Condenado un menor que lanzó un cuchillo a su novia en una discusión por una tostada

La víctima, también adolescente, sufrió una herida leve en la frente y el agresor deberá asistir a un programa para la prevención de la violencia de género

C. MORÁNGRANADA
Condenado un menor que lanzó un cuchillo a su novia en una discusión por una tostada

El detonante de la agresión fue una tostada. Bueno, para ser exactos, el verdadero origen del suceso fue la mermelada de melocotón. Un adolescente prepara el desayuno a su novia, una chica también menor de edad. El muchacho corta y calienta pan. La chica dice que quiere confitura de melocotón en su rebanada. Y lo repite varias veces. Al chaval se le cruzan los cables y lanza un cuchillo de cocina a la cabeza de ella. El cubierto convertido en arma golpea en la frente de la niña. Afortunadamente, solo sufre una contusión leve en la frente. La víctima va al centro de salud, pero los facultativos no observan nada preocupante.

La agresión ocurrió un fin de semana de noviembre de 2012 en una vivienda de una localidad del Área Metropolitana de la ciudad de Granada.

Se conformó con la pena

Ahora, el joven ha sido juzgado y condenado por un delito de lesiones. En realidad, él mismo reconoció que había sido el autor del súbito ataque y no fue necesario celebrar la vista oral del juicio. Se conformó con una pena medida, en la jerga técnica de la justicia de menores de un año de libertad vigilada. Durante ese tiempo, el chico deberá cumplir una serie de objetivos sociales y educativos propuestos por la fiscalía y fijados por el tribunal en la sentencia. Si no obedece y rompe el acuerdo, podría acabar encerrado en un centro correccional, que es el castigo más severo que la ley reserva a los menores.

En este sentido, y dada la naturaleza del delito cometido, el adolescente tendrá que participar en «programas relacionados» con la «violencia de género» y el «control de impulsos». Además, se someterá a controles para detectar si ha consumido drogas y su madre recibirá apoyo para intentar corregir al muchacho.

Como el acusado se conformó con la petición del ministerio público, la sentencia ya es firme, esto es, que no puede ser recurrida.

La resolución judicial detalla que la agresión con el cuchillo fue la gota que colmó el vaso. La convivencia de la joven pareja, que residía en la casa de la madre de él, era turbulenta y la chica estaba asustada. «En el presente caso, efectivamente, nos encontramos ante unos hechos constitutivos de un delito de lesiones (). Se produce una agresión continua en todas sus modalidades, tanto físicas como psíquicas, que origina en la víctima, novia del menor, un sentimiento de temor hacia este () Siendo el menor consciente de la ilegalidad de su conducta y merecedora, por tanto, de un reproche penal».

El joven estaba matriculado en un instituto, pero nunca iba a clase y su familia sabía que sus compañías no eran buenas y que, tanto él como la novia, consumían sustancias estupefacientes.

La mecha estaba encendida y la relación estalló en medio de un desayuno. «El menor preparaba unas tostadas (y la víctima) le recordó que la suya la quería de melocotón, insistiendo en varias ocasiones, momento en el que el menor, ofuscado, le lanzó el cuchillo que tenía en las manos, impactándole en la frente, siendo trasladada al Centro de Salud». El dispensario médico ni siquiera emitió un parte médico.

Siete niñas protegidas

El inquietante fenómeno de la violencia machista entre quinceañeros lleva ya un lustro asomando a las estadísticas oficiales. Según la información referida a 2012, siete niñas granadinas víctimas de maltrato vivían a finales de ese año con protección policial para evitar que sufrieran nuevas agresiones por parte de sus ex novios.

Según un estudio de la Universidad de Sevilla, el 6% de las mujeres sufre maltrato en su primera juventud, en las etapas más tempranas de sus vidas. El problema se da más frecuentemente entre los 14 y los 16 años, y la mayoría de las chicas, el 70%, mantenía su amistad con el maltratador.