El Albaicín 'preokupa'

La proliferación de casas ocupadas en el barrio genera serios problemas

Residencial ocupado de forma ilegal en Cuesta Caracas, con más de 35 apartamentos./
Residencial ocupado de forma ilegal en Cuesta Caracas, con más de 35 apartamentos.
JOSÉ RAMÓN VILLALBA

El incendio registrado el domingo por la tarde en el número 19 de la calle Aljibe de Trillo fue intencionado, según han comentado a este periódico fuentes próximas a la investigación. La casa estaba oficialmente deshabitada, pero en la realidad se había convertido en la morada de unos 'okupas'. Minutos después de declararse el incendio en el inmueble ni siquiera quedaban allí las sobras de sus inquilinos. El techo se desmoronó y, por suerte, no hubo daños personales, sólo materiales. Este siniestro ha destapado un problema en auge del Albaicín y que ahora en invierno crece aún más. El incremento de viviendas abandonadas sirven a una legión de 'okupas' que las ha tomado; algo que ha generado, en muchos de estos casos, problemas serios de higiene, peleas, destrozos en el inmueble, hogueras que derivan en incendios y enganches ilegales de luz, entre otros. «No todos los 'okupas' provocan problemas, sólo aquellos que no saben mantener un comportamiento cívico. Los vecinos se vienen quejando desde hace bastante tiempo y los problemas aumentan. Nosotros entendemos que los servicios sociales municipales deben actuar con estas personas, buscarles una alternativa». Las palabras son de la presidenta del Bajo Albaicín, Lola Boloix, quien enumera más de una decena de casas ocupadas en este barrio donde se vienen registrando incidentes serios.

Uno de los principales focos problemáticos se encuentra en la calle Alpargateros Baja. Una promoción de más de 35 apartamentos, entre Cuesta Caracas y Alpargateros Baja, que se quedó una entidad bancaria tras ser embargada al promotor. Lleva abandonada cinco años. Hace dos, la Policía desalojó a más de 30 personas que tomaron este inmueble como residencia. Los expulsaron, pero desde poco antes del pasado verano, estos apartamentos han vuelto a ser ocupados por una veintena de personas que vienen generando serios problemas a sus vecinos: las zonas comunes de este residencial se han convertido en un estercolero donde la basura crece por cada día que pasa, los problemas de inseguridad también lo hacen al mismo tiempo.

«Estamos cansados de oír y soportar las peleas por la noche. La tarde de Nochevieja, dos de ellos se enfrentaron con un cuchillo y les dio igual corretear por la calle con el arma en la mano ante los ojos de todos los vecinos. Otro día encendieron una hoguera y quemaron una parte de esos apartamentos donde están, con el miedo de que el fuego alcanzara a nuestras viviendas. Hacen sus necesidades a la vista de todos a través de las ventanas que han arrancado. Y estamos ya bastante hartos de sufrir estos problemas sin que nadie haga nada. Se instalan aquí ocupando de forma ilegal estos apartamentos y nos fastidian a quienes llevamos toda la vida de forma legal. No es justo». Las palabras son de Juana, una vecina que advierte de que esta gente no se anda con medias tintas. «Prefiero no salir en ningún vídeo ni fotografía porque tenemos miedo».

¿Por qué no se actúa con más celeridad contra estas ocupaciones ilegales que generan tantos problemas a los vecinos del Albaicín? «El juez no suele ordenar un desalojo si el dueño de la casa no ha denunciado antes la ocupación ilegal. Muchas veces nos las vemos y deseamos para encontrar el dueño», apunta Boloix. La propiedad del residencial de apartamentos de Cuesta Caracas está en manos de un banco en estos momentos.

Los daños colaterales del fuego y el tren turístico

Bomberos de Granada se afanaban ayer en la retirada de los restos del tejado que cayeron el domingo por la tarde de la vivienda incendiada en la calle Aljibe de Trillo. El fuego allí registrado dañó una zona del tejado de madera de la vivienda anexa en la misma calle. El inquilino de la casa llegó de Inglaterra pocos minutos antes de que los bomberos terminaran su trabajo. «Me encontré con el problema del tejado y con un fuerte olor a humo dentro de la casa», señaló ayer a este periódico.

Los bomberos y los policías locales tuvieron problemas para acceder a la zona porque soportaron el ir detrás del tren turístico que recorre la zona durante un buen rato.

Desalojos

Sólo en 2014, la Policía Local de Granada efectuó 32 desalojos. La mayoría se concentraron en el distrito Albaicín, incluida la zona del Sacromonte. «Nosotros, el pasado año, acudimos a dos incendios registrados en el interior de dos cuevas. No hemos tenido ninguno más provocado por temas de ocupaciones ilegales en inmuebles de Albaicín», señaló ayer el jefe de Bomberos, Jesús Cabrera. Sí son ciertos los problemas habituales a los que se enfrentan los operativos antiincendios en esta barriada, principalmente, por las «dificultades de accesibilidad y por la tipología de las viviendas ya que muchas son de techos de madera que propician que se propague el fuego». Un ejemplo de problema de accesibilidad fue lo ocurrido el domingo por la tarde en la vivienda incendiada, tanto Bomberos como Policía Local tuvieron que llegar a pie porque la estrechez de la calle impedía el acceso de los vehículos.

Con televisión

Más casas ocupadas. En el número 22 de la calle Puente de Espinosa, en la zona de la Churra, que transcurre paralela a la Carrera del Darro, los 'okupas' han instalado una antena de televisión en uno de los balcones; unos pocos metros más abajo, en la calle Santa Ana, hay otras dos casas ocupadas; en una de ellas han aparecido en los últimos cinco años dos cadáveres de toxicómanos fallecidos por causas vinculadas a su drogadicción. En callejón de Nevot hay otras dos viviendas invadidas y las quejas vecinales han sido ya bastantes; al principio de San Juan de los Reyes hay otra más; en el mirador del Zenete los residentes en la zona también han manifestado sus quejas en más de una ocasión por los 'okupas'.

«Es un problema social y debe tener una solución social, donde los servicios sociales se impliquen más. El abandono de viviendas y la pérdida de habitantes del barrio está propiciando esta situación. En invierno, con la llegada del frío, hay más gente que busca refugio en estas casas abandonadas. Debe quedar claro que nosotros no estamos en contra de quienes ocupan por necesidad y saben mantener las normas mínimas de convivencia. Las actitudes incívicas son las que denunciamos», advierte la presidenta de vecinos del Bajo Albaicín.

En este barrio no existe aún un estudio sobre el número viviendas abandonadas; las fuentes consultadas entre asociaciones y vecinos hablan de que puede haber unas cincuenta personas ocupando viviendas y generando problemas entre el vecindario. En estos momentos, el Albaicín cuenta con ocho mil personas censadas, pero hace tan sólo diez años eran 10.000. «Este es un barrio no entendido porque no hay soluciones desde el Ayuntamiento para nuestros problemas y así cada vez vemos que se va degradando más».

Los albaicineros se muestran 'preokupados' por todos estos problemas.