«Ai ke ablar de la kuestion»

Agustina González López publicó 'La eskritura futurista' en 1916, donde ya empleaba el idioma de los mensajes de móvil | Una escritora granadina ya utilizó el lenguaje del whatsapp a comienzos del siglo XX

ANDRÉS CÁRDENASGRANADA
Enriqueta Barranco ha investigado la vida de Agustina González. :: A. TIRADO/
Enriqueta Barranco ha investigado la vida de Agustina González. :: A. TIRADO

«Kreo ke ai ke ablar d la kuestion porke.». Al leer esto podrán pensar que es un mensaje sacado de algún sms o de una conversación de whatsapp. Pues no. Se trata de una frase sacada a voleo del libro 'La eskritura futurista', que escribiera en 1916 la granadina Agustina Mercedes González López. Podemos aventurar así que la escritura que hoy vemos en las pequeñas pantallas de los móviles ya fue inventada y utilizada por una escritora granadina a comienzos del pasado siglo. Agustina González fue una intelectual y activa política feminista, a la que se acusó de extremista y revolucionaria, y que fue fusilada al principio de la guerra.

En Granada pasaba por loca y excéntrica y fue relegada a la secta de los chiflados, pero solo era una mujer adelantada a su tiempo. A esta conclusión han llegado los investigadores Enriqueta Barranco y Fernando Girón, de la Universidad de Granada, que llevan años buceando en la vida de la granadina Agustina Mercedes González López y han encontrado en ella una vida insólita, doliente y fascinante. Y lo que es más importante: visionaria. Solo así se explican que esta mujer se inventara un lenguaje que cien años después ha sido tan bien acogido por aquellos a los que les importa más el mensaje que la manera de cómo está escrito. Por lo pronto, Agustina González suprimió del alfabeto siete letras (c, h, qu, v, x, y, z) que creía innecesarias. Así escribió su libro 'La eskritura futurista' sin ninguna de esas consonantes.

«Lo que ella hizo fue simplificar la ortografía. Por eso fue tachada de loca y de no saber lo que estaba diciendo, pero ahora cuando veo tantas conversaciones en los móviles, en las que se simplifica tanto la ortografía, pienso que esta mujer, de alguna manera, acertó al hacer esta visión de cómo sería la escritura», dice Enriqueta Barranco, que ha dedicado muchas horas a saber cómo fue aquella mujer.

La misma Agustina dice en su libro que con su sistema ortográfico, a la persona que escribe le será más fácil la transmisión de su pensamiento, sin que tenga que estar pendiente de cómo se escribe un texto. Justo lo que hacen ahora los jóvenes cuando se envían mensajes.

Por lo pronto no se tiene muchas referencias sobre la existencia de esta escritora. «Encontré que tanto Federico García Lorca como Eduardo Molina Fajardo habían escrito algo sobre esta mujer. De ahí empecé a tirar del ovillo. Enseguida me sedujo el personaje que debió sufrir mucho ya que, de alguna manera, era una mujer incomprendida. Fue muy mal tratada por los hombres de su tiempo», dice Enriqueta Barranco, que supo de la existencia de Agustina cuando investigaba junto al profesor de Historia de la Medicina Fernando Girón para escribir la biografía del político y rector Alejandro Otero. Descubrió que Otero era uno de los personajes ilustres que avalaban la candidatura de esta mujer insólita, fundadora del Partido Entero-Humanista, en las elecciones de 1933. Sacó 15 votos.

Agustina González, según se sabe de ella, nació el 4 de abril de 1891 y en la parroquia del Sagrario fue bautizada. Su padre tenía una zapatería, por lo que a ella se le colgó el sobrenombre de 'La zapatera' (se cree que García Lorca se inspiró en ella para escribir 'La zapatera prodigiosa'). El escritor granadino Francisco Ayala confiesa en sus memorias que nunca supo el nombre de la llamada 'Zapatera'. Ayala ha conservado el recuerdo de la extravagancia de esa mujer que se vestía con capa de húsar ruso de color azul y que entraba sola en los bares y tabernas de la ciudad. «La Zapatera -escribe- era una figura extravagante, probablemente una chiflada, callejeaba mucho, entraba -¡y sola!- en los cafés y restaurantes y escribía cosas absurdas que hacía imprimir y ponía luego a la venta en el escaparate de su zapatería». «La Zapatera era una mujer independiente, independiente también en cuanto a sus medios económicos, y la desaprobación social, apenas refrenada, tenía que desahogarse mediante burlas más o menos sangrientas -continúa el relato-. Tanto que en 1936, durante los primeros días de la sublevación, fusilaron a la Zapatera». Julio Belza confirma en su libro 'Los granos de la granada' la ejecución de Agustina González junto a otras dos mujeres. En la ciudad circularon rumores de que la habían matado «por puta» o «por lesbiana».

Pidió clemencia

Su pasión por la astronomía la llevó a considerarse una teósofa que creía en la reencarnación. Fue el profesor Martín Sheroff el que le inoculó su pasión por la escritura. Escribió las obras de teatro 'Cuando la visa pasa' y 'Los prisioneros del espacio' y el idearium futurista en el que aspiraba nada menos, que a borrar las fronteras, a crear la moneda universal; el Palacio de Todos, para dar alojamiento a los desheredados del mundo; grabar en una bandera blanca solo dos palabras: Alimento y Paz, para erradicar las hambrunas del mundo. Cuando se prepara para conquistar un escaño: su espíritu altruista la lleva a escribir en un manifiesto: «¡Humanistas, socialistas, sindicalistas, comunistas, libertarios! Votad a Agustina González López, que se presenta a Diputada para las Cortes constituyentes por las cuarenta y nueve provincias de España y por sus pueblos.».

Al momento de ser fusilada, dicen que alzó sus ojos al cielo y pidió clemencia las estrellas. Aquel gesto lo calificaron de escándalo y hubo quien hizo mofa de lo que creían debilidad. Todo se debía a su pasión por la astronomía. Claro, que peor fue la difamación. En el libro 'El asesinato de García Lorca', podemos leer: «Trescastro exclamó: 'Yo he sido uno de los que ha sacado a García Lorca de la casa de los Rosales. Es que estábamos hartos ya de maricones en Granada. A él, por maricón, y a La Zapatera, por puta'».