«Tengo pánico... a quedar marcado de por vida»

El Papa Francisco habló con la víctima para pedirle perdón. /
El Papa Francisco habló con la víctima para pedirle perdón.

Declaraciones de la víctima que ha denunciado presuntos abusos sexuales por parte de un grupo de religiosos de Granada

JOSÉ RAMÓN VILLALBA

'Daniel', nombre ficticio, sigue siendo a día de ayer la única víctima que ha denunciado abusos sexuales durante parte de su infancia y de su adolescencia a manos, principalmente, de un sacerdote de Granada y de otros dos que en menor medida también abusaron de su ascendencia sobre este joven para supuestamente sobrepasarse cuando era menor de edad. Hay nueve personas más, dos seglares y siete religiosos, acusados en este estremecedor caso por un posible encubrimiento.

«Creo que nadie se hace eco ni puede imaginar, el calvario por el que paso ahora mismo», comunicó ayer la víctima a este periódico. La preocupación es doble: por lo ocurrido en su pasado y por el temor en estos momentos a que se revele su identidad.

La pesadilla del joven 'Daniel' comenzó en sus labores de ayuda en una parroquia de la ciudad, en una joven iglesia de barrio. Un sacerdote, hoy con sesenta años y ordenado en 1978, lo conoció en el colegio donde 'Daniel' cursaba sus estudios. Primero ayudaba en la parroquia, después pasaba por su casa para hacer los deberes, más tarde se quedaba a comer y, finalmente, también a dormir. Ahí comenzó su calvario.

Este sacerdote lideraba -y lidera- un movimiento de curas que organizaban muchas actividades con familias, con menores y con adultos en tres viviendas que servían como punto de encuentro para los seguidores de sus ejercicios espirituales, conocidos como 'Los Romanones'. También recurrían a los aires de la Alpujarra para efectuar escapadas en fines de semana.

«No son simples abusos, hubo mucho más que tocamientos y aunque no hubo violencia o intimidación, sí existió consentimiento viciado (aprovecharse de la figura de autoridad para doblegar a la víctima)», apunta una persona conocedora del caso.

'Daniel' efectuó una primera denuncia ante el Vaticano, en la cual habla de la existencia de otras víctimas. Logra identificar, al menos, a dos más que compartieron su calvario, aunque no logra dar sus filiaciones exactas, y habla de otras posibles.

La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) recibió la denuncia enviada a Roma, donde 'Daniel' efectúa un pormenorizado relato de toda la pesadilla sufrida, en principio entre los 13 años y hasta la frontera de los 18 o 19 años; una historia conmovedora, dicen quienes la han leído. A partir de esa primera denuncia, la Fiscalía Superior elaboró un documento donde le da forma legal a la denuncia efectuada por esta víctima ante la Iglesia. El decreto de Fiscalía incluye el relato de 'Daniel' y no olvida incluir a otras dos víctimas, dejando abierta la puerta a que existan más menores corrompidos.

'Daniel' estuvo la pasada semana declarando ante la Policía Nacional, donde pasó desde las diez de la mañana hasta las tres de la tarde. Al día siguiente hizo lo propio ante el titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Granada, donde se investiga este caso. A partir de ese momento se efectuó una ampliación de la primera denuncia, donde la edad en la que se producían los abusos se rebaja de los 13 a los 11 años y donde comienzan a aflorar detalles reveladores del volumen de los abusos, que no figuraban en la carta remitida al Papa. Las fuentes consultadas no descartan que haya féminas adolescentes entre las víctimas.

«Tengo pánico... a quedar marcado de por vida, ahora que trato de rehacer mi vida», apunta la víctima, que hoy ejerce de profesor. La Policía Nacional tomó declaración la pasada semana a una docente que tuvo como alumno a 'Daniel' y a tres jóvenes que participaron en las actividades de este grupo de sacerdotes. Ayer hubo nuevas testificales y está previsto que los tres sacerdotes más aludidos por esta denuncia comiencen a prestar declaración de forma inminente. Hasta el momento no hay ninguna detención.

Las pruebas

En el seno de la Iglesia granadina, según comentaron ayer curas consultados por este medio, tras conocerse la noticia fueron muchas las sospechas que cayeron sobre este colectivo de sacerdotes acusados, conocido con el sobrenombre del principal sospechoso. «El líder de ellos es un sacerdote adinerado que hace unos años protagonizó una escisión con otro colectivo de religiosos de la ciudad».

En estos momentos hay distintas cuestiones sobre la mesa. Las pruebas de cargo de más peso están armadas sobre tres pilares. El primero es el documento desgarrador que le llegó al Papa, donde la víctima narra en primera persona su calvario e impulsa la investigación que la Santa Sede ordena hacer al Arzobispado de Granada. El segundo es el hecho de que sea el propio arzobispo de Granada quien ha retirado de su ejercicio a los tres sacerdotes más implicados en esta denuncia, dando pie a la fundada credibilidad del testimonio. Y el tercero es el hecho de que la propia víctima presenta su denuncia desde dentro de la Iglesia, ya que muestra fuertes convicciones, lo cual descarta la existencia de animadversión a la institución. A ello debe sumársele otro aspecto más: este joven estuvo en tratamiento psicológico por las secuelas que estos supuestos abusos le dejaron.

La elección del momento de hacerlo también responde al «grado de madurez» alcanzado por la víctima y al temor de «que haya otros menores que pudieran estar atrapados por las garras de los abusos sexuales», según han comentado fuentes cercanas a 'Daniel'.

Testimonios recopilados por IDEAL durante la jornada de ayer también han trasladado a este medio que en los próximos días habrá nuevas denuncias contra el mismo grupo de sacerdotes, lo cual, si acaba sucediendo como han narrado, servirá para armar con más argumentos la primera denuncia.

La víctima también denunció el caso ante el Arzobispado de Granada y la contestación «no resultó satisfactoria», apostilla un allegado del joven.