Flores para Mariana Pineda en el 183 aniversario de su ejecución

La segunda edición del Premio Mariana Pineda a la igualdad entre hombres y mujeres distinguió ayer a la asociación de mujeres gitanas Romí

IDEAL GRANADA
:: ALFREDO AGUILAR/
:: ALFREDO AGUILAR

El 183 aniversario del ajusticiamiento de Mariana Pineda ha sido conmemorado por el Ayuntamiento de Granada con la tradicional ofrenda floral ante la estatua ubicada en la plaza que lleva el nombre de esta heroína de la libertad y el descubrimiento de una placa de su nombramiento como Hija Predilecta.

La segunda edición del Premio Mariana Pineda a la igualdad entre hombres y mujeres distinguió ayer a la asociación de mujeres gitanas Romí, que en este 2014 cumple 25 años. El galardón, otorgado en el Ayuntamiento de Granada, lo recogió la presidenta de la asociación, María Dolores Fernández Fernández.

El acto de la ofrenda floral se inició con la salida de la corporación municipal bajo mazas hasta la Plaza de Mariana Pineda, donde ha tenido lugar la ofrenda floral y el descubrimiento de la placa antes de que la banda municipal de música ofreciera un concierto popular. El nombramiento de Mariana como Hija Predilecta de la ciudad de Granada fue acordado en noviembre de 2013 por unanimidad del pleno.

Como ya es habitual desde hace años, el aniversario será también conmemorado hoy por la Plataforma Granada Abierta con un acto paralelo en el que reivindicarán de nuevo la declaración del 26 de mayo, Día de Mariana Pineda, como fiesta local.

Este colectivo pretende así recuperar una fiesta popular que se celebró durante el periodo democrático de la II República (1931-1936), aunque dejó de festejarse durante la Guerra Civil y fue suprimida por la dictadura franquista.

Pero el concejal de Cultura, Juan García Montero (PP), ya ha vuelto a manifestar que Granada cuenta con dos fiestas locales (la Toma del 2 de enero y la del Corpus) que en su opinión son respaldadas mayoritariamente por la ciudadanía, por lo que cualquier reflexión sobre ese asunto es "crear una polémica estéril que no conduce a ninguna parte".

El delito de Mariana Pineda en la llamada "década ominosa", periodo en el que el poder absoluto de Fernando VII condenó a los liberales a elegir entre el exilio y el cadalso, fue el de guardar en su casa una bandera a medio bordar con el lema liberal de "Igualdad, libertad, ley".

Una bandera que, según Antonina Rodrigo en su biografía "Mariana de Pineda. La lucha de una mujer revolucionaria contra la tiranía absolutista", ni siquiera fue bordada por ella, que no sabía bordar, si bien compró la seda, hizo los dibujos y le encargó el trabajo a dos bordadoras del Albaicín mientras ella se encargaba de ocultarlo.

La desproporcionada persecución de la que fue objeto, su compromiso con la libertad, su vida marcada por la desgracia y el amor, su final trágico y la obra que le dedicó Lorca hicieron un mito de la granadina, que tuvo una vida llena de vicisitudes desde su boda a los 15 años con un militar, su precoz viudedad y su encarcelamiento en el beaterio de Santa María Egipciaca, convento cárcel que servía para "asilo y corrección de mujeres perdidas".

Finalmente, Mariana Pineda fue ajusticiada a garrote vil el 26 de mayo de 1831.