«Esta noticia nos da un montón de esperanza»

Los padres de niños y adolescentes desaparecidos en España reabren sus heridas del pasado, como la madre de María Teresa Fernández, la motrileña que desapareció hace casi trece años

FERNANDO MIÑANA
María Teresa Fernández./
María Teresa Fernández.

Tras conocerse la noticia de las jóvenes desaparecidas en Cleveland hace 10 años, los padres de los casos españoles de niños y adolescentes desaparecidos hace años han hablado.

La voz trémula de Teresa, la madre de María Teresa Fernández, la adolescente que iba a coger un autobús, el 18 de agosto de 2000, en Motril (Granada) y que después de hablar con su chico («Puede que tarde un poco, pero espérame que voy», le dijo) desapareció. «Cada vez que recibo una llamada de un número desconocido quiero pensar que es ella, pero lo peor es no saber qué ha pasado. Si tuviera dónde poner una flor sería de otra manera... Así, la vida no es vida». Precisamente hoy, en la edición impresa de IDEAL y en 'Kiosko y más', recogemos una entrevista a los padres de María Teresa Fernández: «Cuando vi que habían aparecido tres niñas pensé que una podía ser la mía», declaró la madre, que tras el hallazgo de las jóvenes de Cleveland reabre la herida de la familia sobre su niña que lleva ya casi trece años perdida.

En otro extremo se encuentra el timbre de voz de Jonathan Guisado, alegre. Jonathan es el marido de Ithaisa, la madre de Yéremi Vargas, el niño que se esfumó el 10 de marzo de 2007, cuando tenía seis años, y del que nunca más se supo. Su desaparición conmocionó a las Canarias, las islas que aún hoy añoran al pequeño que fue visto por última vez mientras jugaba con sus primos en un solar cercano a su casa. «Esta noticia nos da un montón de esperanza. ¿Por qué no nos puede ocurrir lo mismo?», advierte Jonathan.

Y entre Jonathan y Teresa está Antonia Guevara, la madre de David Guerrero, una mujer con el corazón petrificado. Su hijo, un prometedor niño pintor, desapareció el 6 de abril de 1987 cuando iba a coger un autobús para asistir a una exposición de pintura. Ahora, 26 años después, Antonia es todo resignación. «Ha pasado tanto tiempo que si lo tuviera delante no sé ni si reconocería a mi hijo. Imagino que sí, pero perdí a un niño y ahora será un hombre (tendría 39 años)».

Francisco Jiménez es el coordinador de SOS Desaparecidos, que canaliza todas las desapariciones: 2.300 entre 2010 y 2012 se etiquetaron como 'inquietantes' porque no se producen movimientos bancarios ni de documentación. El 99 por ciento de las restantes, 16.000 al año, se resuelven. Jiménez recuerda casos antiquísimos, como el de Francisco Román, desaparecido con 16 años, en Cádiz, en 1977. O casos con final feliz, como el de un enfermero que reconoció en un hospital de La Coruña a una persona que llevaba dos semanas desaparecida.