La camarera acusada de clonar tarjetas de los clientes en Granada niega que cometiese ninguna irregularidad

Los guardias civiles que declararon como testigos la inculparon por la coincidencia de los horarios de la acusada con los cargos de las tarjetas falsificadas después

MANUEL PEDREIRAGRANADA

La mujer acusada de falsificar tarjetas de crédito mientras trabajaba como camarera en un restaurante de Churriana de la Vega rechazó ayer que cometiera irregularidades al cobrar a los clientes o que formara parte de una red dedicada a la clonación de tarjetas de crédito. La sección primera de la Audiencia Provincial acogió la primera sesión de este juicio contra N. N. D, de 31 años, para quien la fiscalía solicita en su acusación inicial siete años de cárcel por un delito continuado de falsificación de tarjetas de crédito con el agravante de obrar con abuso de confianza.

Después de la acusada declararon un total de trece testigos, entre guardias civiles, compañeros de trabajo de N. N. D. y víctimas de la clonación de las tarjetas. Ninguno de esos testigos manifestó haber apreciado algo anormal en la conducta de la acusada en el restaurante. En lo único que coincidieron los clientes fue en la tardanza en el trámite del pago, aunque reconocieron que pudo obedecer a la alta ocupación del restaurante.

N. N. D. explicó que llevaba trabajando más de un año en el restaurante La Carihuela de Churriana de la Vega cuando ocurrieron los hechos. Desde su puesto como camarera de barra se ocupaba con frecuencia de efectuar los cobros con las terminales de pago con tarjeta situadas en la barra.

En una grabación de vídeo que consta en los autos, se ve que la acusada coge una tarjeta y se agacha para supuestamente pasarla por un lector que después permitía copiar los datos de la banda magnética. La mujer explicó que en el restaurante había más de un terminal de cobro y que era normal que tuviese que agacharse para insertar los dispositivos de crédito.

N. N. D. dejó de trabajar en el citado restaurante después de los hechos pero en la actualidad aseguró disponer de un empleo en el mismo sector. Todas las tarjetas de crédito que la Guardia Civil encontró en un registro domiciliario estaban a su nombre o al de su entonces marido.

Uno de los guardias civiles que intervino en la investigación detalló que, tras recibir la denuncia del propietario del negocio, decidieron incriminar a la acusada tras revisar el contenido de las grabaciones y al coincidir las jornadas de trabajo de N. N. D. con las fechas en las que se produjeron los cargos de las tarjetas falsificadas después.

El dueño del restaurante declaró ante el tribunal que tuvo conocimiento de lo sucedido tras las llamadas de los clientes. Aunque había más empleados, aseguró que la encargada de manejar los terminales de pago era la acusada, de la que no tuvo ninguna queja durante el tiempo en que trabajó en el restaurante. Dos compañeros de trabajo de N. N. D. subrayaron que no siempre cobraba ella pues había más camareros en la barra. Las víctimas de la falsificación indicaron que facilitaron sus tarjetas a camareros y solo uno identificó a la acusada, aunque ninguno vio cómo se llevaba a cabo el pago.

Pequeños lectores

Según explicó el ministerio fiscal en su escrito de acusación, los hechos sucedieron entre septiembre y diciembre de 2008 y la clonación de las tarjetas se llevaba a cabo mediante la obtención de los datos obrantes en las bandas magnéticas, «utilizando para ello unos pequeños lectores».

Cuando un cliente facilitaba su tarjeta de crédito para efectuar el pago, la acusada cobraba la consumición pasando la tarjeta por el terminal de venta del establecimiento, el dispositivo denominado TPV, y aprovechaba el lance para volver a pasar la tarjeta pero en esta ocasión por un lector de su propiedad que almacenaba los datos en su memoria, lo que permitía el duplicado de la tarjeta «y su posterior uso ilícito».

El fiscal indica en su escrito que personas desconocidas utilizaban esas tarjetas falsas en diferentes establecimientos comerciales, principalmente de Francia, «con el consiguiente perjuicio para sus legítimos titulares».

El juicio continuará hoy con la declaración de más testigos y quedará visto para sentencia.