Hacienda investiga las deducciones por vivienda habitual de miles de granadinos

Un cartel anuncia el alquiler particular de un piso de la capital /
Un cartel anuncia el alquiler particular de un piso de la capital

Los contribuyentes restaron por este concepto más de 68 millones de euros en sus declaraciones de la Renta de 2013

MIGUEL ALLENDE

La Agencia Estatal de la Administración Tributaria (AEAT) lleva ya cuatro campañas consecutivas escrutando con lupa las deducciones por vivienda que los contribuyentes granadinos aplican en su declaración del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Trata con ello de destapar la bolsa de fraude que conlleva una mala aplicación de la rebaja que permite la Ley Tributaria por este concepto, que algunos interpretan de modo particular más por desconocimiento que por afán de defraudar al fisco.

La AEAT sigue así instrucciones precisas del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, que este año más que nunca necesita cuadrar la rebaja fiscal que aplica desde el pasado enero y que supone un coste de unos 6.000 millones de euros frente a la imperiosa obligación de dejar reducido el déficit al 4,3%. Arañar cada euro desgravado de más, se ha convertido en un objetivo prioritario junto a otro de mucho más alcance, como es el de aflorar el importante volumen de economía sumergida que no tributa por ningún concepto.

La propia AEAT cerró la campaña del IRPF de 2013 la última con datos definitivos que hace referencia a los ingresos de los granadinos del año 2012, con un volumen total de 366.100 declaraciones de este impuesto. Un total de 99.762 incluían deducciones por vivienda, que suponen entre un 11% y un 11,5% del total de las presentadas en Andalucía. En base a estos porcentajes y al hecho de que en la comunidad autónoma se aplicaron deducciones por valor de 591.675.000 euros, cabe concluir que en ámbito provincial tales descuentos provocaron un ahorro para los contribuyentes de algo más de 68 millones de euros. Una cantidad importante como para que Hacienda se haya interesado en rebuscar papeles para encontrar irregularidades en el mejor de los casos o auténticos supuestos defraudatorios en el peor escenario.

Como cabía esperar, la AEAT no facilita resultado alguno de los controles que ha aplicado ni del montante que en Granada supone el fraude por ese capítulo concreto del IRPF. Lo que sí es cierto es que este año, más aún que en los anteriores, hay una investigación masiva abierta para destapar las irregularidades cometidas por los ciudadanos. Las herramientas para llevarla a cabo pasan fundamentalmente por un plan de visitas domiciliarias las menos, por el esfuerzo y tiempo que exige y sobre todo, por examinar el consumo eléctrico de las viviendas que se esgrimen en la Declaración de la Renta. Tanto con una medida como con otra se constata por parte de Hacienda si esas viviendas están habitadas o no. En términos generales, cuando los inspectores se personan en las viviendas citadas es porque ya existen indicios de que no están habitadas. De ahí que en dos de cada tres aflorase riesgo de fraude fiscal que luego tiene que se comprobado, tras un requerimiento al afectado y la personación de este ante Hacienda para explicar qué ocurre en su domicilio. Entonces, si ha hecho mal la deducción, se encontrará con la desagradable sorpresa de que tendrá no solo que devolver la rebaja indebidamente aplicada en su Declaración de la Renta sino hacer frente a multas que oscilan entre el 30% y el 50% de la diferencia en función de la existencia o no de pronto pago. Lo normal, según la información facilitada por el Sindicato de Técnicos de Hacienda (Gestha) es que se abone un 26,25% de sanción con todas las deducciones aplicadas a la multa más unos intereses anuales de demora del 5%.

La de sorpresa es la cara que suelen poner los contribuyentes a los que Hacienda les llama para que justifiquen deducciones erróneas en el capítulo de que se trata. Y no es para menos. En la mayor parte de los casos lo hicieron mal por desconocimiento de la normativa, dejadez u otras causas, no por ánimo defraudatorio. En ello coinciden el secretario general de Gestha, José María Mollinedo, y la delegada provincial de la Asociación Española de Asesores Fiscales, Ana María Franco. El primero de ellos señala que «la mayor parte de los afectados incurre en esta irregularidad por mero desconocimiento». La experta añade que «en estos niveles, lo que menos busca un particular es un problema con Hacienda pues se trata normalmente de cantidades pequeñas».

Casos y casos

Las irregularidades con las que se topan los inspectores de Hacienda a la hora de investigar las deducciones por vivienda habitual están más que definidas. Tal es el caso de quienes adquirieron un piso o una casa y solicitaron un crédito hipotecario para pagarlo, pero en vez de ajustarse al valor escriturado en la operación de compra pidieron uno mayor para poder hacer alguna reforma, comprar muebles e incluso un vehículo. Los bancos, en época de bonanza, animaban a hacerlo al tener dinero disponible para todo lo que solicitasen sus clientes. La cuestión es que esos contribuyentes se dedujeron la totalidad del préstamo, cosa que evidentemente no podían hacer.

Más recientemente, otro caso ha disparado también las alarmas de Hacienda. Se trata de jóvenes que adquirieron una vivienda y que posteriormente perdieron el trabajo y tuvieron que retornar al domicilio de sus padres. Ante esa tesitura, no pueden deducirse el coste de su piso pues no residen en él, no es su vivienda habitual, pero sin embargo lo hacen.

Un tercer supuesto es el de la ampliación del préstamo hipotecario para atender a gastos con los que no contaban los compradores de la vivienda. Como en el primer caso, si la deducción no se ajusta realmente al coste de la vivienda no tendrán más remedio que devolver a Hacienda la diferencia más el abono de la correspondiente multa.

Finalmente, otro de los supuestos más comunes que se investiga por parte de Hacienda son las deducciones irregulares en las denominadas cuenta vivienda. Mediante esta fórmula, cualquier contribuyente ha visto favorecido el ahorro destinado a la compra de una casa con un tratamiento fiscal mejor que el aplicado a otros productos financieros. Estas personas podían deducirse las cantidades que acumulaban en su banco y que estaban destinadas al citado fin. Si finalmente gastaron ese dinero en cualquier otra cuestión diferente a la que estaba prevista y son cogidos por Hacienda, se enfrentan igualmente a devolver las cantidades deducidas más multas e intereses.

Repercusión social

La campaña de control que lleva a cabo Hacienda por la compra de vivienda habitual comporta una elevada repercusión social, al continuar muchas familias con la deducción a pesar de que esta fue suprimida, con efectos de uno de enero de 2013, al existir un régimen transitorio amplio que permite a los contribuyentes que hubieran adquirido un piso o una casa con anterioridad a esa fecha o hubiesen satisfecho cantidades para la construcción de la misma, poder continuar practicando la misma esa rebaja en el IRPF.

En el caso de que las cantidades abonadas con anterioridad a la fecha citada diesen lugar a rehabilitación o ampliación de la vivienda habitual, tendría que estar concluida antes del uno de enero de 2017.

«Las inspecciones que lleva a cabo Hacienda por este supuesto han generado una cierta alarma social, pues a nadie le gusta verse ante un inspector y tener que apechugar con una sanción», explica en este punto Ana María Franco.

Al ser preguntada si todas las quejas que llegan a su organización se convierten en reclamaciones responde rotundamente que no, «pues cualquier contribuyente prefiere pagar la multa a iniciar un procedimiento contra Hacienda».