'Los combatientes'

Se trata de la primera novela de la escritora granadina Cristina (García) Morales (Granada, 1985), con la que ha obtenido el Premio Injuve de Novela 2013

JUAN LUIS TAPIAGRANADA
La joven escritora granadina Cristina García Morales en una imagen de archivo.: GONZÁLEZ MOLERO/
La joven escritora granadina Cristina García Morales en una imagen de archivo.: GONZÁLEZ MOLERO

Título: 'Los combatientes'.

Autoria: Cristina Morales.

Editorial: Caballo de Troya (Mondadori).

Páginas: 128

Precio: 10 euros.

"De jóvenes precisamente va aquí la cosa, es decir, de follar, leer, trabajar en precario, de flotar sobre los restos del naufragio, de tener ganas, de mira lo que hay que aguantar, de no tener paciencia y de no aceptar que la tontunez de muchos hace más listos a los que van de listos por la vida", comenta Bértolo en la contrasolapa de 'Los combatientes', la primera novela de la escritora granadina Cristina (García) Morales (Granada, 1985), con la que ha obtenido el Premio Injuve de Novela 2013. La autora formada en la Fundación Antonio Gala ya apuntó maneras en el libro de relatos 'La merienda de las niñas' (Ed. Cuadernos del Vigía). Hace una literatura desnuda, fresca, descarada y descarnada, donde la realidad es la misma ficción. La tendencia le lleva incluso a dar su teléfono, dirección y mail en 'Los combatientes', una obra que no es un retrato generacional, de los muchos que abundan en la estela de 15-M, Juventud sin Futuro y demás colectivos con el sello Indignado.

Cristina les da la vuelta.Los combatientes es el nombre de una pequeña asamblea de indignados, de los que saltan a la comba y de los componentes de un grupo de teatro dentro del cual alguien piensa que solo a través del ridículo se puede dar cuenta de lo que nos está pasando y decide escribir una pieza que humanice (o sea, que ridiculice) a quienes más respeta, empezando por él mismo, siguiendo por sus compañeros de escena y alcanzando a sus maestros literarios. De este modo, y partiendo del viejo principio vanguardista de exaltación de lo joven, los miembros de la compañía hacen de su juventud una rabiosa categoría histórica que los convierte no solo en actores de teatro sino también en actores políticos. En el grupo hay de todo, y ellos aparecen con sus nombres reales, muchos de los protagonistas de la vida literaria granadina, aquellos que formaron parte del grupo de teatro de la Universidad de Granada, en el que estuvo Cristina García Morales, pero solo son un ficción. Cristina usa la realidad, la cercanía que le ofrece la verdad para crear realismo, pero ficción al fin y al cabo. Hay una crítica al feminismo de salón y a esos jóvenes que se apuntan al movimiento Indignado para seguir "pillando cacho" del sistema pero no para cambiarlo.

Cristina es de las que llama a la acción, al cambio y al respeto por lo cultural. Un ejemplo de esto es el episodio en el que un señor le pregunta que para qué quieren ganar dinero las escritoras si lo que hacen les gusta mucho. La contestación de Cristina García Morales es contundente: "A mi también me gusta follar, y follo muy bien, pero nunca había pensado cobrar, pero ahora que lo dice voy a empezar a ganar dinero". Mucho ojo, porque la historia verdadera que aquí se nos cuenta está basada en hechos ficticios. Literatura deslenguada, sin tapujos, añadidos, ecológica, florituras, y mucha metaliteratura, crítica a los círculos, capillas y pandillas culturales, a esos falsos escenarios en los que se presenta la persecución de un falso cambio. Morales lo tiene claro, el hecho de que hay un grupo de listos que quieren cambiar las cosas para que todo siga igual. La autora granadina llama a la acción. No hay otro camino. Por encima de esta crítica y discurso, el lector se encontrará con otra cosa, con una novela diferente a la dominante literatura-snack. A disfrutar, y a divertirse.

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