo lunes su apoyo a los puntos que defiende la Marea Amarilla en su Declaración en defensa de una Granada habitable con el AVE.

Coincidió con el colectivo al exigir que se restablezca el tráfico ferroviario con carácter urgente, adoptando para ello la solución que menor coste precise, así como solicitar la conexión con Madrid vía Linares-Baeza, y la conexión con Murcia y el Levante y la conexión con Barcelona que fue suprimida.

 

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