Las manías más raras

Enosimanía (pensar que todo lo que se hace es pecado), Demonomanía (creer que se está poseído) o Gamomanía, (deseo obsesivo de pedir matrimonio) son algunas de ellas. Repasamos una lista más amplia

CARLOS BALBOA , @CHARLYBALBOA
Las manías más raras

El diccionario de la Real Academia Española (RAE) recoge tres excepciones para definirla. a saber: Especie de locura, caracterizada por delirio general, agitación y tendencia al furor; Extravagancia, preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada; Afecto o deseo desordenado. Estamos hablando de la manía, esa modificación del humor de la personas que puede llegar a condicionar su integración social e incluso laboral. Quien padece alguna, presenta ciertos síntomas como son la dificultad para concentrarse, excitación interna, estado de agitación continua, aceleración de pensamientos sin interrupción, alteración del sueño, falta de aplicación en la alimentación o la higiene personal, logorrea (habla abundante) o sucesión de emociones contrapuestas en poco espacio de tiempo.

Cada paciente presenta un cuadro episódico distinto en función de la manía que sufre y de sus características personales. Por regla general, no es consciente de los problemas que genera su estado tanto a su familia como a su círculo social más próximo. Solo asume el perjuicio causado cuando la manía merma sus efectos y es en ese momento cuando pued sentir vergüenza e incluso culpabilidad por lo que ha hecho. Antes, durante el pleno apogeo de la rareza, quien la padece no permite intromisiones ajenas y reacciona con agresividad si alguien trata de oponer ciertas resistencia a sus intenciones. Es por ello que en la mayoría de las ocasiones, el enfermo nunca pida ayuda profesional para mitigar sus efectos.

Tratamiento

La terapia cognitivo conductual se presenta como uno de los tratamientos más afectivos. Consiste en el desarrollo de ciertas técnicas específicas que ayudan a los afectados a librarse de sus imágenes, pensamientos y creencias que les invaden y no son bien recibidos. De la misma forma, colabora en la prevención de la compulsión como respuesta y, en consecuencia, elimina la práctica de costumbres y hábitos. Durante su puesta en funcionamiento, esta terapia permita identificar los pensamientos obsesivos, y contribuye a sustituirlos por otros alternativos y más coherentes. Además, ayuda a eliminar el miedo por las imágenes mentales creadas. Por último, posibilita el fortalecimiento interno del paciente a la hora de plantar cara a aquellas situaciones que en un pasado evitó para no caer en más obsesiones y alterna los patrones de pensamiento que mantienen y nutren aún más la manía.

Listado de manías raras y no tan raras

Aboulomanía. Incapacidad de tomar decisiones en asuntos más o menos banales como tomar el café con o sin azúcar.

Ablutomanía. Manía por lavarse las manos cada poco tiempo (por ejemplo, cada cinco minutos). Puede derivar en problemas mentales serios.

Ailuromanía. Entusiasmo intenso por los gatos.

Antomania. Interés extraordinario por las flores.

Aritmomanía. Locura por contar y por los números.

Automanía. Compulsión hacia la soledad.

Bibliomanía: Interés anormal a adquirir libros.

Cartacoethes. Ver mapas en todos lados: La padecen aquellas personas que ven cartografías incluso en el plato de comida.

Cacodemonomania: Obsesión anormal por la posesión demoníaca.

Citomanía. Deseo anormal por alimentarse.

Cleptomanía. Impulso incontrolable por robar.

Clinomanía o el deseo de permanecer en cama de aquellos que no se levantan nunca.

Coreomanía. Obsesión por danzar o bailar.

Crematomanía. Deseo obsesivo por el dinero.

Coprolalomanía. Obsesión por decir obscenidades.

Cinomanía. Entusiasmo intenso por los perros.

Demonomanía. Cuando uno cree que está poseído. Si se llega a esta situación, el enfermo actúa como si de verdad lo estuviera, tomando como ejemplo los comportamientos vistos en películas que tratan el tema.

Dipsomanía. Deseo irresistible por ingerir bebidas alcohólicas

Dromomanía. Entusiasmo intenso por viajar.

Doromanía. Obsesión por dar regalos. Más allá de la muestra evidente de gran generosidad, puede traer problemas serios como la ruina económica de quien sufre esta manía.

Egomanía: Obsesión anormal por uno mismo.

Eleuteromanía: Deseo irresistible por la libertad.

Enosimanía. Pensar que se peca continuamente. En resumidas cuentas, la persona que sufre de ella, piensa que todo lo que ha hecho es indebido.

Enteomanía. Celo obsesivo por la religión.

Entomomanía. Fascinación anormal por los insectos.

Eremiomanía. Deseo irresistible por la calma

Ergomanía. Deseo obsesivo por trabajar.

Erotomanía. Obsesión incontrolable por el deseo sexual.

Escribomanía. Deseo obsesivo por escribir.

Fagomanía. Anhelo irresistible por los alimentos e interés desmedido en comer.

Faneromanía. Impulso incontrolable a escoger en un punto o un crecimiento en su cuerpo.

Farmacomanía. Fascinación crónica con las medicinas.

Florimanía. Interés intenso en las plantas

Fonomanía. Obsesión con los ruidos o el sonido.

Fotomanía. Deseo irresistible por la luz.

Gamomania. Deseo de proponer matrimonio. Se describe como la obsesión de hacer propuestas de matrimonio u otras propuestas a más de una persona al mismo tiempo, teniendo como resultado

la poligamia.

Gefiromanía. Fascinacion irresistible por los puentes.

Glazomanía. Interés obsesivo por hacer listas.

Gimnomanía. Compulsion a la desnudez.

Ginecomanía. En los varones, deseo obsesivo e incontrolable por el sexo: satiromanía

Hedonomanía. Deseo incontrolable por obtener placer.

Heliomanía. Anhelo incontrolable por el sol.

Hipomanía. Fascinacion y entusiasmo por los caballos.

Homicidiomanía. Impulso irresistible por cometer homicidio.

Hidromanía. Fascinación incontrolable por el agua.

Hipnomanía. Deseo incontrolable por dormir.

Ictiomanía. Fascinación excesiva por los peces.

Katisomanía. Compulsión incontrolable por sentarse.

Leteomanía. Fascinación obsesiva por los narcóticos.

Logomanía. Obsesión por hablar.

Megalomanía. Obsesión incontrolable hacia la gran autoimportancia y por hacer actos extravagantes.

Melomanía. Fascinación excesiva por la música.

Monomanía. Sello obsesivo por un tópico o interés en una idea.

Mitomanía. Impulso irresistible hacia la mentira y la exageración.

Necromanía. Excesivo interés por los muertos.

Nesomanía. Obsesión intensa por las islas.

Noctimanía. Fascinación intensa por la noche.

Ninfomanía. En las mujeres, obsesión incontrolable por el sexo

Oclomanía. Interés intenso con las multitudes.

Oikomanía: Anhelo irresistible por el hogar.

Oinomanía. Fascinación intensa por el vino.

Oniomanía. Compulsión incontrolable por comprar.

Onomatomanía o la obsesión por repetir ciertas palabras durante cierto tiempo.

Ofidiomanía. Excesivo interés en los reptiles.

Ornitomanía. Fascinación anormal por las aves

Paramanía. Impulso irresistible de derivar alegría en las quejas.

Parusiamanía. Obsesión por la segunda venida de Jesucristo, según la tradición cristiana.

Plutomanía. Deseo incontrolable por obtener gran riqueza.

Piromanía. Compulsión anormal por encender fuego o provocar incendios.

Queromanía. Compulsión hacia la alegría

Satiromanía. Obsesión y deseo incontrolable por el sexo en los varones.

Siderodromomanía. Fascinación intensa con los viajes ferroviarios.

Sofomanía. Estimación excesiva por los propios conocimientos o sabidos

Tasalomanía. Fascinación intensa por el mar.

Tanatomanía. Obsesión anormal por la muerte.

Timbromanía. Entusiasmo anormal por los sellos de correo.

Tomomanía. Interés extraordinario por las cirugías.

Tricomanía. Fascinación intensa por el pelo, el cabello o los vellos.

Trichotillomanía. Deseo por jalarse el cabello, no necesariamente de la cabeza. Esta rareza es má común y suele responder a situaciones de estrés, dando como resultado la aparición de partes calvas.

Xenomanía. Obsesión intensa por los extranjeros.

Zoomanía. Locura por los animales.