"Volver al trabajo ya no es un castigo"

"Volver al trabajo ya no es un castigo"

"El miedo a quedarse en paro ha hecho que los trabajadores se quejen menos del famoso 'Síndrome postvacional'", explica el psicólogo Antonio Mundo

HELENA DE LA CASA HUERTAS

Como cada año con septiembre llega la vuelta a la rutina, al trabajo, a los días más cortos, al frío y al final de las habituales actividades de ocio veraniegas. Un conglomerado de pensamientos, normalmente nada positivos, se apoderan de nuestra mente y todos ellos se suelen traducir en la frase tradicional que en estas fechas de un modo u otro alguien pronuncia: 'Síndrome postvacional'. Pero, ¿es este realmente un trastorno psicológico?

Antonio Mundo López, psicólogo sanitario del Centro de Psicología Clínica Alarcón, afirma que en relidad no es una patología. El especialista hace mención a la biblia de la psicología, 'El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales' de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, para explicar que no es un trastorno psicológico entre otras cosas no aparece tipificado en ningún manual de diagnóstico de trastornos mentales".

Síntomas

Para Mundo, "el síndrome postvacacional es una agrupación de síntomas que puede experimentar cualquier persona que se incorpora a su actividad laboral y no tiene porqué ser ni incapacitante ni relevantemente clínico". Estos síntomas, a su juicio, serían: apatía y desinterés con respecto a todo tipo de actividades, debilidad física, nerviosismo, insomnio o hipersomnia, dificultad para concentrarse, irritabilidad o labilidad emocional, postergación de decisiones u obligaciones. Lo que si puede ocurrir es que el volver al trabajo genere un efecto precipitante a problemas emocionales ya existentes, en ese caso ese caso si puede generar la necesidad de recibir ayuda psicológica, pero por precipitar otros problema que ya existían", precisa.

Mundo agraga que todos en parte padecemos cierto Síndrome Postvacacional porque queremos seguir de vacaciones pero poco a poco nos vamos adaptando de nuevo, no es nada preocupante porque es algo pasajero en la mayoría de ocasiones". El experto matiza que sirve como una voz de alarma si esta sensación se alarga durante mucho tiempo ya puede derivar en un trastorno depresivo. De hecho, precisa, la diferencia entre el síndrome postvacional y la depresión radica en que el primero va desapareciendo mientras que el segundo se mantiene e incrementa.

El tipo de persona que suele experimentar más estos síntomas es aquel que no le gusta su trabajo o que no se siente cómodo desempeñándolo. A este respecto, Mundo especifica que quienes peor lo pasan son aquellos que sufren 'moobing' laboral, maltrato en el trabajo y condiciones laborales precarias.

Por otro lado, el psicólogo relata que muchos de sus pacientes, de forma cada vez más habitual, acuden buscando ayuda para saber cómo afrontar la desmotivación en su trabajo debido a que no les apasiona lo suficiente y solamente lo hacen porque deben de sacar a la familia adelante. Ante esta trágica situación, confiesa que él intenta ayudarles a encontrar otros objetivos laborales, pero en la mayoría de ocasiones debe de resignarse y enseñarles técnicas para continuar, porque desgraciadamente hay pocos trabajos para elegir. Por esta razón, no es extraño pensar que el famoso Síndrome Postvacional pueda ser considerado actualmente en algunos foros como menos habitual entre la clase trabajadora

"Septiembre, el mes de los problemas psicológicos"

En cuanto a la presencia persistente de la crisis, hay que destacar que también ha afectado a la mentalidad de los trabajadores. Es por ello que ante la dificultad actual de encontrar trabajo quienes lo poseen lo cuiden como si de un tesoro se tratase, explica Mundo, que añade que los trabajadores siguen pasándolo mal a la vuelta de vacaciones pero intentan buscar otras explicaciones a este hecho. Por ejemplo, según revela, hay quienes se intentan auto justificar pensando trabajo porque soy afortunado, ya no se lo toman como un castigo y la mayoría sacan fuerzas de donde sea para poder adaptarse a la rutina.

El mes de septiembre tampoco es fácil para los desempleados aunque no llegan a experimentar el síndrome postvacional pueden llegar a sufrir ansiedad y depresión al ver cómo otras personas vuelven a comenzar la rutina que ellos ansían. No tienen nada con lo que empezar y ven que para ellos el futuro es 'negro'. Hay que tener en cuenta que los últimos datos revelan que en la provincia granadina hay 99.330 desempleados inscritos en los servicios de empleo.

Además, también es frustrante para los estudiantes o quienes pretenden seguir formándose porque la mayoría de plazos se han acabado y no saben qué hacer con su vida, no tienen unos objetivos claros y eso genera frustración y cierta indefensión de cara al futuro", explica Mundo, que recuerda que es ahora cuando se los jóvenes se dan cuenta que a pesar de haber crecido en una sociedad que les ha enseñado que cuanta mayor formación se tenga, mejor puesto de trabajo se obtendrá, ven rotas sus expectativas y también pueden sentir estos síntomas. Algunos han logrado ser doctores y tienen que recortar su currículo para buscar empleo, esto puede generar una marcada sensación de ruptura de expectativas y generar efectos emocionales adversos y eso no es fácil psicológicamente para nadie, lamenta el experto.

A su vez, la precariedad laboral es el gran factor determinante para la aparición de la depresión en los tiempos actuales. Mundo califica a septiembre como el mes de los problemas psicológicos que pueden afectar tanto a los trabajadores, estudiantes y desempleados.

Por todos estos motivos, el psicólogo aconseja que para prevenir el temido síndrome postvacional y sus futuras consecuencias hay que mantener un horario de sueño estable, volver de las vacaciones dos días antes de empezar en el trabajo, seguir haciendo actividades de ocio y no centrarse únicamente en la vida laboral. Asimismo, piensa que las empresas deberían de poner alicientes para hacer más llevadera la 'vuelta a la realidad' alargando durante un tiempo el horario de verano o bien flexibilizando los horarios como de hecho ya ocurre en algunas empresas Pero hasta que ese momento llegue, concluye, lo mejor que podemos hacer es planear actividades motivadoras por las que merezca la pena echar la jornada laboral, además de generar planes para los fines de semana y así hacer más llevadera la semana.