Un paseo marítimo 'pintado de azul' para combatir el caos

Empresarios y comerciantes se muestran cautelosos y expectantes ante la llegada de la ORA a la playa de Salobreña

CRISTINA BUSTOSSALOBREÑA
En breve se comenzarán a instalar los parquímetros de la zona azul que se pondrá en funcionamiento el 22 de junio. :: JAVIER MARTÍN/
En breve se comenzarán a instalar los parquímetros de la zona azul que se pondrá en funcionamiento el 22 de junio. :: JAVIER MARTÍN

En Salobreña, una de las principales novedades de cara a este verano será la implantación de la zona azul en el paseo marítimo y las calles aledañas, una decisión polémica que gusta y disgusta a partes iguales.

Hasta el momento, la Villa era el único de los tres grandes municipios de la Costa Tropical en el que no existía estacionamiento controlado en ninguna de sus calles. En los años de gobierno de Jesús Avelino Menéndez, la propuesta comenzó a fraguarse pero acabó en agua de borrajas, con manifestaciones en contra promovidas por los comerciantes y la misma oposición. Ahora la situación ha cambiado y el próximo 22 de junio la ORA se convertirá en una realidad. Esta ha sido la fecha elegida para poner en marcha la zona azul que estará en funcionamiento durante toda la época estival y en Semana Santa.

Los trabajos para la puesta a punto ya han comenzado. Así lo confirmó la teniente de alcalde de Interior, Mari Carmen Rodríguez Callejón, quien aseguró que la empresa adjudicataria ha comenzado, sobre plano e 'in situ', los trabajos de replanteo junto a los técnicos municipales. Durante la próxima semana, además, se recibirán las solicitudes para optar a los diez puestos de trabajo que generará la implantación de la zona azul.

Ya en junio, aproximadamente quince días antes de la fecha de inicio y coincidiendo con el cambio a una sola dirección del paseo marítimo, comenzará el pintado de las calles y la colocación de la señalización vertical así como de los parquímetros. «Fueron los propios empresarios y los dueños de los chiringuitos los que nos solicitaron esta medida y teníamos que ponerla en marcha», aseguró la edil conocedora de que la idea no ha gustado a todos por igual.

La rotación de vehículos en el paseo marítimo, el sostenimiento económico de las playas y la mejora en la calidad del turismo son algunos de los argumentos expuestos por el gobierno municipal para tomar esta decisión. Son los mismos que el Partido Popular (PP) expuso en su momento. Así lo aseguró Olga Rodríguez, miembro del comité ejecutivo del PP quien criticó que el ahora gobierno local no lo aceptara en su momento «porque castigaba a los comercios, a los visitantes y aumentaba la presión fiscal de los salobreñeros».

De acuerdo con la implantación del estacionamiento limitado, los populares muestran su preocupación por la falta de compensación para los vecinos de la Villa, «que tendrán que pagar como los visitantes». Ya en agosto de 2013, el PP presentó varias alegaciones -todas rechazas por el gobierno- para que los salobreñeros recibieran un descuento en el impuesto de circulación o en el mismo estacionamiento. Llegaron incluso a solicitar que los 160.000 euros estimados que se recaudarán se incluyeran en una partida presupuestaria «porque las palabras se las lleva el viento», agregó Rodríguez.

El bono del que se podrán beneficiar los vecinos y comerciantes de la zona (30 euros mensuales) «es insuficiente. El resto de pueblo no tiene derecho a adquirirlo y, por lo tanto, nos costará el dinero ir a la playa», concluyó la popular.

El portavoz del Partido Andalucista, José Pérez, también dio su aprobación «a una medida de la que éramos partidarios desde el principio y que votamos a favor». Además de la rotación del tráfico, agregó el concejal andalucista, se evitarán situaciones ya vividas en el pueblo. «En algunas zonas comenzaron a sacar los vehículos a la calle y dejarlos allí días enteros para usar las cocheras con otros fines que no son el suyo», comentó Pérez.

Quien no se muestra convencido ni con las horas para poder aparcar ni con la medida en general es el portavoz de Izquierda Unida (IU) en Salobreña, Ángel Coello. El edil calificó de falacias los argumentos que justifican la zona azul ya que «no hay precedentes de que el coche pueda estar aparcado durante cinco horas; en el resto de ciudades el máximo es de dos y con eso sí se conseguiría rotación», apuntó el concejal. «Podrás renovar el ticket y el coche pasará diez horas en el mismo lugar sin que a la empresa le importe», añadió Coello convencido de que «el único afán de todo esto es el recaudatorio y el enchufismo para los diez puestos de trabajo que generará la medida».

El edil de IU apuntó hacia un paseo marítimo peatonal o la adecuación de solares vacíos en la segunda línea de playa así como a la consecución de la obra civil del TH-1 como alternativa a la aglomeración de coches junto a la playa «sin la necesidad cargar económicamente contra los residentes ni contra los veraneantes que cuentan con una segunda vivienda en la Villa y que llevan años viniendo a pasar aquí sus vacaciones», explicó.

«La respuesta no está en la aglomeración sino en la ordenación», declaró Ángel Coello, exponiendo un replanteamiento del modelo de ciudad y haciendo un llamamiento a los ciudadanos: «No podemos aparcar justo al lado de donde nos vamos a bañar», advirtió.

Opiniones dispares

La disparidad reina entre los empresarios que cuentan con su negocio o restaurante en la zona más cercana a la playa. José Antonio Estévez es el tesorero de la Asociación de Chiringuitos de la Costa Tropical además del propietario de La Charca. Ve la implantación del estacionamiento controlado como un beneficio para los negocios ya que poder encontrar aparcamiento animará a los visitantes a quedarse en el pueblo y consumir en sus establecimientos. «Los vendedores ambulantes aparcan las furgonetas al comienzo del verano y no las mueven de ahí en los tres meses», criticó. La obligación de mantener las playas entre todos es otra de las razones que justifican la puesta en funcionamiento de la ORA.

No lo considera igual Modesto Sánchez, presidente de la Asociación de Comerciantes de la Playa -única que ha hecho público su disgusto con la medida-, quien se muestra totalmente en contra «ahora, cuando lo propuso el PP y siempre que alguien lo diga». La medida, según Sánchez, sólo sirve para cargar con más gastos y más impuestos a los pequeños y medianos empresarios en los tiempos de crisis que aún seguimos sufriendo. La obligación de invertir 30 euros para que cada empresario o trabajador pueda ir a trabajar «me parece un mero afán recaudatorio y una falta de respeto hacia los empresarios».

El presidente de los comerciantes criticó, además, que los miembros del gobierno fueran «puerta por puerta» preguntando por la medida para después decir que todos estaban de acuerdo. La búsqueda de un turismo de calidad como razón para la implantación le parece «ridícula» y animó a los dirigentes políticos a acercarse a la playa y conocer las necesidades reales de esta zona para buscar soluciones sin cargar con nuevos impuestos innecesarios a los salobreñeros. «Mientras el paseo se llene de hasta 70 y 80 autobuses que, por diez euros, permite a la gente llegar con su nevera y pasar el día en la playa, no se podrá hablar de calidad», apostilló.

A pie de calle, la tónica general apunta hacia los beneficios que traerá la zona azul aunque comerciantes, chiringuiteros y restauradores se muestran cautelosos y afirman que habrá que esperar a que termine el verano para comprobar los beneficios o los perjuicios que causará esta decisión.

Turismo de calidad

Antonio Locete es, junto a su cuñado, el propietario del restaurante La Biznaga, situado frente a la playa de La Charca. La posibilidad de evitar un turismo que no consume en el pueblo y dar espacio a turistas con más nivel adquisitivo son las razones por las que se muestra favorable a la puesta en marcha del aparcamiento limitado. Los que no se dedican a la restauración y servicios de comida ven una luz al final del camino de la zona azul aunque se muestran más recatados en su opinión. Belén Escalante, dueña de la farmacia más cercana a La Charca aseguró que «quien esté dispuesto a pagar por aparcar será porque viene a consumir y gastar dinero aquí».

Montse Torres, propietaria de La Despensa de Monte, prefiere esperar a que pase el verano para opinar sobre los beneficios que traerá la zona azul aunque su experiencia en la playa la convence de que poder aparcar repartirá más el turismo a lo largo de todo el paseo y no se concentrará todo en la zona final (donde hay más espacio). Se muestra preocupada por el gasto que supondrá para los comerciantes y pide que se tomen medidas al respecto.