La oferta de las oficinas de coworking se reduce a la mitad en un año en Granada

Cocorocó ha sido la referencia en Granada para todos los coworkings que surgieron posteriormente /
Cocorocó ha sido la referencia en Granada para todos los coworkings que surgieron posteriormente

Cierran los más conocidos, como Cocorocó o Spiral Start Ups, se mantiene con éxito erranT y también subsisten los modelos mixtos de negocio

JAVIER F. BARRERA

Un local no es igual a un coworking. Unas mesas, un poco de diseño y unas gotas de redes sociales. Unas lámparas y a alquilar puestos de trabajo. La crisis buscó en la idea de los coworkings una forma de buscar una salida a muchos locales. Crecieron como setas. Granada fue la provincia de España que más oficinas de este tipo vio crecer en un año, por detrás de Madrid y Barcelona, y a comienzos de enero del año pasado la provincia ponía a disposición de la gente hasta 28 coworkings. Una auténtica barbaridad. Un año y medio después, han cerrado catorce, exactamente la mitad. Entre ellos, dos de las referencias de este sector: Cocorocó y Spiral Start Ups. Además, según se reconoce, la mayoría de los que quedan ofrecen un modelo de negocio mixto;es decir, que no son coworkings al cien por cien. Se trata en estos casos desde centros de negocios de toda la vida hasta estudios de arquitectura que alquilan puestos de trabajo o, directamente, centros de creación artística que buscan la rentabilidad de la inversión y del local.

Lo explica José Antonio Barrionuevo, periodista y uno de los socios de erranT espacio cowork, ubicado en la calle Cruz esquina con Verónica de la Magdalena, en el entorno de la Plaza de Gracia:«Se hablaba hace poco de la burbuja del coworking. Por un lado había muchos espacios que se sumaron a la moda, pero no eran, realmente, si te pones a analizarlos, coworkings». Añade que «por otro lado, alguno también se habrá dado cuenta, que es otro de los debates abiertos en la comunidad de coworkers españoles, de la rentabilidad, porque un coworking no es rentable a la vieja usanza». Explica entonces que «en la última conferencia de coworking en Valencia, con representantes de toda España, cuando se pidió que levantaran la mano quién lograba sacarle dinero, levantaron la mano tres. Así que hay que ver por una parte hoy qué entendemos por coworking y qué entendemos por rentabilidad».

Los dos conceptos

Así que desmenuza ambos conceptos. «Por coworking se entiende no solo un espacio físico, sino que casi lo más importante es la comunidad de coworkers que se genera en torno a este espacio. Las personas y su talento». Respecto a la rentabilidad, y como opinión personal, «con un espacio de coworking no se gana dinero. Probablemente si el espacio es tuyo sí puedes sacarle dinero. Pero estamos alquilados. Y no es un modelo de negocio en el que puedes aspirar dinero».

Viene entonces la gran pregunta. ¿Qué entienden entonces por rentabilidad? «Necesitas cubrir gastos y que dentro de estos gastos esté el tiempo que empleas en trabajar en la gestión del espacio, porque tu tiempo vale dinero. Y este tiempo tiene que entrar dentro de tus gastos. Tu tiempo debe ser pagado».

Entonces se abren las puertas:«Sí se puede aspirar a cubrir estos gastos de mantenimiento y de la persona que gestiona el coworking. No es solo abrir y cerrar, es informar a la gente, conectar y dar valor a los coworkers para que se sientan identificados con el espacio. Nuestro objetivo es que la gente se sienta erranT. A la gente le mola. Tenemos la etiqueta en Twitter #soyerranTe. Y sacaremos camisetas. Queremos que la gente se identifique con erranTe. Y así se podrá atraer a más gente interesante.

Para entenderlo mejor, asegura que «además de esta rentabilidad económica, tienes los valores. Te da visibilidad y es un escaparate para ti mismo como profesional. Pueden surgir otros proyectos. Conectas. Al final no estás solo. Defendemos que como somos tantos podemos optar a proyectos más grandes que si solo estuviéramos en nuestras casas».

Una vez radiografiada la coyuntura económica y de futuro de los coworkings, puede entender mejor la desaparición de la mitad de ellos en Granada y su provincia. También, que la supervivencia de los que restan se deba más a que utilicen un modelo mixto que a ser un modelo netamente de coworking.

Lo sabe bien Melesio Peña, director-gerente de Cocorocó, quien y en febrero de 2014 afirmaba que «fuimos la provincia que más espacios de coworking ha abierto... Esperemos no ser la que más espacios cierre en 2014 porque sería una verdadera pena. Es muy importante entender esta filosofía de trabajo y me atrevo a decir que de vida. En el coworking lo primero son las personas y quien no lo tenga claro se aburrirá muy pronto». Hace año y medio abordaba el futuro de los coworkings de igual forma que los socios de erranT cowork:«Creemos que muchos son de la opinión que un espacio coworking es la panacea para hacer rentable un inmueble. Muchos de ellos se estarán dando cuenta de la dificultad para rentabilizar un espacio, de la dificultad que tiene y del trabajo que tiene detrás para dinamizar y crear una comunidad».

Cierre sin traumas

Un año y medio después, Cocorocó ha cerrado y Melesio Peña lo explica a las claras: «En efecto, cerramos hace dos meses. Pero ha sido un cierre sin traumas, sin juicios, sin EREs, sin despidos. Ha sido más bien una valoración del resultado de la experiencia. Y la conclusión es que es mejor haberlo cerrado. La experiencia ha sido maravillosa».

Continúa que «todo lo que se ha aprendido por desarrollar un proyecto como el primer coworking de Granada desde 2012 hasta marzo de 2015, más de tres años, ha merecido la pena. Hemos tenido todo tipo de eventos relacionados no solo con la tecnología sino también con la innovación social pero, en efecto, además del concepto que hay que revisarlo y acotarlo cada tiempo, el coworking se enfrenta como cualquier otro tipo de negocio al problema de la rentabilidad. Y a nosotros no nos interesó. Cocorocó daba dinero, no generaba pérdidas, hay que dejar bien claro este extremo. Pero el trabajo que necesitaba, la dedicación y el tiempo que se empleaba para que el coworking funcionaria al cien por cien no generaba el retorno que necesitábamos, no se satisfacían las expectativas que generamos. Así que lo mejor ha sido quedarnos con la experiencia vivida y cerrar para dedicar este tiempo que tenemos en otros proyectos».

«Un trabajo duro»

Miguel Ángel Martín Ferrer-Martínez, gerente del coworking Picasso responde que «no sabría cómo etiquetarnos, pero sí puedo decir que en mi experiencia los coworking que he conocido los formaban gente más joven, con un ambiente más informal o desenfadado. Sin embargo nosotros nos diferenciamos por tener un público de más edad y más formal».

En su opinión «los coworking seguirán creciendo en los próximos años. El problema es que quien piensa en montar un coworking como negocio y obtener su debida rentabilidad lo tiene muy difícil. Creo que varios han caído en este error. A nosotros nos supone un ahorro en nuestros costes fijos además de una serie de oportunidades que surgen de la gente que comparte este espacio y de las sinergias que pueden surgir. En general nuestra ha sido positiva, aunque sí es cierto que es un trabajo duro y conlleva un desgaste».